Consejos de mantenimiento preventivo para alargar la vida útil del vehículo

Última actualización: 13.04.24

 

Los coches, por lo general, conllevan una inversión significativa de dinero. Asegurarnos de que funcionarán de forma eficiente durante el mayor tiempo posible es esencial para garantizar que hemos hecho una buena inversión. Es ahí donde entra en juego el mantenimiento de prevención.

El mantenimiento preventivo implica revisar el coche y todos sus componentes de forma regular, de manera que si algo no está en estado óptimo hay ocasión de cambiarlo o repararlo a tiempo. Además de alargar la vida útil del vehículo, este tipo de cuidados también reducen considerablemente la posibilidad de averías costosas a largo plazo. 

 

¿Qué tips de mantenimiento preventivo podemos tener en cuenta?

De forma general, lo que se pretende con este tipo de acción es reemplazar las piezas,  líquidos y demás, que intervienen en el funcionamiento principal del coche, los cuales tienen un tiempo de vida limitado, pueden evaporarse o perder las cualidades que les permiten cumplir con su función. En las siguientes líneas explicamos los más recomendados por los expertos. 

 

Comprueba la presión de los neumáticos a menudo

Lo ideal sería hacerlo una vez al mes, sobre todo si no usamos el coche todos los días. Muchos piensan que cuanto menos usamos nuestro vehículo, en mejor forma estarán nuestros neumáticos; sin embargo, esto no siempre es así, y son precisamente los coches que menos se usan los que los que más deberíamos revisar.  

Si piensas que los neumáticos de tu coche tienen poca presión, ínflalos enseguida según las recomendaciones del fabricante. Una presión baja no sólo afectará a cómo responde el vehículo a las diferentes maniobras, sino que unos neumáticos desinflados también aumentan considerablemente el gasto de combustible, ya que se genera mayor fricción en la superficie de rodamiento. 

 

Revisa los líquidos una vez al mes

Una vez al mes, conviene revisar si los líquidos del vehículo están en los niveles recomendados por el fabricante. Esto incluye el líquido de frenos, el líquido limpiaparabrisas, el aceite, el líquido de transmisión y el líquido de dirección asistida. Para comprobar el de transmisión tendrás que encender el coche, pero para los demás el vehículo deberá estar apagado y siempre sobre una superficie plana. 

Para comprobar algunos de los líquidos podrás ver el nivel de los tanques con facilidad, mientras que para otros necesitarás usar una varilla. En caso de que encuentres que un nivel está demasiado bajo, conviene que estés atento, ya que es posible que tal cambio en el consumo del líquido se deba a que existe una fuga. 

Asegúrate de que las ruedas estén bien apretadas

Las ruedas tienden a pasar a segundo plano cuando se trata del mantenimiento preventivo del vehículo. Sin embargo, las ruedas de cualquier coche son una pieza esencial para su correcto funcionamiento, y también pueden suponer una de las partes más costosas de reparar o cambiar en caso de avería. 

Es importante que comprobemos que las tuercas de las ruedas están debidamente apretadas, evitando así que se suelten durante la conducción. Las herramientas de mano más útiles para esta tarea son las llaves dinamométricas como las que vende RS, que permiten apretar cualquier tuerca con la fuerza exacta.  

 

Lava el coche de forma regular

Aunque puede parecer que la limpieza no tiene nada que ver con el mantenimiento preventivo, lo cierto es que ésta es una de nuestras mayores aliadas a la hora de cuidar nuestro coche. No solo un coche limpio es menos propenso a daños en carrocería y pintura, sino que lavar a menudo el coche nos ayudará a percibir con mayor facilidad cualquier daño que podríamos haber pasado por alto de otra forma.

Por ejemplo, un motor limpio es más fácil detectar una fisura en una manguera, o el deterioro de algún tornillo que debe ser reemplazado. También podemos identificar si la carrocería presenta algún daño por corrosión.

 

Cambiar los filtros a menudo 

Hay varios filtros a tener en cuenta: el filtro del aceite, el del aire, los filtros del combustible y los filtros del habitáculo. 

El filtro del aceite, encargado de retener las partículas metálicas que se desprenden del motor, debería ser repuesto cada vez que se cambia el aceite. Esto suele ocurrir cada 6 meses, aunque dependerá de varios factores. 

El filtro del aire, que garantiza que el aire llega al motor, deberá cambiarse, por lo general, una vez al año. Esto también dependerá del tipo de ambiente en el que conduzcamos, ya que aquellos vehículos que suelen moverse por caminos polvorientos necesitarán cambios más regulares. 

El filtro del combustible elimina impurezas antes de que éstas lleguen al motor si nuestro coche es de gasolina, mientras que elimina agua si nuestro coche funciona a gasóleo. Aunque por lo general se recomienda cambiar este filtro cada dos años, lo mejor es que lo revisen cada vez que el coche tenga que ir al taller. 

Por último, el filtro del habitáculo es el que garantiza que el ambiente del coche sea lo más sano posible para los ocupantes. Se recomienda cambiarlo cada año, como mínimo. 

Y hasta aquí los consejos para asegurar un buen mantenimiento preventivo para nuestro vehículo. Lo más importante para mantener el coche en buen estado, sin embargo, es conducir de forma segura y siempre con sentido común.

 

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