Última actualización: 14.12.19

 

A pesar de los avances de los tapacubos, en lo que a imagen se refiere, la fijación de los mismos sigue siendo mejorable. Por eso es necesario recurrir a ciertos trucos, con los que asegurar mejor estos elementos decorativos de tu vehículo.

 

Si echamos un vistazo a cualquiera de los vehículos que encontramos aparcados en la calle, es probable que el mismo tenga llantas de aleación. Sin embargo, esto no quiere decir que los tapacubos sean ya parte de la historia, puesto que siguen siendo habituales en bastantes vehículos del mercado. El problema de estos elementos es que, pese a todo lo que se ha avanzado en su diseño y aspecto, siguen teniendo una considerable fragilidad en su sistema de sujeción. Tanto como para que un bache mal cogido y con algo de profundidad haga volar el tapacubos del neumático y nos lleve a perder la pieza.

Por suerte, este problema también tiene algún remedio casero, con el que podemos fijar los tapacubos de manera segura y sin perderlos. Porque es bastante molesto dedicar tiempo a comprar los mejores tapacubos (En este enlace encuentras varios productos para analizar) como para perderlos por culpa de un bache. De todos modos, a la hora de poner en práctica alguno de estos sistemas es clave tener recordar que los tapacubos no deben fijarse de manera permanente, puesto que más tarde o más temprano vas a tener que acceder a la tornillería, para cambiar el neumático o reparar el mismo. 

 

Usando bridas

En los últimos tiempos, las bridas se han convertido en un elemento muy práctico y que tiene gran cantidad de aplicaciones. Desde el uso para fijar cables y diferentes elementos entre si al que les da la policía para realizar detenciones, la polivalencia y resistencia de estos pequeños trozos de plástico moldeado es más que evidente.

Para fijar un tapacubos de forma segura a tu vehículo es necesario ver tanto la zona por la que la llanta metálica tiene los agujeros como los espacios que tenga el tapacubos y la forma en que estos puedan encajar. Una vez localizados estos espacios no tenemos más que pasar la brida por el interior de ese agujero pero teniendo la precaución de que la zona de sujeción de la brida quede en el exterior. Completamos la sujeción cerrando la brida sobre el tapacubos, dándole la máxima tensión y firmeza posible. Repetiremos el procedimiento en al menos cuatro de los lados de la rueda, preferentemente en cruz o en X, cortando el plástico sobrante de la brida. No te olvides de mantener la zona de la válvula bien protegida, para evitar problemas posteriores.

 

 

Uso de adhesivos

Otra alternativa es el uso de adhesivos ligeros, que tengan la fuerza suficiente como para sujetar los tapacubos y evitar su pérdida, pero que también mantengan la capacidad de retirar el tapacubos una vez que sea necesario manipular el neumático. Entre estos elementos de sujeción se encuentran la silicona y otros adhesivos de dureza media, aunque siempre debemos tener en cuenta que el producto elegido sea apto para unir plástico y metal, que serán los dos elementos a unir.

Adicionalmente, es preciso que este adhesivo sea resistente a la humedad, para los días de lluvia o para cuando lavemos el coche. Y no podemos olvidarnos de que el adhesivo debe ser fácil de retirar o cortar, cuando sea necesario realizar labores de mantenimiento sobre tus neumáticos. Algo que te llevará a tener que reponer de nuevo el adhesivo, una vez acabes el mantenimiento de las ruedas.

 

Pernos antirrobo

Si tienes algo de tiempo y habilidad, quizá te interese diseñar un sistema de pernos antirrobo para tus tapacubos. Para ello vas a necesitar dos o cuatro pernos metálicos de cierto tamaño y grosor así como unas arandelas y unos tornillos que casen con las mismas. Antes de empezar conviene mencionar que este sistema solo sirve para aquellos tapacubos planos y que tengan espacios que puedan permitir el paso de los pernos, dado que taladrar los mismos es una tarea compleja y que puede acabar por fracturar el mismo.

Para ejecutar este montaje tendrás que empezar soldando los pernos sobre la zona de la llanta que corresponda, verificando que ese soldado sea resistente y que se ejecute en las zonas correctas de la llanta. Una vez soldados y enfriados los pernos no tenemos más que montar la rueda en el vehículo, colocar el tapacubos en su lugar encajando los pernos en su ubicación y completar el montaje. Para ello, se montan tanto las arandelas como los tornillos de cierre, que te impedirán tener problemas tanto a la hora de fijar el tapacubos como de retirarlo cuando sea necesario.

 

 

Uso de tapacubos antirrobo

Para no tener que ir peleando con los tapacubos existe una alternativa más, que es el uso de tapacubos antirrobo. Estos tapacubos tienen la ventaja de contar con un diseño similar al de las llantas de aleación, de modo que los tapacubos van sujetos directamente sobre los pernos en los que se sustenta la llanta. Al sujetarse con los tornillos de sujeción de la rueda es imposible que te roben los tapacubos y, adicionalmente, también es imposible que los mismos se pierdan, a menos que se partan o se rompan.

El único inconveniente de estos tapacubos es que su montaje es algo más complejo que el de los modelos de pestaña y aro metálico convencionales, puesto que para colocar los tapacubos es necesario quitar los pernos que sujetan los neumáticos y volver a apretarlos después. Un proceso que deberás repetir a la hora de hacer operaciones de mantenimiento, aunque con la ventaja de que este proceso está más normalizado, a diferencia de lo que ocurre cuando se usan los pernos o el sistema de adhesivos que hemos comentado. Además, tampoco hay que reponer ese adhesivo o volver a colocar las bridas para dejar de nuevo el tapacubos fijado en su lugar.

Por cierto, si finalmente apuestas por esta opción, es fundamental que verifiques que el formato del tapacubos sea el adecuado, tanto por el diámetro de la llanta como por la colocación de los pernos respecto de la posición del tapacubo. En caso de no hacerlo, puede que no te sea posible realizar el montaje.