Última actualización: 16.11.19

 

Ver bien en carretera es clave para nuestra seguridad. Un aspecto en el que la llegada de las bombillas LED es la última novedad. Sin embargo, todavía son muchas las dudas sobre si es más conveniente esta tecnología o las anteriormente existentes.

 

Si eres aficionado a las revistas del automóvil o has pasado por algún autocentro últimamente quizá hayas leído o visto alguna de las nuevas bombillas LED que ya se ofrecen para algunos vehículos. Un producto novedoso que, a la manera de lo que ocurre con las bombillas domésticas, parece que puede acabar reemplazando a las bombillas halógenas o de xenón que, hasta ahora, veníamos utilizando en nuestros vehículos.

Sin embargo, son muchos los conductores que se preguntan qué opción es mejor, ¿bombillas LED o bombillas halógenas? Dado que son varios los aspectos en los que podemos fijarnos a la hora de tomar una decisión, vamos a arrojar luz sobre el asunto.

 

De qué estamos hablando

Como paso previo, vamos a analizar brevemente cada una de estas tecnologías. Empezando por el halógeno, estas son las lámparas que generalmente monta nuestro vehículo, si no traía faros LED de serie. Este sistema se basa en la bombilla incandescente convencional, contando con un filamento de wolframio, que se rodea de un gas inerte y al que se le añade algún halógeno, como yodo y bromo. El equilibrio que se produce entre los elementos presentes en la burbuja del filamento mejora la resistencia y dan una mayor capacidad de iluminación que los faros convencionales. En lo faros de xenón, la luz se genera mediante el calentamiento del gas a alta temperatura, lo que genera la luz correspondiente y la particular tonalidad que suelen tener ese tipo de faros.

Respecto de las luces LED, seguramente ya conocerás el sistema por ser muy popular, tanto dentro como fuera del coche. En el caso de las luces para coche, contamos con una serie de luces o diodos de LED, colocados estratégicamente en función del tipo de luz que necesitemos. Tienen la ventaja de consumir menos energía, ofrecer una luz diferente y que cansa menos la vista, así como ofrecer con una durabilidad mucho más elevada que las bombillas convencionales.

 

 

Parámetros de iluminación

Entrando en profundidad en los parámetros de iluminación de cada tecnología, la luz halógena tiende a ser de color amarillo o más cálido, mientras que la luz de las bombillas LED suele ser más fría, con tonos más cercanos al azul. Algo que tiene la ventaja de no modificar los colores a la hora de rodar, dando un extra de seguridad durante la noche, ya que la luz amarilla puede alterar ligeramente la percepción de los objetos con los que nos crucemos. No obstante, con los faros de xenón también es posible lograr una luz algo más fría, aunque no tanto como la que ofrece el LED.

Otro parámetro en que se diferencian estos dos tipos de bombillas tiene que ver con el brillo. En condiciones habituales, el LED es capaz de generar un brillo mucho más intenso que una bombilla halógena convencional. A nivel técnico, podríamos afirmar que las bombillas de LED son capaces de generar una mayor cantidad de lúmenes, la medida de la intensidad de la luz, que una bombilla halógena convencional. Algo que ya conocemos de las bombillas LED domésticas, en las que necesitamos un menor voltaje y tenemos un menor consumo a la hora de conseguir una cantidad de luz determinada. De nuevo el xenón marca un poco la diferencia, dado que la intensidad de la luz que ofrece es mayor al halógeno convencional.

Así que en lo que se refiere a los parámetros técnicos y la capacidad de iluminación, las bombillas LED estarían un paso por delante de las bombillas halógenas y también de las bombillas de xenón.

 

Montaje y legalidad

Sin embargo, la ventaja de las bombillas LED se diluye al hablar de la transformación de un vehículo que no monte LEDS para que las lleve. Un apartado que ni las mejores bombillas LED para coche pueden superar sin problemas o molestias. Hablamos del proceso de montaje de las mismas y todo lo que tiene que ver con legalidad. Y es que en la actualidad, montar un juego de bombillas LED en nuestro vehículo no es algo tan fácil como abrir el capó, sacar las bombillas halógenas y poner las LED. El tema es mucho más complejo.

Por un lado, es necesario verificar que el espacio es el adecuado, dado que si el hueco para la bombilla es pequeño puede que no encaje adecuadamente el conjunto de bombilla LED y el ventilador que necesita. Sin este ventilador, así como sin una buena refrigeración, la bombilla tiene los días contados. Así que el espacio es importante. Lo mismo pasa con los conectores, que en muchos casos no son compatibles con los estándares para una bombilla halógena, lo que requiere de su reemplazo por otros compatibles con las modernas bombillas LED.

 

 

Por si fuera poco, una vez que tenemos montadas nuestras nuevas bombillas de LED empieza un proceso mucho más complicado, que es el de su homologación. En este proceso hay que visitar la ITV, pedir documentos, recurrir a expertos que certifiquen la instalación y alguna que otra cosa más para legalizar la instalación de las bombillas, considerada como reforma de importancia. Este es el paso que más repele a los usuarios a la hora de pasar al LED, por ser complejo y bastante caro.

 

Conclusiones

Resumiendo lo comentado, si nos limitamos a los aspectos técnicos es cierto que las luces LED tienen tendencia a dar un mejor resultado de iluminación, tanto por la intensidad de luz como por la temperatura de color que manejan. Así que en este aspecto no hay demasiado que discutir. Pero si analizamos todo el tema legal y lo que implica la instalación de estas bombillas LED en un vehículo no preparado para ello, lo cierto es que dan ganas de pensárselo un par de veces, tanto por el proceso legal como por el coste asociado a la legalización de ese montaje.