Última actualización: 30.04.21

 

Al sentarse al volante de un coche, existen muchos factores que influyen en la seguridad y que pueden modificar la respuesta del conductor. Entre estos factores, uno de los más sensibles es la distancia de frenado y el tiempo de respuesta, algo que preocupa a muchos conductores.

 

Hay muchos motivos que pueden hacer que un conductor reaccione y tenga que frenar repentinamente. Desde un peatón que cruza entre dos coches, un animal que atraviesa la calzada o un semáforo que se pone en rojo. En este sentido, al pisar el freno el coche no se detiene al instante, sino que sigue moviéndose durante un instante. A este movimiento, hay que sumarle el tiempo que el conductor tarda en reaccionar y pisar el freno.

Este tiempo de reacción no suele ser superior a los dos o tres segundos. Sin embargo, hay factores que pueden hacer que aumente, por lo que conviene saber cuáles son. La velocidad, la experiencia del conductor, el consumo de alcohol, medicamentos y drogas o el simple cansancio. 

Por otra parte, el tiempo de frenado también puede verse afectado por varios motivos. ¿Qué puede aumentar la distancia de frenado? La respuesta es: muchas cosas. Desde unas pastillas de freno gastadas, a la velocidad del coche, el estado de la calzada y del vehículo, o la habilidad del conductor. 

Al sumar estos dos factores, te darás cuenta de que la frenada puede cambiar mucho según las circunstancias. En este sentido, un metro más o menos, puede suponer la diferencia entre evitar un accidente o sufrirlo. Por este motivo, es importante conocer qué es la distancia de frenado y la reacción, así como los diferentes factores que pueden influir en ella.

¿Qué es la distancia de frenado?

Se trata del trayecto que el vehículo recorre desde que se pisa el freno hasta que se detiene completamente. Estos metros no dependen exclusivamente del conductor, ya que hay muchos factores que pueden hacer que aumenten. Por ejemplo, el estado del coche y de la calzada. Ya que si ha llovido, la distancia de frenado será más grande.

Por suerte, hay ciertas cosas que se pueden hacer para reducir esta distancia. En primer lugar, es importante mantener los frenos y los neumáticos en buenas condiciones, realizando revisiones periódicas y manteniendo la presión correcta de las ruedas en todo momento.

 

¿Qué factores pueden hacer que aumente la distancia de reacción y frenado?

La distancia necesaria para frenar con seguridad depende de factores como: las condiciones ambientales, la carga que lleva el coche, el estado de la suspensión, los frenos y los neumáticos, así como la velocidad y el estado de la calzada. 

En primer lugar, se debe controlar el estado de los frenos, ya que a medida que se desgastan, el espacio de frenado es superior. En este sentido, las pastillas de freno deben revisarse anualmente y, a ser posible, cambiarlas cada 15.000 km, ya que con el uso se van endureciendo y perdiendo facultades. 

Por otra parte, los neumáticos también influyen en este factor, por lo que deben mantenerse en condiciones óptimas. Unas cubiertas en mal estado pueden triplicar la distancia de frenado. Del mismo modo, un inflado incorrecto o una presión baja también la aumentará. Por otra parte, no es posible conducir por carreteras españolas cuando el dibujo del neumático es inferior a los 1,6 mm, ya que cuanto menos dibujo tenga, mayor será el riesgo de accidente.

Los factores ambientales también afectan a la distancia de frenado. Por ejemplo, cuando llueve es tres veces superior y cuando nieva puede aumentar hasta cinco veces. Vale mencionar que la distancia de reacción es de 63 metros en pavimento nevado con neumáticos normales. Por eso, si te preguntas, en esta situación, ¿cuál es la distancia de seguridad entre vehículos? La respuesta es de más de 150 metros entre los dos coches.

¿Cuál es la distancia de seguridad entre coches?

La DGT no ofrece una respuesta clara sobre la distancia en metros. En lugar de ello, la norma de tráfico en España señala que la distancia mínima de seguridad es de tres segundos. Sin embargo, esto puede resultar un poco complicado, ya que variará en función de diversos factores.

Por ejemplo, la velocidad, ¿influye en la distancia de reacción? La respuesta es que sí. Es por este motivo que, para calcular la distancia de seguridad se utiliza la llamada “regla del cuadrado”. Este cálculo se realiza quitando la última cifra de la velocidad y multiplicando el número por sí mismo. Por ejemplo, si se conduce a 80 km/h, eliminamos el 0, quedando el 8, que se multiplica por sí mismo. Por tanto: 8×8=64. 

Con esta regla puedes obtener la respuesta a preguntas como: “En una carretera, ¿qué vehículos deben guardar una separación mínima de 50 metros?”. Que, en este caso, sería todos aquellos que conduzcan a 50 km/h. Por otra parte, al circular por ciudad, con una velocidad limitada a los 30 km/h, la separación de seguridad será de 9 metros.

 

¿Puede aumentar el tiempo de reacción del conductor?

Como ya se ha visto, la respuesta es que sí. Por tanto, cuando estos tiempos sean mayores, ya sea por el estado de la calzada o por las condiciones del propio conductor, la distancia de seguridad también tendrá que ser mayor. 

Concretamente, la DGT aconseja que en este tipo de situaciones la separación de seguridad sea del doble que la recomendada. Es decir, si conducimos a 80 km/h bajo la lluvia, la distancia con el coche de enfrente debería ser de 128 metros.

 

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