El motor de agua de Arturo Estévez

Última actualización: 27.01.22

 

En España, en los años 70, se hizo muy popular un inventor llamado Arturo Estévez, quien diseñó el motor que funciona con agua, un invento que en su momento causó un gran interés a nivel nacional y mundial. Sin embargo, existen varias razones por las que el producto no se popularizó en la industria automotriz.

 

Arturo Estévez utilizaba una mezcla de ingredientes que ya eran muy conocidos desde el siglo XIX, entre los que destacaba el agua y el silicio. Este último es un químico metaloide que se encuentra en algunos minerales, como arena, cuarzo, pedernal, ágata, amatista, entre otros. Asimismo, Estévez utilizaba sosa cáustica, conocida popularmente como hidróxido de sodio, un elemento que servía de base química para realizar una gran variedad de compuestos muy útiles en diferentes industrias.

La mezcla de estos ingredientes se usó en un motor de combustión, capaz de generar una chispa para obtener la explosión necesaria que produce el movimiento de un coche. No obstante, este proceso químico no era nada nuevo para los científicos importantes de la época, por lo que el invento no se comercializó. Sin embargo, la atención mediática que obtuvo en su tiempo fue verdaderamente trascendental.

 

¿Quién fue Arturo Estévez?

Arturo Estévez fue un inventor español que, a lo largo de su vida, acumuló más de 70 patentes. Algunas de estas podrían tener cierta utilidad, pero otras pueden parecer muy descabelladas, como la idea de poner rodillos en las carreteras para generar energía cuando pasan los coches.

Estévez se convirtió en un personaje de interés público cuando diseñó un sistema para recuperar una de las partes de los cohetes espaciales una vez que ocurre el despegue, una idea que lo hizo merecedor de la atención de la NASA. Poco después, dio a conocer su siguiente idea, el primer coche accionado por un motor de agua, que prometía ser capaz de disminuir los problemas de contaminación ambiental causados por los vehículos de la época.

Primera presentación del motor de agua

En 1971, en el municipio español de Valle de la Serena, en la provincia de Badajoz, Arturo Estévez anunció la presentación del motor de agua español. En este evento, el inventor aseguró que podía encender un vehículo con su revolucionario invento. Al mismo tiempo, le mencionó a la prensa que fabricaría los primeros 1000 motores de agua y los donaría a los taxistas para reducir la contaminación.

Sin embargo, cuando llegó la prensa y el público interesado al lugar, no presenciaron ningún coche del futuro ni un aparato de alta tecnología, sino un generador de hidrógeno con el que Arturo Estévez infló un globo. Es importante destacar que los medios de comunicación en el pasado no funcionaban como hoy en día, por lo que a pesar de la decepcionante presentación, la historia del motor de agua se hizo famosa y los periódicos de la época seguían publicando artículos respecto a un supuesto inventor del coche con motor de agua.

A pesar de las exageraciones de la prensa, lo interesante es que Arturo Estévez en la presentación demostró el proceso de la hidrólisis del agua, una reacción química en donde se utiliza la electricidad para separar los elementos de un compuesto, en este caso, el H2O que conforma agua. De esta manera, el inventor separó el oxígeno de las partículas de hidrógeno.

Ahora bien, el problema de este procedimiento es que la batería de coche requerida para separar el hidrógeno del oxígeno tenía que ser más grande que el propio vehículo, por lo que resultaba imposible de producir a gran escala.

 

Segunda presentación del motor de agua

Eventualmente, Arturo Estévez se dio cuenta de que su motor de agua no podría llevarse a cabo, pero sabiendo que aún tenía el interés del público, utilizó otro método en el que se podía separar el hidrógeno del agua con una mezcla de silicio. Este proceso había sido usado anteriormente para llenar dirigibles y globos de observación.

En esta segunda presentación, Estévez tomó una jarra de agua que contenía un compuesto misterioso, que era el silicio. Primero, bebía de la jarra para demostrar que se trataba de agua potable y después vertía el agua de la jarra en un ciclomotor Honda de 4 tiempos. Para el paso siguiente, debía esperar 20 minutos a que se produjera la temperatura adecuada para la reacción química que pudiera mover el vehículo, lo que finalmente ocurrió.

Ascenso y descenso de Arturo Estévez como inventor

Dado el éxito de su segundo experimento, Arturo Estévez anunció que donaría las patentes a España en beneficio de todas las personas. De este modo, llamó la atención del Ministerio de Industrias y el invento se convirtió en un descubrimiento de interés nacional que debía ser investigado. No obstante, al estudiar la invención de Arturo Estévez, se dio a conocer que esta no tenía ningún tipo de fundamento técnico, por lo que el gobierno rechazó el proyecto y la fama de Estévez fue descendiendo.

Antes de perder por completo el interés del público, Arturo Estévez llamó la atención de un socio capitalista que aún creía en su invento. Sin embargo, al darse cuenta de que la idea de Estévez no tenía futuro comercial, ambos acabaron debatiéndose en los tribunales por estafa, en donde el juez absolvió a Arturo Estévez de los delitos y declaró que no existió estafa alguna.

Esto se debe principalmente a que Estévez no tenía ninguna intención de estafar a nadie. Al contrario, él sí creía que sus inventos podían llegar lejos, incluso se atrevía a pensar que los procesos científicos que usaba partían de su propia inteligencia y no de descubrimientos realizados por científicos varios siglos atrás.

En conclusión, es importante mencionar que Arturo Estévez era una persona extremadamente hábil y carismática que podía agradar a cualquier persona que lo conociera. Además, poseía un cierto conocimiento científico, ya que de otro modo no hubiera podido construir un motor de hidrógeno casero.

Sin embargo, la mayor habilidad de Arturo Estévez era desde el punto de vista humano y social, ya que fue muy inteligente al ocultar una parte de la información y mostrar otra para atraer el interés de una gran cantidad de personas. En la actualidad, este fenómeno ocurre con cierta regularidad, ya que son precisamente las cosas que causan intriga y están envueltas de misterio las que más llaman la atención del público.

 

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