Última actualización: 06.03.21

 

Quienes se preocupan por el medio ambiente tienen la posibilidad de ser más ecológicos gracias a los coches ECO. Este tipo de vehículos tienen un menor consumo de combustible y generan menos contaminación, aunque no siempre es oro todo lo que reluce.

 

Dentro de las medidas que desde el gobierno se han tomado para conseguir los objetivos verdes planteados en el Acuerdo de París contra el cambio climático, se encuentra reducir la contaminación generada por el transporte en carretera. Pensemos que buena parte de las emisiones de CO2 actuales proceden hoy día tanto de los turismos como de los camiones, que se usan para llevar todo tipo de productos allí a donde se consumen.

Por eso, una de las medidas tomadas al respecto es favorecer el rodaje de vehículos menos contaminantes, fomentando tanto la renovación de los vehículos más antiguos como la presencia de coches con menor consumo y menores emisiones. Entre ellos, se encuentran los coches con etiqueta ECO. Este etiquetado de los vehículos plantea un sistema similar al de los electrodomésticos, de modo que estos reciben una valoración concreta según la contaminación generada y el consumo de combustible correspondiente.

 

Ventajas de la etiqueta ECO

Si quieres renovar tu vehículo, seguramente encuentres coches económicos, pero con una etiqueta energética poco eficiente. Por eso, a la hora de tomar una decisión, conviene saber qué ventajas tiene disponer de una etiqueta ECO en tu vehículo, por si el gasto adicional te merece la pena. Estas son algunas de las ventajas del coche híbrido y del eléctrico frente a los tradicionales, con las que se pretende incentivar su mayor uso.

Aunque estas ventajas varían según cada ayuntamiento o comunidad autónoma, sí es cierto que la mayoría de ellas son comunes en toda España. Cuando se trata de comprar coches baratos nuevos, la etiqueta ECO puede paliar un poco el coste del vehículo, dado que estos coches están exentos del pago del impuesto de matriculación. Una tasa que supone un coste de unos 1.000 euros, según el precio del coche. También es habitual que estos vehículos tengan una bonificación del impuesto de vehículos de tracción mecánica. En ciudades como Madrid o Barcelona, esta llega al 75% del total del impuesto.

Otra ventaja interesante de lucir la etiqueta ECO es la mayor accesibilidad que tienen estos vehículos, especialmente en las grandes ciudades. Muchas de ellas impiden a los conductores acceder a los centros urbanos, a menos que se tenga un vehículo con esta etiqueta. También se les permite rodar por los carriles BUS-VAO, aún cuando no tengan el número de personas mínimo para ello. Finalmente, es posible acceder a otras ventajas como zonas de aparcamiento regulado gratuitas o puntos de recarga gratis para los vehículos enchufables, por citar algunas de ellas.

Por cierto, si ya tienes un vehículo y no has recibido tu etiqueta, tendrás que rascarte el bolsillo para disponer de ella. Esta etiqueta es obligatoria ya en muchas ciudades, por lo que si no la tienes tendrás que comprar tu etiqueta DGT en cualquier oficina de correos. Su coste es de 7,99 euros, incluyendo los gastos de envío.

 

Coches ECO para todos los gustos

Analizando un poco el mercado, son varios los coches ECO que actualmente podemos encontrar. Por eso, hemos destacado algunos de los más afamados entre los usuarios. Quizá te sorprenda encontrar algunos SUV híbridos baratos junto a coches de alta gama y potencia en esta selección. Algo que demuestra que la forma de asignar la calificación ECO es algo controvertida, aunque sobre este tema hablaremos más adelante.

Entrando ya en materia, encontramos coches como el Hyundai Tucson, en su versión micro híbrida de 48 voltios, o el Toyota Rav 4, también en versión híbrida. Una de las ventajas del coche híbrido es precisamente la de calificar con esa etiqueta ECO a casi todos los vehículos de este tipo, por lo que un coche híbrido casi siempre será ECO.

También es habitual encontrar esta etiqueta en ciertos vehículos más pequeños o de corte utilitario, con diferentes planteamientos de tipo híbrido. Entre ellos, tenemos el Dacia Sandero en su versión híbrida con GLP, el Fiat 500 Hybrid o el Renault Clio TCE, mixto de GLP y gasolina. La ventaja es que para los precios elevados de estos vehículos hablamos de coches de bajo consumo baratos y muy accesible. Como prueba, el Sandero parte de un precio de 9.629 euros, mientras que el Fiat 500 parte desde los 10.000 euros. Cifras similares a las de las versiones tradicionales de sus homónimos de gasolina.

Dejando de lado los coches nuevos económicos con etiqueta ECO, el mercado premium incluye otras opciones interesantes. Entre ellas, bastantes modelos de Toyota que, desde el lanzamiento del Prius, no han parado de ofrecer vehículos de todo tipo con motorización híbrida y un alto rendimiento. De hecho, fue la primera marca en incluir baterías de coche con capacidad para mover las primeras motorizaciones híbridas del mercado.

No obstante, hay más variedad en este segmento, con propuestas como el Seat Arona, de gasolina y gas natural, a un precio de unos 18.170 euros, el Renault Captur, de GLP y gasolina, por unos 17.000 euros o el Skoda Kamiq, híbrido de GNC y gasolina, con un precio a partir de los 18.275 euros. Modelos que mantienen el diseño de sus versiones tradicionales, aunque reduciendo el consumo de combustible y la contaminación.

La polémica de lo ECO

Llegados a este punto, quizá podríamos pensar que los coches con etiqueta ECO son maravillosos. Pero, en realidad, no todo es tan bonito. Y es que algunos de los vehículos que hemos comentado antes llegan a consumos de 7 litros o más, tal como pasa con el Sandero TCE o el Renault Clio TCE. Algo tan extraño como ver enormes SUVs y super coches con motores de gran potencia luciendo esta etiqueta.

El problema surge por el pésimo planteamiento de la ley que otorga estas etiquetas. Como decíamos antes, en ella se otorga la etiqueta ECO a casi cualquier híbrido, por ejemplo. Sin embargo, existen vehículos híbridos en los que el motor eléctrico realmente no mueve las ruedas, sino que solo carga el sistema eléctrico y apenas apoya al desplazamiento. Algo que genera un mayor consumo y reduce el carácter ECO de estos coches. 

Por suerte, desde el gobierno se reconoce que esta legislación no es todo lo eficiente que debería y que favorece de forma injusta vehículos altamente contaminantes. Por eso, se está trabajando en corregir el etiquetado de los vehículos conforme a los consumos reales, para dejar de favorecer a este tipo de automóviles que realmente no son tan verdes como parecen.

Por cierto, si todo este asunto te quita el sueño, quizá te convenga hacerte con una almohada para rectificación cervical, que al menos te ayude a descansar mejor mientras le vas dando algunas vueltas al tema y decides qué coche nuevo comprarte.

 

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