Última actualización: 26.08.19

 

Los sistemas de presión de neumáticos se han convertido en un elemento obligatorio en todo tipo de vehículos, existiendo incluso versiones para motos. Un sistema que combina manómetros y transmisores para que siempre circulemos con la presión adecuada en nuestras ruedas.

 

Una de las principales causas de accidentes relacionados con la mecánica del vehículo tiene que ver con la presión de los neumáticos. Una presión inadecuada puede provocar problemas como falta de adherencia, un deterioro de los neumáticos que cause fallos estructurales en los mismos o, aún peor, un reventón imprevisto relacionado con la falta o el exceso de presión.

Para evitar estos problemas, todos los turismos vendidos desde el 1 de noviembre de 2014 tienen la obligación de llevar instalado un sistema de control de la presión de los neumáticos. Este sistema puede llegar a funcionar tan bien como el mejor manómetro (aquí puedes encontrar unas opciones para comprar) que podamos comprar en el mercado, teniendo la ventaja adicional de ofrecer un planteamiento que no necesita de nuestra intervención, de modo que no tenemos que parar, quitar tapones y verificar con un manómetro la presión, sino que el sistema se encarga de todo, mostrando en el panel de mandos las posibles anomalías al respecto.

 

 

Cómo funciona

El funcionamiento de estos sistemas es relativamente sencillo. La clave se encuentra en los sensores presentes en la propia rueda, bien en la zona de la llanta, en la zona de la banda de rodadura o bien fijados a la propia válvula de inflado. En todos estos casos, el sensor registra de forma continua el nivel de presión del neumático y transfiere esa información a la unidad central mediante una señal de radio. Algo que permite que el sensor apenas gaste energía en el proceso, ahorrándonos también todo el cableado correspondiente.

Como alternativa a este sistema, existe un método indirecto para medir esa presión adecuada. En concreto, este modo de medición considera el diámetro de la rueda como indicador de una presión correcta o no, tomando como base la teoría de que una rueda bien inflada tendrá un diámetro determinado, mientras que si la rueda tiene una presión inferior a la recomendada, ese diámetro será menor. Esto permite utilizar los sensores del sistema ABS para verificar si alguna rueda está dando más vueltas de lo normal, por tener ese menor diámetro, lanzando así una alarma para verificar el neumático afectado.

En ambos casos, las señales obtenidas se envían al ordenador central del vehículo y se procesan de manera continua. En caso de detectarse algún fallo de presión en los neumáticos, se lanza una alarma en la pantalla del cuadro de mandos del vehículo. En los primeros modelos se presentaba una alarma genérica, pero hoy día es habitual que el vehículo nos indique expresamente cuál es la rueda que tiene problemas, para que no perdamos tiempo en verificarlas todas.

 

Los problemas de los primeros sistemas

Afortunadamente, en los cinco años que esta tecnología lleva en funcionamiento, tanto los sensores como el resto de elementos implicados en el sistema han mejorado considerablemente. Algo que agradecen los conductores, puesto que en los primeros modelos con este sistema no era extraño que se produjesen falsas alertas por fallos en los sensores o una colocación inadecuada de los mismos.

No obstante, para que esta suerte de manómetro individualizado funcione de forma correcta, sigue siendo necesario que los sensores estén correctamente instalados y se comuniquen adecuadamente con la unidad central. Algo que también se ha resuelto en los últimos diseños de estos dispositivos, que incluso pueden ya presentar la presión de cada una de las ruedas en pantalla, aunque en los modelos más avanzados.

Lo que no se ha resuelto aún son algunos problemas frecuentes que pueden aparecer con el uso del sistema. Entre ellos tenemos el agotamiento de las pilas, que duran de 3 a 7 años. El problema es que la pila va soldada al sistema, lo que obliga a cambiar el sensor. Un sensor que también puede dañarse por culpa de un bordillazo o por un tratamiento inadecuado del conjunto de llanta y neumático durante las operaciones de mantenimiento. Finalmente, es posible que otros problemas como los inhibidores de frecuencia o un cambio de batería acaben generando esas falsas alarmas. Algo que, esperemos, podrá resolverse en un futuro con los avances de la tecnología.

 

 

Nuevos diseños, tanto para motos como para coches

Hasta ahora hemos hablando de este sistema para turismos, pero lo cierto es que los usuarios de motos también tienen aquí una ayuda importante a la hora de rodar. Quizá incluso más importante que en los coches, dado que la superficie que una moto tiene en contacto con el suelo es aún menor. Entre estos sistemas se encuentra el denominado Fit2Go, lanzado por Michelin.

Este sistema reproduce el planteamiento que hemos comentado ya, empleando para medir las presiones unos manómetros de pequeño tamaño colocados estratégicamente en unos tapones especiales. Estos tapones son los que se encargan de medir constantemente la presión y de comunicarse con la unidad central, para saber al momento el nivel de presión, así como las posibles anomalías que puedan producirse. Y es que el sistema también activa la voz de alarma cuando la presión cae un 25% por debajo de la presión recomendada, cuando la temperatura de la rueda se incrementa más de lo habitual o cuando se produce una caída repentina de la presión. 

Todas estas alertas se muestran en una pantalla LCD con soporte magnético y un tamaño compacto, lo que facilita colocar el sistema directamente sobre el manillar y tenerlo siempre a la vista. Un display que se recarga mediante USB, mientras que en los tapones contamos con baterías con una duración de unos 3 a 5 años.

Como alternativa al manómetro tradicional, y para todo tipo de vehículos, Michelin también ofrece una suerte de llavero manómetro de pequeño tamaño y fácil utilización. Basta con usar los tapones específicos que acompañan al producto para realizar las mediciones de presión de nuestros neumáticos de forma directa, sin necesidad de quitar esos tapones. Un llavero que usa la tecnología NFC para ofrecer los resultados. En cuanto a su precio, el mismo ronda los 45 euros.