Última actualización: 14.10.19

 

El anticongelante es uno de esos líquidos a los que no damos importancia hasta que generan problemas. Para evitarlo, nada mejor que conocer algunos detalles sobre este consumible de nuestro coche, que pueden servirnos para evitar más de un problema.

 

Dentro de la lista de líquidos que utiliza nuestro vehículo, el anticongelante es, junto con el aceite de motor, unos de los más importantes para mantener la buena salud de nuestro coche, furgoneta o similar. Sin embargo, a este líquido no le solemos prestar toda la atención que debe, lo que puede acabar siendo fuente de problemas a la hora de circular. Para que puedas esquivar estos problemas, vamos a dejar algunos detalles que conviene saber sobre este producto.

 

1. El color del anticongelante importa

Una de las cosas que sorprenden de los anticongelantes es su gama de colores. Si echamos un vistazo a cualquier comparativa de anticongelantes, veremos como en el mercado hay productos de color verde, rosa, amarillo o incluso azul. Además, todos estos colores son bastante llamativos a la vista. Estas dos cuestiones no son casuales. 

Por un lado, el color marca la temperatura mínima y la composición del producto, de modo que un anticongelante rosa suele llegar a los -35 grados de temperatura, mientras que uno verde se queda en los -18 grados. Respecto de su aspecto brillante, este se fabrica así para que sea más fácil localizar una posible fuga del líquido, haciéndolo brillar sobre el motor.

 

2. Cuidado con las mezclas de colores

Si leemos la etiqueta de cualquier anticongelante veremos como este no debe diluirse ni mezclarse con agua. Este líquido, por sí mismo, es capaz de mantener el buen estado de nuestro motor y refrigerarlo de manera efectiva, así que nunca debe mezclarse con agua ni con otros líquidos. Y ya que hablamos de mezclas y colores, el anticongelante de un color determinado no puede mezclarse con otro producto de un color diferente. Esta mezcla puede generar resultados inadecuados a la hora de refrigerar nuestro vehículo, en la línea de lo que pasaría si mezclamos aceites de diferentes escalas SAE. 

Lo que sí podemos hacer es añadir refrigerante verde a un vehículo que ya use ese refrigerante verde, puesto que sus propiedades básicas van a ser las mismas. Pero si mezclamos un verde con un rojo, vamos a obtener un compuesto de propiedades indeterminadas y que, además, no permitirá valorar visualmente su estado dado que su color será más bien marrón.

 

 

3. Olvídate del agua, incluso de la destilada

Conforme a lo que acabamos de comentar, es clave olvidarnos del agua a la hora de refrigerar el motor de nuestro vehículo, salvo que sea una emergencia extrema en la que no podamos ponerle otra cosa. Hay muchos motivos para ello. Uno tiene que ver con el comportamiento térmico del agua. Este líquido se congela a los 0 grados y se evapora a los 100. Estas dos temperaturas son fáciles de alcanzar en cualquier clima y dentro de un motor, causando que el agua crezca en tamaño al congelarse, lo que puede acabar rompiendo cualquier componente del motor. 

Por otra parte, la temperatura de evaporación causa que la capacidad de refrigeración del agua sea muy limitada, pues el líquido refrigerante puede llegar a temperaturas por encima de los 150 grados. Todo ello sin olvidar la presencia de cal y otros metales en el agua, que pueden corroer los circuitos por los que circula el anticongelante. Algo que no pasa con estos líquidos, cuyas temperaturas de funcionamiento son mucho más amplias y que no solo no contienen elementos nocivos para el motor, sino que también eliminan del circuito de refrigeración la posible suciedad que puede acumularse en su interior.

 

4. El fabricante manda

Cuando se trata de poner un anticongelante con unas características propias en nuestro vehículo, es necesario echarle un vistazo al manual para saber exactamente qué tipo de anticongelante debemos usar. En general, tanto el manual como el resto de datos técnicos que nos indica el fabricante del motor nos informan de cuál es el anticongelante que debemos usar, conforme al clima en el que nos movamos y el tipo de conducción que realicemos. Solo en caso de que las condiciones de uso que demos al vehículo no estén recogidas en esta documentación deberíamos buscar asesoramiento especializado al respecto de qué anticongelante usar en nuestro vehículo.

 

 

5. El anticongelante no es eterno

Si no has cambiado nunca el anticongelante de tu coche y este tiene cierta antigüedad, le estás haciendo un pequeño favor a tu vehículo. Al igual que el resto de líquidos que se usan en el motor, este anticongelante debe cambiarse de vez en cuando por completo, a fin de impedir que su pérdida de propiedades refrigerantes pueda generar un sobrecalentamiento del motor. 

En lo que no hay demasiado acuerdo es en cuándo deben realizarse estos cambios. Algunos fabricantes recomiendan el cambio cada 50.000 kilómetros, mientras que otros apuestan por intervalos de cambio que van de 40.000 a 60.000 kilómetros. En todo caso, es algo que también depende del entorno por el que se mueva el vehículo, puesto que cuanto más polvoriento y cálido sea, más temprano deberemos hacer el cambio.

 

6. El circuito de refrigeración también existe

Estamos hablando del líquido, del anticongelante, pero también es fundamental tener en cuenta todo lo que tiene que ver con el entorno por el que se mueve ese líquido. En concreto, hablamos de todos los elementos del circuito de refrigeración, así como el resto de elementos responsables de que circule correctamente y se enfríe como debe. Entre ellos tenemos el radiador, que debe estar siempre limpio y en buen estado, o la bomba de agua, que no debe hacer ningún ruido y siempre debe tener su correa de activación (la correa de distribución) debidamente tensa y bien colocada. 

Respecto de los tubos y manguitos por los que circula el líquido, estos no deberían presentar grietas o perforaciones derivadas del uso. Un control visual de todos estos elementos es una buena manera de alargar la vida del motor y obtener una refrigeración más eficiente.

 

Última actualización: 14.10.19

 

Mantener el motor de tu coche a su temperatura es clave, tanto por seguridad como para alargar su vida útil. Pero cuando el calor aprieta, a veces hay que buscar algunos trucos para que el calor no haga de las suyas.

 

Si llevas muchos años conduciendo, es muy probable que ya conozcas los efectos de un sobrecalentamiento en el motor de tu coche. Algo que se debe, principalmente, a los sistemas arcaicos de refrigeración que los coches más antiguos tenían, así como a la posibilidad de que estos se averiasen en ruta, generando esa famosa nube de vapor que suele acompañar a un termómetro disparado. De todos modos, pese a lo que ha mejorado la tecnología, el calor sigue siendo un problema para nuestro motor. Más aún en un país como España en el que no es raro que las temperaturas superen los 40 grados. Por eso, tener algunos trucos en la manga para que ese calor abrasante no haga de las suyas en el motor de nuestro vehículo no es una mala idea.

 

1. Controla el anticongelante

Aunque su nombre nos recuerde a frío, lo cierto es que el anticongelante es apto tanto para ser utilizado en condiciones de frío como de calor extremo. De hecho, este líquido también absorbe el exceso de calor del motor del vehículo y se acaba licuando, después de convertirse en vapor, a fin de reducir la temperatura del coche. Por eso, además de buscar el mejor anticongelante (En este enlace puedes encontrar algunas opciones de compra), conforme a nuestras necesidades, también es clave que el nivel de este líquido vital para el motor esté siempre controlado. 

Ese control se realiza visualmente sobre el depósito situado en el motor, siendo muy importante que ese nivel sea el correcto. Lo mejor es llenar el depósito cerca de la marca F, de Full (lleno), de modo que el motor disponga de más líquido para refrigerarse. También conviene revisar el líquido con frecuencia si haces muchos kilómetros en verano, siendo recomendable hacerlo cada dos semanas, más o menos. Esta revisión siempre debe hacerse en frío, para no obtener falsas lecturas en el proceso.

 

 

2. Sustituye el anticongelante cuando sea necesario

Aunque mucha gente no lo hace, al igual que pasa con el aceite, también es necesario cambiar todo el anticongelante de nuestro motor de vez en cuando. Este líquido tiene una cierta vida útil, en la que da su mejor resultado. Cuando esta vida útil concluye, el anticongelante empieza a perder sus propiedades y a evacuar peor el calor. En general, no existe un plazo determinado para realizar este cambio, más allá del que los propios fabricantes de los refrigerantes o de los vehículos ofrecen. Lo que sí conviene es que no pasemos más de cinco años sin cambiar el líquido, procediendo también a su sustitución cuando veamos que pierde su color original o que empieza a presentar restos de otros fluidos o exceso de suciedad.

 

3. Limpia el radiador

El radiador es una de las piezas clave en la refrigeración de nuestro vehículo. Aquí es donde se transmite buena parte del calor al líquido refrigerante pero también donde este se enfría, principalmente por la exposición al aire ambiental durante el rodaje, así como por el efecto del ventilador que se incluye en su parte trasera. 

Un radiador limpio siempre hará su trabajo de una manera más eficiente, por lo que eliminar los restos de suciedad, los insectos y demás elementos que pueda tener en su superficie es otra ayuda para reducir la temperatura de funcionamiento del vehículo. Un proceso en el que podemos confiar en las pistolas de aire o agua, siempre usadas de forma suave para no romper nada, o incluso en un trapo o similar si la ubicación del radiador y el espacio disponible lo permiten.

 

4. Cambia el aceite

En general, el aceite de motor que nos suele recomendar el fabricante suele ser el más adecuado para nuestro vehículo. Sin embargo, en zonas muy cálidas, este aceite puede ser demasiado fluido y afectar a la forma en que refrigera y se lubrica el motor. Es lo que pasa con los aceites 5W30, cuya temperatura máxima de funcionamiento ronda los 30 grados. En entornos muy cálidos, este aceite puede perderse con más rapidez de la habitual, de modo que no lubrique bien y tampoco refrigere el calor como debe. 

Así que si conduces habitualmente en zonas muy cálidas quizá te interese, con previa consulta con el fabricante o con tu mecánico de confianza, dar un paso a un aceite ligeramente más denso, que refrigere mejor y que mantenga mejor la estabilidad de la capa lubricante a la hora de rodar.

 

 

5. Conduce con cabeza

Un aspecto muy importante para que el motor no se sobrecaliente más de lo necesario en verano es conducir de manera consciente. Este modo de conducción se acerca al llamado modo inteligente o a la conducción económica que nos enseñaron en la autoescuela. Un procedimiento en el que circularemos siempre en las marchas más largas que nos sea posible, sin abusar en exceso de las revoluciones del motor. 

Pensemos que cuanto más rápido gira el motor, en cuanto a revoluciones se refiere, mayor es la cantidad de calor generada y mayor también el esfuerzo necesario para su refrigeración. Así que no tiene sentido circular en cuarta a un régimen de giro elevado, cuando podemos circular en quinta a un ritmo mucho más llevadero por parte del motor.

 

6. Los filtros también importan

Hemos hablado ya de la importancia de la limpieza del radiador y del sistema de refrigeración, pero como consejo final queremos acordarnos también de la importancia de mantener el resto de filtros del motor en buen estado. De estos filtros, el principal es el del aire. Un filtro limpio permite que el aire que entra al motor esté libre de polvo y suciedad, generando una combustión más eficiente y que no sobrecaliente el motor. Si en el motor introducimos polvo, tierra o suciedad, esto va a afectar a su temperatura de funcionamiento. 

Lo mismo pasa con el resto de filtros, como los de aceite o combustible, que deberán estar siempre en buen estado, para garantizar ese funcionamiento fluido y eficiente del motor.

 

Última actualización: 14.10.19

 

Aunque a muchos pueda preocuparnos, lo cierto es que es habitual que nuestro coche consuma aceite, dentro de unos límites. Pero una caída en ese nivel de aceite mayor de lo que debería ser es señal de que hay problemas.

 

Uno de los elementos que debemos controlar en nuestro vehículo con frecuencia es el aceite. Este aceite es la clave tanto para lubricar las diferentes piezas del mismo como para reducir la cantidad de calor presente en su interior, ayudando así al refrigerante a lograr mejores resultados y obtener un mejor rendimiento.  Durante esos controles del nivel de aceite es posible que veamos como el nivel baja y nos empecemos a preocupar, pero lo cierto es que nuestros vehículos consumen aceite. Tal como veremos más adelante es algo habitual. De todos modos, vamos a ver cuándo un consumo de aceite es algo normal y cuando es algo a lo que debemos de prestarle atención.

 

Por qué mi coche gasta aceite

Para empezar, vamos a ver cuáles son las causas por las que un motor gasta aceite. El aceite fluye por todo el interior del motor del coche y llega a las zonas más profundas del mismo, creando una película lubricante, que es la que reduce la fricción entre los diferentes elementos del motor. Esta protección tiene un coste para el aceite, que se va deteriorando con el roce y también se pierde a través de los diferentes espacios existentes en el interior del motor. Un gasto que se incrementa en los vehículos más viejos, dado que la presencia de holguras (siempre de tamaño muy reducido, claro) es mayor en los motores que llevan ya decenas de miles de kilómetros a sus espaldas.

Otro de los motivos por los que el aceite se consume es por culpa del calor. Todos los aceites tienen un nivel de fluidez o viscosidad, dependiendo de la escala SAE en la que este aceite haya sido clasificado. Conforme a cada una de estas escalas, dicho aceite es capaz de trabajar a una temperatura recomendada, tanto en frío como en calor. Como prueba, en caso de que nuestro coche use el mejor aceite 5W30, este será capaz de trabajar adecuadamente a temperaturas de hasta 30 grados. Esto no quiere decir que a temperaturas superiores el aceite no sirva, sino que simplemente el aceite será considerablemente fluido, lo que también incrementa su consumo o gasto.

Finalmente, el aceite también se consume dentro del propio proceso de combustión e inflamación que se produce en el motor, ya sea diésel o gasolina. En estos procesos de combustión, parte del aceite llega a las zonas donde se encuentran los pistones, las cámaras de combustión y el resto de elementos que permiten que el que el coche se mueva. Por tanto, cuando se produce la el movimiento en el motor, parte de ese aceite también se quema, en muy pequeñas cantidades. No obstante, dentro de lo que es el proceso de rodaje del motor, cuando este proceso se repite miles de veces es obvio que tendremos un cierto gasto de aceite. 

 

 

Cuánto aceite gasta nuestro motor

Una vez que sabemos las causas habituales por las que nuestro coche consume aceite es momento de saber qué entendemos por un consumo de aceite convencional o aceptable. Algo que depende de diferentes parámetros.

Entre ellos, la edad del motor es el aspecto que  más influye en este consumo. Cuanto más viejo sea el coche y más kilómetros tenga, mayor será el consumo de aceite del vehículo. Un motor viejo tiene más holguras y más espacios en los que el aceite se cuela durante la lubricación, así que en los vehículos más viejos este consumo es más elevado.

Otro aspecto importante es el tipo de conducción que realizamos. En caso de que el vehículo solo circule por autovía a velocidades normales es posible que ni siquiera percibas consumo de aceite, porque es la situación en la que menos aceite se emplea. Sin embargo, si conducimos por ciudad o realizamos una conducción agresiva, el consumo de aceite será mayor, dado que este modo de conducción requiere de más esfuerzo para el motor.

Dicho esto vamos con las cifras. En general, un motor puede llegar a consumir hasta un litro de aceite cada 1.000 kilómetros. Una cantidad considerable que solo suelen consumir los vehículos más viejos o bien aquellos que circulan en entornos muy agresivos, como los entornos urbanos. No obstante, esta cantidad no es la habitual, siendo lo más normal que el coche consuma en torno a un litro cada 10.000 kilómetros, combinando una circulación urbana con tramos de circulación en autovía y un rodaje normal, poco agresivo.

 

 

¿Y si gasta más aceite?

Es posible que te preguntes qué ocurre si la cantidad de aceite que gasta tu vehículo excede los niveles que hemos comentado. Pues bien, estamos ante un problema considerable. Una reducción elevada en el nivel del aceite del motor es síntoma de una avería, que puede ser tan sencilla como una fuga o bien tan compleja como un grave problema en el interior de ese motor.

Empezando por los problemas más sencillos, una pérdida ligera de aceite puede deberse a varias causas. Una de ellas es la pérdida por el tapón del cárter, que en caso de llevarse un golpe, no haberse ajustado correctamente o si se produce un deterioro de la arandela puede provocar un leve goteo. Lo mismo pasa cuando un manguito se deteriora y agrieta levemente o bien cuando una junta falla. Esto causa un goteo de aceite, que provoca una caída ligera del nivel.

Más grave es el problema cuando la pérdida es repentina o muy elevada. Este caso se produce cuando el manguito o algún elemento similar se rompe. Por suerte es algo más escandaloso que caro de reparar. Justo lo contrario que pasa con las averías del turbo o de la junta de culata. Son dos averías que provocan que el nivel del aceite del motor se reduzca drásticamente y que este se queme, en el caso del turbo, o se mezcle con el refrigerante, en el caso de la junta. Lo peor de todo es que son averías caras, así que detectarlas a tiempo es algo fundamental.

 

Última actualización: 14.10.19

 

A diferencia de los coches modernos, los clásicos necesitan de una protección especial por la forma en que su motor fue diseñado. Por eso, los aceites modernos no son la mejor solución, sino que es clave recurrir a aceites pensados como hace 30 años.

 

La definición de coche clásico es algo que varía según a quién le preguntemos. Según la administración, un coche clásico es aquel que tiene más de 25 años de antigüedad desde su fecha de matriculación. Para el usuario, el clásico es aquel vehículo que tiene ya bastantes años a sus espaldas y que pertenece a una saga que ha marcado historia en el mercado. En todo caso, este planteamiento da igual a la hora de cuidar de los vehículos más veteranos, que necesitan de productos específicos para mantener el rendimiento de siempre.

Esto nos lleva a tener que buscar neumáticos, filtros o incluso aceites pensados específicamente para este tipo de vehículos. Recordemos que la forma de construcción de estos motores, tanto en lo que se refiere a los materiales como a su diseño, dista mucho de cómo se construyen los vehículos actuales. Así que es posible que usar productos de hoy, como los modernos aceites sintéticos, no es una buena solución. Por mucho que te empeñes en ponerle a un clásico el mejor aceite 5W30 que puedas encontrar, probablemente el resultado no sea satisfactorio.

 

 

Qué aceite de motor utiliza un coche clásico

Cuanto se trata de vehículos clásicos, lo primero que debemos saber es la escala SAE que debemos utilizar. Esta escala es la que marca la temperatura que soporta el aceite sin degradarse, tanto por el lado del frío como por el calor. En el caso de los vehículos clásicos, el aceite más habitual es el 10W40, aunque también son varios los vehículos que incluso requieren de un 20W50, debido a las altas temperaturas de funcionamiento que pueden alcanzar durante la marcha. Todo ello sin olvidar que algunos de estos clásicos incluso están refrigerados por aire y no con líquido, lo que fuerza al aceite a soportar temperaturas aún mayores.

No obstante, este no es el único motivo por el que usar uno de estos aceites. Otra de las razones que justifican el uso de este tipo de aceites es la base de los mismos. Los aceites de esta escala SAE no tienen la base sintética que tienen los aceites modernos. Una base que contiene todo tipo de elementos adecuados para cuidar bien de los motores modernos, pero no tanto de los motores más antiguos. Algo que incluso puede ser un problema, dado que los aceites de hace 25 o 30 años no tenían propiedades detergentes o de limpieza del motor, tal como tienen los aceites actuales. Esto provoca que si usamos un aceite moderno en un vehículo clásico este pueda desprender depósitos de suciedad que acaben por circular por todo el motor sin quemarse, causando considerables problemas en todas las piezas del mismo.

En paralelo, estos ingredientes modernos del aceite también pueden ser agresivos para algunas piezas del motor. Entre otras piezas, los aceites actuales y con composición moderna pueden dañar los cojinetes del motor pero también la zona de los pistones, los cilindros y el resto de elementos que forman parte del sistema de combustión. Un problema grave, considerando además que estos motores ya cuentan de por sí con un cierto deterioro, derivado del amplio kilometraje que suelen tener.

 

Aceites específicos, la mejor solución

Dado que el uso de un aceite moderno es un problema considerable para un vehículo clásico, lo cierto es que los fabricantes se han tomado las molestias necesarias como para que nosotros no tengamos que hacerlo por ellos. La prueba la tenemos en la línea de productos que todas las empresas que elaboran lubricantes han diseñado específicamente para este tipo de vehículos.

Dentro de esta gama, nos encontramos con productos de escala SAE 10W40 y 20W50, principalmente, de carácter multigrado y generalmente con base mineral. Una mezcla y una formulación que protege adecuadamente todos los elementos del motor y mejora su rendimiento. Además, son aceites que, dentro de la durabilidad ajustada de los aceites minerales, ofrecen rendimientos adecuados en lo que a kilometraje se refiere. 

Pero seguramente lo más importante de estos aceites específicos es que los mismos cuentan con los aditivos y las fórmulas que se empleaban hace 25 o 30 años, sin ningún aditivo moderno que pueda causar problemas. Todo ello en productos cuyo precio es tan ajustado como el de un aceite actual, con precios que rondan los 10 euros por litro, haciendo así accesible darle a nuestro coche clásico el cuidado que se merece.

 

 

Cómo cambiar el aceite a un coche clásico

Cerramos este artículo con un recordatorio para los usuarios más manitas, esos que siempre quieren hacerlo todo. Estos usuarios seguramente querrán saber si el cambio de aceite de un coche clásico es un proceso complicado o si es igual de sencillo que el cambio de un vehículo moderno.

Por suerte, el proceso es igual de sencillo de lo que sería cambiar el aceite en un vehículo convencional. En prácticamente todos los vehículos tenemos la posibilidad de hacer el cambio por abajo, a través del tapón del cárter, o bien a través de la varilla de comprobación del aceite, siempre que la misma tenga la medida adecuada como para meter la manguera de extracción de aceite.

El único problema que podemos encontrarnos a la hora de hacer estos cambios es localizar ese tapón de cárter o el filtro de aceite. En algunos modelos compactos, tales como el 600 o los Mini, el tamaño reducido del motor también es un hándicap a la hora de trabajar. De todos modos, es muy fácil encontrar hoy día guías en la red, tanto en lo que se refiere a manuales de mantenimiento como a vídeos del proceso, con los que resulta fácil localizar los diferentes elementos necesarios para realizar el cambio de aceite con éxito.

 

Última actualización: 14.10.19

 

Incumplir los intervalos de cambio del aceite de nuestro coche es una decisión errónea que puede tener funestas consecuencias para el motor del vehículo. Una medida de ahorro equivocada que puede traducirse en graves averías y otros problemas.

 

Todos los fabricantes de aceite y todos los fabricantes de vehículos cuentan con un intervalo de mantenimiento determinado. Este intervalo se refleja en una cierta cantidad de kilómetros recorridos, transcurridos los cuales se hace necesario el proceso de cambiar el aceite por uno nuevo. Y aunque es cierto que podemos exceder ligeramente este intervalo, circunstancialmente, la verdad es que sobrepasar los intervalos de mantenimiento recomendados no es una medida correcta, ni de ahorro ni de cuidado del coche. Para que tengas más claras las consecuencias de no cambiar el aceite del vehículo en los momentos en que debe hacerse vamos a analizar qué es lo que ocurre cuando no cambiamos el aceite a tiempo.

 

Para qué sirve el aceite

Como paso previo, vamos a analizar qué es lo que hace el aceite dentro del motor de nuestro vehículo. Definido por muchos como la sangre del motor, el aceite es el responsable de cuidar del interior del vehículo, generando una película de lubricación en todas las piezas del mismo que reduce la fricción entre las partes móviles de ese motor, lo que alarga la vida útil del mismo y reduce el consumo del combustible.

Otro efecto importante del aceite es que colabora con el líquido del refrigerante en el proceso de eliminar parte del calor generado en el interior del vehículo. Dado que el aceite circula por todo el motor, este puede extraer parte del calor de aquellas zonas a las que el refrigerante no llega, enfriando el motor y ayudando a que este mantenga la temperatura óptima de funcionamiento.

Finalmente, el aceite también se encarga de eliminar los residuos que puedan generarse dentro del motor, por los propios procesos de explosión y combustión. Estos residuos se trasladan al filtro de aceite, lo que ayuda a reducir la contaminación y mejora el rendimiento general del vehículo. Unas propiedades que el aceite va perdiendo a medida que este va sumando kilómetros.

 

 

Y qué pasa si nunca cambias el aceite

No cambiar el aceite en el momento preciso del intervalo indicado es algo que no tiene consecuencias, siempre que no nos pasemos. Dicho de otro modo, si tenemos que cambiar el aceite cada 10.000 kilómetros y lo cambiamos a los 10.500 o incluso a los 11.000 seguramente esto no tenga consecuencias. Pero si hacemos de este retraso una práctica o bien tardamos más en cambiar ese aceite entonces tendremos muchos problemas. Pensemos que un aceite con exceso de kilometraje se va convirtiendo poco a poco en una especie de engrudo, cargado de residuos del proceso de funcionamiento y que es incapaz de cumplir con lo que se espera de él.

Entre los problemas que pueden surgir, uno de los más graves es el desgaste prematuro del motor, lo que provoca una pérdida general de potencia, una respuesta más lenta del mismo así como mayor riesgo de holguras en sus componentes. Esta falta de lubricación también se traduce en un incremento de los ruidos en el interior del motor, dado que al no haber una película lubricante de calidad, los diferentes elementos rozan con mayor intensidad, lo que se traduce en esos ruidos y el mayor desgaste que hemos comentado.

Sin embargo, esto no es lo más grave que puede ocurrirle a nuestro vehículo. Si el aceite sigue sin cambiarse, corremos el riesgo de que algunas piezas del motor, tales como los casquillos de la biela se rompan. Lo mismo ocurre con el árbol de levas, que puede sufrir deterioros adicionales debidos a la falta de esa lubricación adecuada.

 Como riesgo más grave tenemos el gripado del motor. Este gripado se produce cuando el motor es incapaz de girar por culpa del excesivo rozamiento del motor, causando que el mismo se quede bloqueado. Una avería de altísima gravedad que prácticamente requiere de cambiar el motor y prácticamente todos los componentes del mismo, con un coste que puede llegar a los 6.000 euros. Todo por no hacer un cambio de aceite a tiempo.

Por cierto, aunque nos hemos centrado en el cambio de aceite, también es clave que revisemos el nivel de aceite con frecuencia. Un motor con menos aceite del necesario incrementa los riesgos de averías similares a las que hemos comentado, por el mayor desgaste que sufre dicho aceite y su menor capacidad lubricante.

 

 

No te olvides del filtro

Aunque hasta ahora nos hemos centrado en el aceite, lo cierto es que el filtro de aceite también tiene una importancia clave en todo este proceso. De nada sirve utilizar el mejor aceite 5W30, o el que corresponda a tu motor, si resulta que este aceite circula a través de un filtro sucio y que no es capaz de eliminar los residuos de su interior. Así que igual de importante que cambiar el aceite en los intervalos recomendados es clave hacer lo mismo con el filtro.

Respecto de la frecuencia de cambio de este filtro, nos encontramos ante diferentes planteamientos. Uno de ellos es el que indica que se debe cambiar el filtro de aceite cada dos cambios de aceite. Esta idea era adecuada cuando los aceites utilizados en los vehículos eran de base mineral, con una vida útil de unos 7.500 o 10.000 kilómetros aproximadamente, pero no tanto ahora, en que un aceite sintético puede llegar a los 30.000 kilómetros de durabilidad.

Por eso, nuestro consejo es que cambies el aceite y el filtro a la vez. No tiene sentido emplear un filtro sucio con aceite limpio, dado que este aceite limpio se ensuciará en cuanto pase por el filtro. Además, el coste de cambiar un filtro apenas supone de 20 a 50 euros más, dependiendo del vehículo del que estemos hablando. A cambio, esa pequeña inversión nos va a permitir tener un aceite inmaculado durante buena parte del kilometraje, eliminando más suciedad y residuos del interior del motor. Así que la idea de realizar el cambio de aceite y filtro sobre la marcha es nuestra recomendación.

 

Última actualización: 14.10.19

 

Cuando hablamos de lubricación en nuestro vehículo, generalmente pensamos en el aceite que recorre el motor. Sin embargo, son muchos más elementos los que necesitan de grasas, aceites y lubricantes.

 

Un vehículo tiene una gran cantidad de piezas y elementos móviles, que requieren de una lubricación adecuada para funcionar mejor. Al hablar de esa lubricación, seguramente pensaríamos en el motor y todas las piezas que se bañan en el aceite que circula por el mismo, evitando así problemas de desgaste prematuro, exceso de calor y otros inconvenientes que pueden afectar a su funcionamiento. Sin embargo, hay más elementos que requieren de lubricación y que debemos cuidar adecuadamente, a menos que queramos enfrentarnos a problemas como averías, desgaste prematuro y otros inconvenientes derivados de un mantenimiento incorrecto. Sepamos de qué elementos estamos hablando.

 

Caja de cambios

La caja de cambios es la zona en la que los diferentes discos de las marchas se van activando conforme vamos moviendo la palanca. Un proceso en el que rozan diferentes metales, especialmente si no pisamos bien el embrague, lo que requiere de una lubricación de alto nivel para que esos discos y el embrague no se dañen.

La buena noticia es que el aceite de estas cajas de cambio no requiere de un mantenimiento como tal, a menos que se proceda a realizar alguna reparación sobre dicha caja. El circuito de lubricación es cerrado y solo se accede al mismo desmontando la caja. Así que en tanto que no sea necesario intervenir sobre la misma tampoco será necesario tocar ese aceite. Algo que hará el taller donde llevemos el vehículo, en caso de que haga falta.

Esta norma tiene algunas expresiones. Una de ellas es el caso de los embragues húmedos de un solo depósito, en los que debemos cambiar el aceite con intervalos de 40.000 a 80.000 kilómetros. También debemos cambiarlo en las cajas con convertidor de par, de 30.000 a 150.000 kilómetros según indique el fabricante, así como en las cajas CVT o de transmisión continua variable, con intervalos de 60.000 a 150.000 kilómetros.

 

 

Aire acondicionado

Pese a ser uno de los grandes olvidados, el sistema de aire acondicionado es otro de los elementos que necesita de una lubricación cuidada. Especialmente considerando que el mismo se utiliza en situaciones de calor considerable y que de su buen funcionamiento depende buena parte del funcionamiento del vehículo, por la carga de energía que el aire acondicionado demanda.

Entre los elementos que requieren de lubricación tenemos la zona del compresor o la aguja de la válvula de expansión. Piezas en movimiento que, de no contar con una lubricación adecuada, pueden acabar por averiarse o romperse. El problema que nos encontramos a la hora de lubricar estas piezas es similar al de la caja de cambios. No son piezas que estén accesibles al usuario de a pie, sino que este proceso de lubricación debe realizarse en un taller especializado. Por eso es muy recomendable que cuando cambiamos los filtros del aire acondicionado o recarguemos el gas pidamos al taller que nos lubrique adecuadamente el sistema.

 

Ejes y ruedas

Entre las piezas que más se mueven, a la hora de circular, tenemos todo lo relacionado con los ejes del vehículo y sus neumáticos. Una gran cantidad de elementos móviles, entre los que tenemos los ejes, la cremallera de la dirección, los bujes de los neumáticos y otros muchos que requieren de engrase, a fin de reducir el desgaste de los materiales y de lograr un mejor rendimiento.

En general, estos elementos vienen debidamente engrasados cuando adquirimos el vehículo, pero con el uso, el polvo y el paso del tiempo, la calidad de esa grasa desaparece, siendo necesario limpiar las zonas en contactos y aplicar una grasa adecuada, con la que mantener el funcionamiento fluido de las piezas.  

Por suerte, este proceso sí puede llevarse a cabo de manera doméstica, siempre que puedas meterte debajo del vehículo y que compres una grasa adecuada a este tipo de usos. No obstante, las grasas modernas casi duran para siempre en buen estado, así que no es un proceso que debas llevar a cabo con frecuencia, salvo raras excepciones.

 

 

Otros elementos

Revisamos ahora otros elementos que también requieren de engrase. Elementos como las guías de los asientos, que permiten moverlos cómodamente y ajustarlos a nuestro gusto. Algo que ocurre también con los motores de los retrovisores o los elevalunas eléctricos, para lograr un funcionamiento más fluido en los mismos. También se engrasan los sistemas de freno, para que estos corran adecuadamente al pisar el pedal o tirar del freno de mano.

También podemos encontrar grasa en zonas como los diferentes pedales, para que estos corran adecuadamente al pisarlos, así como en los limpiaparabrisas, para reducir el esfuerzo que hace el motor al moverlos. Una gran cantidad de elementos en los que, afortunadamente para el usuario, se emplea una grasa de alta calidad que apenas requiere de mantenimiento, a menos que se desmonte la pieza o sea necesario limpiar la misma. Por eso, todos estos elementos no requieren de mantenimiento alguno a menos que se pierda esa capa de engrase.

 

Y por supuesto, el motor

Aunque lo hemos dejado para el final, no podemos olvidarnos del aceite del motor, que es al que generalmente le prestamos más atención. Este aceite se encarga de recorrer todos los elementos interiores del motor, tales como los pistones, válvulas, levas y demás, permitiendo así que el motor funcione de manera más fluida y eficiente. Un proceso en el que también contamos con un menor consumo de combustible, por la menor fricción entre dichos elementos, lo que también alarga la vida del motor.

Así que para cuidar mejor de nuestro vehículo, de lo único que tenemos que preocuparnos es de elegir el mejor aceite 5W30 (En este enlace encuentras varios productos para analizar), 10W40 o el que corresponda, dependiendo de lo que el fabricante nos indique. Y con un adecuado control y relleno de ese nivel de aceite, no tendremos ningún problema en que el mismo cumpla adecuadamente con lo que debe, tanto a la hora de lubricar como de limpiar y refrescar el motor de nuestro vehículo.

 

Última actualización: 14.10.19

 

Hay quienes se atreven a poner en práctica algunos trucos para evitar ser atrapados por el control de alcoholemia. Aunque algunos podrían servir, no se está engañando a nadie, solo haciendo un daño mayor que puede terminar en accidentes que cobren la vida de personas inocentes. Por ello, lo recomendado es dejar a un lado los trucos para conducir de manera segura.

 

Hay una campaña que anuncia “si tomaste, no conduzcas”. No se trata de una recomendación que se da a la ligera. Cuando las autoridades establecen límites de velocidad y una ingesta específica de licor es porque superar estos límites podría provocar graves consecuencias que llevan a que se produzcan accidentes  con lesionados e incluso víctimas fatales.

El Código Penal español establece cuál es la cantidad de licor permitido en la sangre si se va a conducir. Esta cantidad de alcohol en el sistema es lo mínimo que permitirá al conductor estar en pleno uso de sus sentidos para que no sea una amenaza en la vía pública. De acuerdo al histórico de datos y cifras, se estima que un 26% de los accidentes en la vía con víctimas mortales está ligado de forma directa al consumo de alcohol. 

 

Cero trucos

Para intentar hacer frente a estas cifras y hacer las carreteras más seguras, hay un control constante de los coches y de sus conductores. A través de distintos sistemas, el oficial que ha detenido el vehículo puede practicar una serie de pruebas que le llevarán a concluir si el conductor está bajo los efectos del alcohol o de otras sustancias. 

Intentar trucos no es una posibilidad, pues las autoridades están equipadas con los mejores alcoholímetros del 2019, de modo que burlar el sistema no es sencillo, porque estos equipos están dotados con un elevado grado de precisión para medir la presencia de licor. Además, en caso de lograrlo, realmente no se estaría engañando a las autoridades, solo se estaría poniendo en riesgo a todos los ocupantes del coche, así como al resto de personas que van en la misma vía.

Por ello, no hay trucos que valgan cuando se unen el alcohol y la conducción. En este sentido, la intención de las autoridades es reducir los siniestros en carretera a un 0,0. Para lograrlo, lo más prudente es no ingerir nada de alcohol si se es el conductor designado, para que sus efectos no reduzcan la capacidad de respuesta y así tener una conducción segura.

 

 

Datos para analizar

De acuerdo a los datos suministrados por la Dirección General de Tráfico, consumir drogas, psicotrópicos, alcohol y estupefacientes reduce la capacidad de la persona para estar detrás del volante y pone en riesgo la seguridad de muchos. Como ya se explicó, un 26% de los accidentes que ocurren en las carreteras y que dejan un saldo de fallecidos, están relacionados con el consumo de estos elementos.

Por ello, actualmente han puesto en marcha una nueva campaña con un mensaje directo hacia el conductor, asegurando que deberá pensarlo dos veces antes de acelerar, tomarse una copa o revisar el móvil.

En este sentido, de acuerdo con Rafa Soto, quien es CEO de EcoDriver, es necesario recordar que la única manera de dar 0,0 en el control de alcoholemia es no consumiendo ningún tipo de bebida alcohólica en las horas previas a la conducción, siendo necesario que se desmonten los falsos trucos y mitos que existen sobre cómo es posible librarse de las multas.

 

Las ideas populares

Hay algunas ideas populares que se han extendido de forma masiva sobre supuestas acciones que pueden engañar y reducir los datos arrojados por los alcoholímetros. Estas van desde masticar un grano de café hasta tomar agua en grandes cantidades y comerse un caramelo dulce. Otros mitos indican que para burlar los controles solo basta con hacer ejercicio, beber un vaso de leche, ingerir aceite, consumir un antiácido o esperar un par de horas antes de tomar el volante.

De hecho, muchos de estos supuestos trucos pueden llegar a ser peligrosos para la salud de las personas, pues sugieren que chupando una batería de litio o comiendo césped, no habrá datos por encima de los permitidos. Otros mitos recomiendan que se utilicen inhaladores de asma, entre muchas otras estrategias. Sin embargo, es necesario aclarar y que se esté consciente de que ninguna de estas técnicas funcionará para engañar a los agentes de tránsito y a sus equipos para el control de ingesta de bebidas alcohólicas.

 

 

Falsos positivos

Por otro lado, puede presentarse el caso de que no se ha ingerido ni una gota de alcohol y el alcoholímetro indica una cifra superior al 0,0. Esta situación es conocida como un falso positivo y puede presentarse como consecuencia de la fermentación de alimentos en el proceso de digestión. Además, también puede ocurrir luego de haber usado enjuagues bucales o incluso tras beber algunos jarabes. Sin embargo, en este caso no se debe temer porque la situación se resolverá con una segunda prueba de alcoholemia.

Muchas de estas consideraciones sobre el consumo de drogas y de licor, así como sus efectos sobre la conducción segura, son abordadas en los cursos para la conducción segura de empresas como EcoDiver con el Plan integral de Seguridad Vial Laboral. 

Por otro lado, Soto expresó que la seguridad es un tema de todos, por lo que es preciso que los conductores sean responsables de sus acciones tanto al volante, como en las horas previas a conducir.

Sin importar si se hace usos de gafas de sol para que no se note la dilatación de las pupilas por los efectos del alcohol, cuando esta y otras sustancias circulan por el torrente sanguíneo las capacidades se reducen, poniendo en riesgo la seguridad y la buena conducción.

Por ello, es necesario crear conciencia y pensar que más allá de la sanción administrativa y económica, conducir bajo los efectos de estas sustancias puede llevar a siniestros graves que podrían acabar con la vida de personas inocentes.

 

Última actualización: 14.10.19

 

Para mayor seguridad y prevenir accidentes, los legisladores de la Unión Europea aprobaron un acuerdo con el cual se introducirán sistemas tecnológicos para la seguridad en los coches fabricados a partir del primer trimestre del 2022. A través de esta medida, se cree que habrá mejoras para mayor seguridad en las carreteras.

 

Son muchos los casos en los que la tecnología ha sido puesta a la orden de los avances que mejoran la vida y la seguridad de las personas. En ocasiones, las vías y carreteras pueden ser inseguras. Son muchos los accidentes en coches que se registran año tras año, siendo algunos de ellos con víctimas fatales. A pesar de que estos hechos fatales se han podido regular y hay un fuerte control, continúan ocurriendo.

En la mayoría de los casos, los coches son seguros y responden de manera adecuada. Sin embargo, muchas veces el problema está en el conductor. Es decir, la falla es humana, ya sea por ir con exceso de velocidad, con un par de copas encima, bajo los efectos de alguna sustancia, entre otras situaciones que ponen en riesgo no solo a quien está tras el volante, sino a sus acompañantes y al resto de conductores en la vía.

 

Coches con mayores tecnologías de seguridad 

Durante el mes de marzo del año en curso hubo una serie de sesiones de la Cámara de legisladores. Tras algunas deliberaciones, fueron tomadas y aprobadas medidas polémicas como la reforma de Copyright y el cambio de horario.

Además de estas dos, los legisladores de la Unión Europea aprobaron un acuerdo con carácter provisional, en el que se estipula que a partir del año 2022 se introducirán algunos sistemas para la seguridad en los coches que reducirán los riesgos de accidentes. Según se conoce, estas medidas se comenzarán a aplicar en todos los coches que salgan de fábrica después de marzo del 2022.

Dentro de estos agregados al coche destaca la caja negra, que funcionará de manera similar a la de un avión. Además, se tiene previsto que se añada un sistema para controlar la velocidad, que funcionará de manera inteligente y se encargará de alertar al conductor del límite permitido en cada vía. Por otro lado, dentro de los sistemas se habló de un alcoholímetro altamente fiable y preciso, que impedirá al conductor arrancar el vehículo si este supera los niveles de licor permitidos. 

 

 

Reducir la tasa de accidentes 

Cada una de estas medidas y el sistema de seguridad integral que será añadido a los coches pertenecen al programa conocido como “Europe on the move”. Con estas medidas se prevé que se salven un estimado de 7.300 vidas, así como evitar un promedio de 28.900 lesiones graves en la década del 2020 al 2030, según las aproximaciones que maneja la Unión Europea. 

Sin embargo, no todo queda allí, pues los objetivos de esta comisión son más ambiciosos, ya que para el 2050 esperan reducir en su totalidad las muertes y accidentes en carretera. 

Aunque parezca poco probable, no es un plan desprovisto de mérito. De hecho, la Unión Europea ya aprobó un primer acuerdo con el que se revisará el Reglamento General de Seguridad, donde se estudian unos 15 sistemas variados para mejorar la seguridad en la ruta.

 

Los sistemas 

En el caso de coches de turismo que agrupan a camiones, autobuses y furgonetas se espera habilitar asistentes inteligentes que controlen la velocidad, al tiempo que adviertan en caso de distracciones o de somnolencias al conductor. Asimismo, se establece el uso de sensores y cámaras en la parte posterior del coche para la marcha atrás. Además, se debe incluir un registrador de datos por si ocurren accidentes, como la “caja negra”.

Igualmente, en los coches de turismo y furgonetas debe haber un sistema de frenado de emergencia, así como asistencia por abandono del carril y la incorporación de cinturones con mayor seguridad, que funcionen de forma adecuada en caso de colisiones. 

Cuando se trata de camiones y autobuses, es un requisito que se eliminen todos los ángulos muertos, además de la incorporación de sistemas avanzados situados en la zona frontal y lateral de los vehículos, para advertir a usuarios vulnerables en la vía. Este mecanismo es sobre todo para cuando se hacen maniobras como giros. 

 

 

Salvaguardar vidas y prevenir eventos futuros

La caja negra llevará un registro de todos los eventos que ocurran en el coche. Esto ayudará a determinar por qué se produjo el accidente y así poder tomar las acciones en consecuencia, además de optimizar la seguridad para prevenir eventos futuros. 

Otro de los aspectos que ha llamado la atención es la asistencia inteligente de velocidad, que tendrá la labor de alertar a los conductores cuando pasan los límites de velocidad permitidos. Según se ha conocido, este sistema tiene sus bases en la señal del GPS, así como en el reconocimiento a través de cámaras de señales de tráfico, siendo su finalidad que se respeten los límites establecidos.

En este sentido, un europarlamentario acotó que la Comisión Europea buscaba ir más allá, al proponer a los fabricantes de coches que estos frenaran de manera automática cuando se sobrepasan los límites establecidos. Sin embargo, se llegó al acuerdo de que los sistemas incorporados solo alertarán al conductor cuando ha excedido los límites. 

Además, dentro de estas medidas se incluirá un etilómetro en los coches, así como del mejor alcoholímetro del mercado, con alto nivel de precisión que, de acuerdo a la cantidad de licor en la sangre arrojada, podría generar un bloqueo al arrancar del vehículo.

Para adecuarse a estas medidas, algunos fabricantes y casas importadoras de coches en Europa ya han puesto en marcha o se están preparando para iniciar con los sistemas. Entre ellos, el Volvo, que a partir del 2021 fijará la velocidad máxima en todos sus modelos en 180 km/h. Asimismo, estos coches incorporarán un sistema que detendrá el vehículo en el arcén, en caso de que el conductor esté bajo los efectos del alcohol o con sueño.

 

Última actualización: 14.10.19

 

Aunque muchos se crean capaces de conducir bajo los efectos del alcohol, esto es algo que se debe evitar. No solo se trata de la seguridad personal, sino del resto de los conductores. Además, si la prueba es positiva, aunque hayan sido solo dos copas de vino, el coste de la hazaña puede ser hasta de mil euros y unos puntos en el carnet.

 

Hay quienes se preguntan si dos copas de vino son suficientes para dar positivo en la prueba de alcoholemia. Para pena de muchos, la respuesta no es concluyente. Lo que sí es seguro es que si un oficial de tránsito hace la prueba con el alcoholímetro y da positivo, las finanzas se irán cuesta abajo, porque la multa puede acarrear entre los 500 y los 1000 euros, además de unos seis puntos del carnet (y solo son 12).

Cuando hay fiestas, celebraciones y reuniones que supongan la ingesta de alcohol, es necesario que se tenga un conductor designado o que no se lleve coche, porque en el momento en el que el alcohol entra en el torrente sanguíneo es muy probable que, al hacer una prueba de alcoholemia, esta dé positivo, sin importar si se han bebido solo un par de cervezas o copas de vino.

La realidad es que nadie sabe con exactitud cuánto licor se puede ingerir para que no marque positivo. De hecho, esto depende de muchas variables como el tipo de licor, la cantidad en el organismo y el estado de salud.

 

 

Los niveles de alcohol permitidos

Los agentes policiales calculan el nivel de alcohol en la sangre a través de un dispositivo que es capaz de medir los gramos de alcohol por litro de sangre o en miligramos por litro de aire respirado. Para esto, están equipados con el mejor alcoholímetro del mercado, de modo que no hay oportunidad para el error. De hecho, aunque la presencia sea baja, este aparato la detectará, pues incluso si se trató solo de un par de copas, la capacidad de conducir de forma segura se reduce.

De acuerdo al país, la regla cambia y, según las leyes de cada nación, los límites de alcohol permitidos son mayores o menores. Incluso, hay algunas naciones que independientemente de la cantidad, así sea muy baja, penan estar bajo los efectos del alcohol al conducir, porque no permiten nada de alcohol en la sangre. Algunos de estos son Rumanía, República Checa, Hungría y Eslovaquia.

En el caso de España, la cantidad máxima permitida o considerada en el rango legal son 0,50 gramos por litro de sangre o 0,25 miligramos por litro de aire que se respira. Sin embargo, actualmente se está trabajando en una modificación y la Dirección General de Tráfico ha propuesto que la ingesta permitida sea de cero. Esta propuesta se hizo con especial énfasis en las fechas en las que mezclar el alcohol y el volante pueden ser más peligrosas, por la cantidad de coches en las vías. 

 

¿Cómo varían los niveles de alcohol en la sangre?

Como se ha explicado, no hay una manera exacta de saber cuánta cantidad de alcohol será necesaria para estar bajo los límites aún permitidos, ya que son muchas las variables que inciden en el hecho. Por ejemplo, aunque dos personas ingieran la misma cantidad de licor, es posible que no tengan el mismo rango según el alcoholímetro. 

Dentro de estas variaciones suele figurar la velocidad de la ingesta. Es bien sabido que mientras más rápido se ingiere el alcohol, este llegará a la sangre en un mayor nivel y en menor tiempo. Por ello, el consejo es que, si se va a consumir licor, se haga de forma pausada, intercalando los consumos con otras bebidas, aún cuando esto no supone la eliminación de su efecto.

Por otro lado, el tipo de bebida también es una variante. En el caso de las bebidas fermentadas como la cerveza y el vino, estas tienen un nivel de absorción lento, en contraposición con las bebidas destiladas como el whisky. Por otro lado, las gaseosas aumentan la aparición de la alcoholemia. Asimismo, si el estómago está vacío, el alcohol se asimilará de forma más rápida. 

Otro factor que incide es el peso. En las personas delgadas hay mayor concentración de alcohol, mientras que en las obesas se absorbe más lento. De igual modo, las mujeres tienen tendencia a dar un nivel más alto de alcoholemia ingiriendo la misma cantidad que un hombre. Por ello, independientemente de si se trató de una o dos copas, hay una alta posibilidad de que al hacer la prueba esta salga positiva, porque el resultado depende de muchos factores.

 

 

Evita las sanciones

Alcohol y volante no se pueden ni se deben juntar. Por ejemplo, si una persona de sexo masculino entre 70 y 90 kilos ingirió dos copas de vino, esto supondría una tasa aproximada entre 0,10 y 0,14 mg/l. Para no tener una sanción en España, es importante que no se superen los 0,25 mg/l. Sin embargo, lo recomendado es que los valores marquen cero. 

En caso de que supere los 0,25 mg/l y hasta 0,50 mg/l, puede acarrear unos 500 euros de multa y cuatro puntos del carnet. Si la presencia de alcohol es superior a los 0,50 mg/l, la multa puede ser de mil euros y seis puntos del carnet. Ahora bien, si la cantidad excede los 0,60 mg/l, es considerado un delito grave, que puede llevar a prisión con una pena entre seis a doce meses o con servicio comunitario, así como la privación de derecho a conducir entre uno y cuatro años.

Para los reincidentes, es decir, quienes han incurrido más de una vez en el delito durante el mismo año o en el anterior, serán penados de forma automática con mil euros de multa y entre 4 y 6 puntos del carnet. 

Negarse a realizar la prueba es también considerado un delito que debe pagarse con prisión entre seis meses a un año, así como la privación del derecho a conducir durante algún tiempo, entre uno y cuatro años.

 

Última actualización: 14.10.19

 

Hay quienes consideran que tras tomar unas copas se puede conducir un coche de forma normal. Sin embargo, cada de una estas acciones tienen consecuencias. Incluso, además de poner en riesgo la seguridad personal, se exponen a las otras personas. Si esto no es suficiente motivo para evitarlo, entonces ten presente que hay infracciones que pueden llevarte a la cárcel.

 

Quienes tienen coche cuentan con la posibilidad de ir de un lado a otro de forma más rápida y sencilla. No es necesario esperar por el transporte público y tampoco compartir el vehículo. 

Sin embargo, conducir es mucho más que solo acelerar y frenar, ya que se hacer un mantenimiento periódico del coche y además es imprescindible ser responsable al volante para evitar las infracciones de tránsito, los accidentes e incluso la cárcel.

Quizás muchas personas no lo saben o tal vez prefieren omitirlo, pero la conducción a alta velocidad y el consumo de alcohol durante ello son infracciones penadas según el Código Penal vigente en el país. Las multas por estas faltas pueden ser hasta de  seis años de prisión. 

 

Evita los delitos

Ya sea por descuido o producto de una acción involuntaria, hay una serie de acciones al volante que son penadas con la cárcel. De acuerdo al nivel de la infracción cometida, los castigos varían, de modo que un conductor puede ser penalizado con una simple multa o con la pérdida de algunos puntos en el carnet de conducir. Incluso, hay quienes pueden presentar faltas por delitos graves y terminar con un régimen de presentación en el juzgado, que los puede llevar a ser procesados y condenados.

 

 

Al conducir, cero drogas y alcohol

Ya sea por uso esporádico o recreacional, la conducción bajo la influencia de estupefacientes, bebidas alcohólicas, psicotrópicos y drogas tóxicas, está totalmente prohibida según el artículo 379.2, siendo considerado como un delito. 

En el caso de las drogas, la aplicación del artículo es compleja, debido a que no hay una tasa específica. En este sentido, será el oficial de policía quien se encargará de detectar la influencia de estas sustancias en la persona, a través de distintos signos y mecanismos como el test de drogas.

De cualquier modo, al detectar la presencia de sustancias estupefacientes o drogas en el organismo se generará una multa como consecuencia de conducir bajo este estado. El monto de este delito debe pagarse con 1000 euros de penalización y se perderán 6 puntos del carnet de conducir. 

 

Atentos al alcohol

Por otro lado, para que el consumo de alcohol se considere un delito, el nivel se estima en 0,60 mg/l y superior. Esto quiere decir que conducir con 0,25 miligramos por litro de aire espirado, es decir, con la presencia de 0,50 gramos por litro de sangre en el organismo, no resulta una infracción, porque está bajo los estándares estipulados por la Ley. 

Ahora bien, al superar el límite establecido, el conductor tendrá que someterse a la justicia, ya que le será emitida una boleta y una sanción administrativa. Hacer las pruebas de alcoholemia es sencillo, solo será necesario que el oficial haga uso del alcoholímetro y la cifra aparecerá en pantalla.

Según se establece en el artículo 379 del Código Penal español, un conductor que supere los límites permitidos de alcohol puede ser castigado con prisión de tres a seis meses o incluso más. De igual modo, también puede ser penado con trabajo comunitario por periodos de 31 a 90 días, así como con la privación del derecho a conducir por un tiempo entre uno y cuatro años. 

 

Nadie puede negarse a la prueba

Las autoridades cuentan con equipos tecnológicos para realizar el test de alcoholismo. De hecho, muchos de ellos son considerados como los mejores alcoholímetros del 2019 (En este enlace puedes encontrar algunas opciones de compra), por lo que si el conductor supera el límite establecido se verá reflejado de forma inmediata y no hay manera de burlar el sistema.

Negarse a realizar la prueba tampoco es una alternativa. Según se establece en el artículo 383 del Código Penal, también será castigado como un delito. Para aquel conductor que incurra en la desobediencia grave y que se niegue a realizar las pruebas de alcoholemia o de drogas, la pena puede ser la cárcel, por períodos que van desde los seis meses, hasta un año tras las rejas. 

Además, cometer el delito de desobediencia a un oficial puede llevar a privar el derecho a conducir coches a motor, así como ciclomotores, por un tiempo que va desde uno hasta cuatro años. 

 

 

Respeta los límites de velocidad 

Los excesos de velocidad hay que dejarlos para las carreras de la Fórmula 1 y para las películas de acción. En la vida real, pisar el acelerador y exceder los límites puede ser peligroso, para la persona al volante, para quienes lo acompañan y el resto de coches en la vía.

Por otro lado, además de ser inseguro, ir a velocidades por encima de lo establecido también acarrea una sanción penal, según el artículo 379.1 del Código Penal. En esta Ley se establece que serán penalizados los conductores que vayan a una velocidad que exceda los 60 km/h en vías urbanas y los 80km/h en vías interurbanas, es decir, aquellos que superen los 110 km/h en la ciudad y los 200km/h en la autovía. 

Los castigos varían de acuerdo al cargo, pero en la mayoría de los casos, se establece prisión de tres a seis  meses, multas, trabajos de servicio comunitario y suspensión del carnet. 

Además de estas fallas graves, conducir sin el respectivo carnet también acarrea una violación a la norma y es considerado un delito. De modo que si has perdido todos los puntos del carnet por decisión judicial, es prudente que no conduzcas, ya que la pena en este caso puede ser de 3 a 6 meses. 

Otros delitos considerados infracciones graves son la conducción temeraria y el abandono del lugar de un accidente. De modo que si la persona se da a la fuga y ha habido lesionados, se podrá imponer una pena que va desde los 3 hasta los 6 meses de prisión. En caso de que el lesionado fallezca, el castigo puede llegar hasta los cuatro años de privación de libertad.