Última actualización: 26.08.19

 

El multímetro es una herramienta polivalente, con la que realizar todo tipo de mediciones eléctricas. Algo que resulta bastante útil en nuestro vehículo, como ayuda a la hora de buscar fallos o averías en sus componentes.

 

Aunque un automóvil es un vehículo esencialmente mecánico, lo cierto es que este también cuenta con una parte electrónica fundamental. Desde el arranque hasta los elevalunas eléctricos, pasando por gran cantidad de accesorios del coche, todos dependen de la electricidad. Todo ello sin olvidar la batería, que es la responsable de almacenar toda la energía del vehículo, que se obtiene mediante el alternador.

Todos estos sistemas requieren de cierto control y verificaciones periódicas, en las que disponer del mejor multímetro puede ser de gran ayuda. Es cierto que no hablamos de algo que esté al alcance de todos los usuarios, pero sí son mediciones fáciles de realizar si contamos con la herramienta y los conocimientos adecuados. Para que tengas una idea de la utilidad de este producto, te dejamos algunos de los usos más frecuentes que el mismo tiene en el automóvil.

 

Voltaje de la batería

Tradicionalmente, el uso del multímetro para medir el voltaje de la batería ha sido el más habitual  que se le ha dado a dispositivo. Algo que permite estimar el estado de carga de la batería y su capacidad, siendo útil para valorar si realmente es necesario cambiar dicha batería o si podemos conservarla por más tiempo.

El proceso de medición es tan sencillo como colocar las varillas de medición sobre los bornes de la batería, empezando por la varilla negra, que se coloca sobre el borne negativo. El cable rojo, por su parte, se situará sobre el borne positivo. Al momento, tendremos la medición en pantalla. Si dicha medición arroja valores superiores a 12,5 voltios de carga, entonces la batería tiene una buena salud. Pero si la batería está por debajo de 12,2 voltios, entonces habrá que cargarla e incluso ir pensando en reemplazarla.

 

 

Verificación del sistema de encendido

Todos los sistemas que gestionan el encendido requieren de corriente eléctrica para funcionar. Desde la bujía de arranque a la bobina de encendido, sin olvidar los reguladores de tensión correspondientes.

Todos estos elementos también pueden ser verificados con un multímetro, a fin de evaluar si cumplen con los parámetros esperables dentro de un funcionamiento normal del vehículo. Como referencia, en el caso de la bobina de encendido podemos medir la resistencia eléctrica que ofrece a la hora del encendido, que puede variar de 0,3 a 1 ohmio para las bobinas de encendido electrónico, incrementándose ese rango a 3 a 5 ohmios para los encendidos con ruptor.

Respecto de las bujías, este elemento permite medir la intensidad de la carga eléctrica que desarrollan a la hora de inflamar la mezcla de aire y combustible. En caso de fallo de la bujía, siempre conviene verificar que el cableado eléctrico está llevando la energía correctamente, además de comprobar que el propio estado de la bujía es el adecuado. No obstante, en caso de fallo, este es un problema económico de solventar.

En cuanto al regulador, el multímetro nos permite verificar que está cumpliendo adecuadamente con su misión, de modo que no percibamos grandes variaciones de tensión en el sistema a la hora del encendido o del funcionamiento del vehículo. En ambos casos, conviene realizar las mediciones en los elementos de entrada y salida de ese regulador, para comprobar que la tensión varía como debe durante el rodaje.

 

Verificar accesorios y otros elementos

Otro de los usos habituales del multímetro en el vehículo es el de verificar que los diferentes elementos eléctricos del mismo funcionan correctamente. Con el multímetro podemos verificar si un cierto componente del coche tiene corriente o no, lo que nos ayudará a diagnosticar su estado. Porque no es lo mismo una pieza que falle por estar averiada que una que falle porque no le llegue la energía que necesita para cumplir con su cometido.

En este caso, el proceso de medición requiere de situar el multímetro en la posición de medición de corriente y situar las varillas entre la toma de entrada y salida del elemento a verificar, o bien en los dos conectores o patillas del mismo, dependiendo de su naturaleza. En caso de que no obtengamos lectura de paso de corriente, esto es señal de que al componente no le está llegando energía eléctrica y, por tanto, es imposible que funcione. En caso de que obtengamos una lectura de corriente adecuada, entonces podemos descartar el fallo eléctrico como causa del problema.

Entre los elementos que podemos verificar con este sistema tenemos los cables de conexión del vehículo, cuya resistencia debe ser de 0,01 ohmios. En caso contrario, será necesario verificar la caída del voltaje a lo largo del cable, pues esto puede ser señal de averías o defecto del cable. El multímetro también puede servir para verificar el estado de un fusible que, en caso de no funcionar correctamente, nos marcará un voltaje de 0 voltios. Algo lógico si tenemos en cuenta que el papel del fusible es precisamente el de cortar el voltaje cuando este excede su capacidad.

 

 

Temperatura

Aunque este uso no suele estar presente en todos los multímetros, lo cierto es que algunos de ellos sí tienen la posibilidad de medir temperaturas. Para ello, estos multímetros modifican una de las varillas por una sonda específica, que a veces se conecta en un puerto diferente al que normalmente usan las varillas convencionales.

Para proceder, no hay más colocar dicha sonda, seleccionar el modo de medición de temperatura y acercar la misma a la zona del vehículo que queramos medir. Al momento, tendremos en la pantalla la medición de temperatura correspondiente. Algo que puede ser útil para medir la temperatura del aceite o del radiador, a fin de comprobar posibles lecturas erróneas o verificar el funcionamiento del termómetro de agua y aceite que incorporan muchos vehículos.

 

Última actualización: 26.08.19

 

La batería es un elemento clave para el funcionamiento de nuestro vehículo. Si la batería falla no podremos arrancar y tendremos que recurrir a una grúa o un arrancador. Algo que podemos evitar si sabemos cómo controlar el estado de la batería de nuestro automóvil.

 

Para que nuestro vehículo arranque y funcione correctamente necesita de unas cuantas cosas: necesita gasolina en el depósito, aceite en el cárter, refrigerante en su depósito… y también energía eléctrica en la batería. Y tal como pasa con todo los líquidos que hemos comentado, si la batería de nuestro coche no tiene la energía suficiente nos será imposible arrancar el vehículo. Algo que nos obligará a tener que llamar a una grúa, buscar a alguien que nos deje conectar su batería a la de nuestro coche o bien recurrir a un cargador o arrancador de baterías.

Por fortuna, tal como pasa con el resto de elementos de nuestro vehículo, la batería también es un elemento que podemos valorar y evaluar, a fin de conocer su estado. El problema es que una batería no muestra por fuera su estado, tal como pasa con los neumáticos o con los niveles de los líquidos del motor. Así que para analizar el estado de nuestra batería es imprescindible hacerlo de otra manera.

 

Qué necesitamos

Lo primero que tenemos que saber es que necesitamos para evaluar el estado de la batería de nuestro coche. Por fortuna, la lista de la compra es breve. Tanto como para necesitar un único elemento: el multímetro. Este multímetro es un dispositivo que se utiliza para la medición de corrientes eléctricas en sus diferentes parámetros, de modo que es razonable que este sea el accesorio elegido para proceder a realizar dichas comprobaciones.

En la actualidad, la oferta de multímetros es amplia, existiendo tanto modelos digitales como analógicos. Si tienes que buscar el mejor multímetro para este proceso, por no contar ya con uno en casa, nosotros te recomendamos que apuestes por uno digital, dado que hacen mucho más fácil el proceso de leer las mediciones ejecutadas. Algo especialmente importante considerando la poca diferencia entre los valores que leeremos sobre nuestra batería, tal como veremos un poco más adelante.

 

 

Encontrando la batería 

Una vez que ya tenemos nuestro multímetro es el momento de ponernos manos a la obra. Lo primero que debemos hacer, obviamente, es detener nuestro vehículo en un lugar seguro, colocarle el freno de mano y abrir el capó para acceder al vano del motor.

Una vez abierto el capó del coche deberíamos de tener la batería a la vista. No existe una ubicación por defecto para dicha batería, aunque generalmente se sitúa bien en la parte trasera izquierda o en la parte trasera derecha, estando más pegada a la zona del habitáculo que a la parte de las luces del vehículo. Existen vehículos, los menos, que sitúan las baterías en lugares más extraños, tales como los asientos traseros o en la zona del maletero, pero no suele ser lo normal.

Lo que si puede ocurrir es que no veamos la batería porque la misma se encuentre tapada por algún protector plástico o similar. En este caso, la zona de la batería se reconoce por la particular forma rectangular que tendrá esa tapa y también por contar con los signos + y – grabados o serigrafiados en su superficie. En el resto de vehículos, lo habitual es que haya un protector tapando uno de los polos de la batería, generalmente el positivo. De todos modos, no está de más comprobar con la propia batería cual es el polo negativo y cual el positivo, a fin de evitar problemas durante la medición.

 

Realizando la medición

Ya hemos encontrado la batería, ya hemos localizado cual es cada polo y es el momento de proceder a la medición de la carga que genera la batería. Es fundamental que este proceso lo realicemos siempre con el motor parado, dado que la idea es verificar la carga de la batería en reposo. Es decir, lo que vamos a medir es la capacidad de energía que tiene la batería almacenada y no la que genera cuando el vehículo tiene el motor en funcionamiento.

Así pues, cogeremos nuestro multímetro y situaremos el selector en la posición medir voltaje. Es importante que esta posición de voltaje sea de corriente continua, dado que es la que vamos a medir. A continuación, colocaremos la punta de la varilla de color negro sobre el terminal negativo de la batería y acto seguido situamos la punta de la varilla de color rojo sobre el terminal positivo, manteniendo ambas en su posición. En este momento se producirá la lectura de la carga de la batería, que será mostrada en la pantalla.

 

 

Interpretando los resultados

Dependiendo de los resultados de la medición podemos evaluar el estado de carga de nuestra batería, conforme al voltaje que es capaz de generar. Aunque son varias las opiniones al respecto, se considera que una batería está al 100% de carga y goza de una excelente salud si la misma presenta voltajes cercanos o superiores a los 13 voltios aproximadamente.

Si este voltaje es de 12,5 voltios aproximadamente, se estima que la batería estaría carga a un 75-80% de su capacidad, mientras que si el voltaje ronda los 12,3 voltios entonces su nivel de carga sería de un 60% aproximadamente. Todos estos niveles indican que la batería tiene una salud adecuada, lo que puede verificarse de nuevo rodando un poco con el vehículo y viendo si la batería mantiene o incrementa ese voltaje.

En caso de que el valor de la lectura sea de 12,1 voltios entonces empiezan los problemas. A este nivel los vehículos nuevos probablemente sean incapaces de arrancar mientras que los antiguos quizá puedan hacerlo, aunque con problemas. Este voltaje es equivalente a un 40% de carga. Si el voltaje es de 11,9 aproximadamente, hablaríamos de un 20% de carga, mientras que las mediciones que den como resultado 11,6 o menos indican que la batería está totalmente descargada.

Es importante saber que en los casos de batería descargada o por debajo de lo recomendable no es imprescindible cambiar la misma. Podemos probar a cargarla con fuentes externas, o a arrancar el vehículo con un arrancador, circular y ver si la carga se incrementa. Si esa carga no sube a niveles saludables entonces sí sería necesario proceder al cambio de la batería.

 

Última actualización: 26.08.19

 

Si no quieres sufrir un calor extremo a causa de las elevadas temperaturas dentro de tu coche, la mejor opción para lidiar con los días de verano es hacerte con un parasol. Gracias a su estructura y materiales, este accesorio es capaz de hacer frente a las radiaciones del sol y cuidar no solo tu coche, sino también tu salud.

 

El gran problema cuando dejas tu vehículo aparcado bajo los rayos del sol, es que en cuestión de minutos puede concentrarse en su interior un gran exceso de calor, por lo que ingresar en él podría ser literalmente un infierno. Esto sucede porque los rayos solares atraviesan los cristales del parabrisas y de las ventanillas, provocando un efecto invernadero; es decir, que las radiaciones que entran al coche son absorbidas por los componentes internos (tapicería, volante, salpicadero, etc.), los que las transforman en calor y al no poder salir al exterior, genera un incremento interno de la temperatura.

Este aumento de temperatura no solo produce una sensación de malestar y fatiga, sino que también está directamente relacionado con el deterioro de ciertas partes fabricadas en plástico, las cuales no son capaces de resistir el exceso de calor; incluso los rayos del sol también pueden causar daños a la pintura de la carrocería,  como a diferentes piezas electrónicas sensibles.

De cara al exceso de calor que se acumula en el habitáculo de los coches, muchos conductores optan por tintar los cristales de las ventanillas y de la zona trasera, a fin de mitigar un poco la acción del sol en el compartimento interno. Sin embargo, la media luna delantera o parabrisas no se puede tintar, por lo que para hacer frente al verano necesitas de un parasol de coche.

 

 

Lo que un parasol puede hacer por ti y por tu vehículo

Durante el verano es usual querer hacer una escapada a la playa o a la piscina, lugares que se caracterizan especialmente por estar al aire libre y sin posibilidad de sombra, por lo que aparcar el vehículo al sol es la única alternativa; lo mismo sucede en los centros comerciales, donde hay muy poco espacio para aparcar. Si cuentas con un parasol capaz de ofrecer un óptimo desempeño a la hora de repeler los rayos solares, cuando quieras ingresar a tu coche lo podrás encontrar menos caluroso y así podrás conducir con mayor tranquilidad y disminuir la sensación de fatiga.

Estos útiles accesorios están diseñados y fabricados con el objetivo de disminuir la sensación térmica y combatir eficientemente los rayos UVA. Por esto, aunque tu coche siga estando caliente por dentro, nunca será igual la temperatura si la comparas con otro que ha sido expuesto al sol sin protección alguna.

En este sentido, diversos estudios han revelado que un vehículo bajo el sol puede registrar temperaturas de 20°C por encima de la temperatura externa. Por esto, si el ambiente indica 35 grados, dentro del coche fácilmente se puede encontrar una temperatura de 55 grados, lo que resulta perjudicial para la salud y también para la vida útil del vehículo.

Por otro lado, se ha determinado que a consecuencia del calor excesivo registrado en el interior de un coche, muchas personas pueden sufrir quemaduras por contacto con las superficies internas. Así como también, ser víctimas de un golpe de calor y  ver afectada su salud por inhalar benceno, una sustancia química emanada del plástico y del poliuretano presente en el salpicadero y en la tapicería, cuando estos se encuentran bajo los rayos del sol.

Un parasol puede disminuir en un 50% no solo la sensación térmica, sino también la inhalación de benceno; adicionalmente, este accesorio podría retardar el deterioro de la tapicería en los asientos y evitar daños a circuitos o a sistemas electrónicos del coche.

 

Conoce los parasoles disponibles

A primera vista, este accesorio puede parecer un objeto simple que solo se pone en el interior del parabrisas. Pero lo cierto es, que gracias a su superficie reflectante que permite que la radiación del sol rebote y a su capacidad para disipar el calor de una manera óptima, este es un producto clave que puede marcar la diferencia en un día de verano. Siempre podrás encontrar el mejor parasol de coche, solo debes echar un vistazo a los modelos disponibles y elegir el que mejor te convenga.

En este sentido, tenemos los modelos enrollables que son aquellos que pueden enrollarse fácilmente una vez que ya no son utilizados, ocupan poco espacio y son fáciles de usar. También están los parasoles tipo cortinilla, usados con mayor frecuencia en la parte trasera del vehículo y en las ventanillas laterales, están elaborados de tela con rejilla y para su instalación se necesita montar clips y gomas de protección. Puedes elegir un modelo que combine con el parasol principal de la media luna frontal.

Así mismo, tenemos los parasoles personalizados fabricados sobre medida, de acuerdo a las dimensiones del parabrisas de tu vehículo y su estructura te permite doblarlo con facilidad para su almacenamiento. Por último, existen los modelos tipo acordeón, que ofrecen un uso cómodo que permite que pueda mantenerse estático en el parabrisas, ya que se pliega y se despliega como un acordeón.

 

 

Los materiales que podrás encontrar para un parasol

Tan importante como lo es su funcionalidad y fácil manejo, también lo es la calidad de los materiales, ya que más allá del diseño que pueda ofrecer, el desempeño óptimo a la hora de refrescar el vehículo debe ser una de sus principales cualidades. La idea es que el parasol tenga la capacidad de repeler los rayos solares eficientemente e impedir que la radiación llegue calentar en exceso el interior del coche.

Existen parasoles de vinilo y de cartón, o una mezcla de ambos. Así mismo, también los hay fabricados en fino aluminio y cuanto al formato,  algunos ofrecen una apariencia rectangular y otros circular. Lo esencial es que sea grueso, firme, manejable y brinde una cara reflectante, que haga frente a la luz del sol y que rebote la radiación de su superficie.

 

Última actualización: 26.08.19

 

Las mediciones eléctricas son clave, tanto en nuestro vehículo como en cualquier entorno en el que se use energía. Por ese mismo motivo, hay muchas cosas que podemos hacer mal durante el proceso y afectar a nuestra seguridad o la de la instalación.

 

Cuando trabajamos con electricidad, todas las precauciones son pocas. Da igual que lo hagamos en casa, con algún equipo electrónico o sobre nuestro vehículo. En todos estos casos, un error a la hora de realizar estas mediciones o repetir ciertos hábitos que ya tenemos como habituales puede acabar siendo una fuente de problemas y riesgos. Por eso, queremos analizar algunos de los errores más habituales durante el proceso de medición y corrección de entornos eléctricos, cuyas consecuencias pueden ser funestas.

 

#1 Usar fusibles de baja calidad

Si hemos elegido el mejor multímetro del mercado, seguramente hayamos dedicado bastante tiempo a buscar un producto eficiente y de calidad. Una calidad presente en todos los elementos del producto, tales como la pantalla, la carcasa o las varillas de medición. Pero esa calidad también está presente en el fusible que incluye el dispositivo, que es el responsable de cortar la corriente y evitarnos una descarga en caso de problemas. Por eso, es fundamental que el fusible del multímetro se reemplace por otro de la misma calidad y capacidad de protección. Si no lo hacemos, tenemos muchas posibilidades de acabar teniendo un accidente, dado que seguramente que el nuevo fusible no sea capaz de ofrecernos el nivel de protección que venía ofreciéndonos el que teníamos instalado en el dispositivo previamente.

 

#2 Cambiar el fusible por un alambre o pieza metálica

Otro error habitual en el que incluso caemos cuando hacemos instalaciones o montajes eléctricos. Si el fusible del multímetro se rompe, este no debe ser cambiado nunca por una pieza metálica, un alambre u otro elemento similar. Principalmente porque estamos anulando la capacidad de ese fusible de protegernos y se incrementan las posibilidades de tener un accidente. Un alambre o una pieza metálica tiene una resistencia eléctrica indeterminada y que casi siempre va a ser superior a la que tenía el fusible original. Así que si usamos estos elementos como fusible, estamos permitiendo un mayor paso de corriente eléctrica por el multímetro en caso de problemas, que va a acabar en nuestro cuerpo.

 

#3 No utilizar los elementos de protección individuales correspondientes

Al igual que al realizar cualquier tarea de mantenimiento del vehículo, en que deberíamos usar guantes, gafas protectoras o mascarilla, según lo que vayamos a hacer, es clave usar estas medidas de seguridad cuando hagamos este tipo de trabajos. Los guantes son algo obligado, no estando de más el uso de gafas, por si en el proceso se desprende humo o polvo. De todos modos, las medidas de seguridad necesarias varían, dependiendo del trabajo que vayamos a realizar, tanto en uso doméstico como si es sobre nuestro vehículo.

 

 

#4 Trabajar en un circuito con corriente

A menos que sea estrictamente imprescindible, por las circunstancias del trabajo que tenemos que realizar, nunca deberíamos trabajar sobre un circuito que esté en carga o en tensión. Esto es importante para el uso de multímetros sobre nuestro vehículo, aunque resulta aún más importante cuando se trata de realizar trabajos sobre instalaciones eléctricas domésticas o de otro tipo. En caso de tener que trabajar con el circuito eléctrico en tensión, es clave asegurarnos previamente de que el proceso de medición que tengamos previsto realizar no va a suponer un riesgo considerable. Y de paso, también conviene comprobar que ese riesgo es asumible por las medidas de seguridad integradas en el multímetro que estemos usando.

 

#5 Realizar múltiples tareas a la vez

En caso de que tengamos que trabajar sobre circuitos en tensión, es importante no sostener el multímetro con la mano mientras realizamos las pruebas. El motivo es que este comportamiento puede acabar generando flujos de corriente en nuestro cuerpo que pueden causarnos daños. Precisamente por eso, prácticamente todos los multímetros actuales cuentan con una pinza, que permiten sostener el multímetro a cualquier estructura del vehículo o del entorno, sin necesidad de usar las manos. También debemos usar la toma de tierra del multímetro, que corta ese circuito y reduce los riesgos de descarga derivados del uso del dispositivo. Y como siempre que se trabaja con electricidad, es clave mantener plena atención sobre lo que estamos haciendo, a fin de no tocar donde no debemos o realizar, por descuido, alguna acción que pueda suponer un peligro para nuestra integridad física.

 

 

#6 No cuidar adecuadamente el material

Todos los elementos presentes en un multímetro tienen tendencia al desgaste. El tiempo pasa, las mediciones se acumulan y los diferentes elementos del dispositivo se deterioran. Por eso, es fundamental que mantengamos siempre el multímetro en buen estado, con unos cables que mantengan un aislamiento adecuado y una estructura que presente roturas ni otros defectos. En caso de que estos problemas aparezcan, deberemos cambiar los elementos afectados o bien reemplazar el multímetro por otro si estos defectos son de consideración. Siempre merece la pena invertir en un producto nuevo a tener un accidente.

 

#7 No renovar los medidores

Si le echamos un vistazo a un coche de hace 20 años y lo comparamos con uno actual, veremos cómo este ha cambiado mucho. El vehículo nuevo será menos contaminante, consumirá menos combustible y tendrás muchas medidas de seguridad nuevas. Pues bien, con los multímetros y demás elementos de medida pasa lo mismo. Precisamente por eso es fundamental que no usemos el mismo equipo de medida por más tiempo del necesario, dado que un cambio a tiempo nos permitirá acceder a nuevas medidas de seguridad que no estaban disponibles cuando compramos nuestro equipo viejo. Algo que añade un extra de seguridad a todo el proceso de medición y a todos los usos que le demos al dispositivo, además de incrementar la precisión de dichas mediciones.

 

Última actualización: 26.08.19

 

De acuerdo a análisis realizados, resulta altamente perjudicial para la salud ingresar en un vehículo que ha estado expuesto al sol. Los rayos solares al incidir directamente en su interior, aceleran la degradación de algunos materiales y produce la emanación de un tóxico carcinogénico que puede ser inhalado por los pasajeros.

 

Con la llegada del verano, es común que la temperatura ambiente pueda sobrepasar más allá de los 30°C y si eres uno de los conductores que por no encontrar un lugar a la sombra, deja su vehículo aparcado bajo el sol sin ningún tipo de protección, no te sorprendas que al querer ingresar al interior te encuentres con que el coche se ha convertido en un verdadero horno y que incluso no puedas sentarte o agarrar el volante por las elevadas temperaturas.

De acuerdo a las estimaciones, con una temperatura ambiente de 35°C, un coche que ha quedado expuesto a los rayos solares de manera directa, puede alcanzar una temperatura interna de 55°C; es decir, 20 grados por encima del exterior. Por esto, muchos conductores suelen utilizar un parasol de coche como una práctica que beneficia tanto al vehículo como a los pasajeros, especialmente en los días de verano cuando las altas temperaturas nos afectan a todos por igual.

 

El benceno, un químico carcinogénico

El interior de un coche que ha estado bajo el sol por más de una hora y sin la protección de un parasol, puede llegar a ser uno de los habitáculos más tóxicos que te puedas imaginar. No se trata de una especulación o de un mito, ya que según los investigadores de Alvatowash, el calor excesivo registrado en el interior de un coche favorece la emanación de una sustancia toxina volátil llamada benceno, que resulta perjudicial para la salud de las personas.

El incremento de benceno en un coche sin protección, ocurre cuando el vehículo es dejado al sol por más de 60 minutos. En estos casos y frente a las elevadas temperaturas, los materiales internos de algunos componentes tal como el salpicadero, asientos y paneles, aceleran su degradación y liberan esta sustancia tóxica en cantidades alarmantes (hasta 3.000 mg).

El benceno puede ocasionar serias afecciones a la salud, incluyendo daños irreversibles a la estructura de la sangre. Esto ocurre cuando estamos expuestos a su inhalación de manera prolongada y en altos niveles de concentración, ya que esta sustancia química es capaz de destruir los glóbulos rojos y ocasionar cuadros de anemia y lo que es peor, puede causar un tipo de cáncer llamado leucemia.

Hacerte con el mejor parasol de coche, con gran cobertura, fácil de poner y quitar y con materiales reflectantes que impidan el paso de los rayos solares al interior del coche, podría ser la gran diferencia entre la vida o padecer de alguna enfermedad grave. Además, el uso de un parasol puede llegar a reducir no solo la temperatura interna del vehículo, sino también la emanación de benceno hasta en un 50%.

 

 

Otros efectos negativos del calor en tu coche que debes conocer

Adicionalmente a la contaminación por benceno, es importante que conozcas otros factores potencialmente peligrosos para la salud a los que te expones cada día cuando dejas tu coche bajo los rayos solares.

Debido al rápido incremento en la temperatura interna, es aconsejable evitar permanecer dentro del coche mucho tiempo y más aún, si este se encuentra apagado, con el aire acondicionado sin funcionar y con las ventanillas parcialmente cerradas.

Es por todos conocido, los accidentes lamentables que ocurren cuando algunas personas dejan en el coche, bajo condiciones ambientales de calor extremo, “solo por un momento” a un niño, a un adulto mayor o a una mascota. En estos casos, la temperatura corporal podría incrementarse de una manera alarmante y causar graves lesiones térmicas a importantes órganos e incluso podría causar la muerte por un golpe de calor. En el caso de las mascotas, estas podrían morir en tan solo 15 minutos y los niños, a diferencia de los adultos, no pueden regular su temperatura corporal fácilmente.

De igual modo, un golpe de calor también podría afectar tu persona como conductor, especialmente cuando ingresas al coche con temperaturas superiores a los 50°C. En este caso, sufrirlo cuando estás al volante podría convertirse en una situación por demás peligrosa, ya que el calor excesivo te puede llevar a la pérdida del conocimiento y como consecuencia, a la pérdida total del control del volante.

Así mismo, las elevadas temperaturas dentro del vehículo, son capaces de provocar quemaduras por contacto. En este sentido, de acuerdo a un estudio realizado, se han registrado temperaturas internas del habitáculo en 46°C, en el volante 52°C, en el salpicadero 69°C y en los asientos, es posible encontrar hasta 50°C de calor. Con estos valores tan elevados, resulta peligroso para cualquier persona y sobre todo para un niño, quemarse accidentalmente con solo tocar cualquier componente o superficie.

 

 

Los resultados de un estudio que te sorprenderá

Según un estudio científico realizado por el Laboratorio de Energía Solar de la Universidad de Wisconsin Madison, los vehículos se calientan en su interior debido al efecto invernadero. En este sentido, tenemos que la luz solar cuando atraviesa las ventanillas es absorbida internamente por las superficies y esta a su vez, es reflejada de vuelta en forma de calor. Debido a que este calor no puede salir al exterior por el cristal, la temperatura del interior aumenta considerablemente en relación con la temperatura ambiente; es lo que llamamos efecto invernadero, la entrada de radiación que no puede volver a salir.

Este prestigioso laboratorio ha desmontado el mito donde se creía que el color de la carrocería de un coche era un factor determinante a la hora de volverse más o menos caluroso frente a las radiaciones del sol, ya que se pensaba que los coches negros absorben más calor que sus contrapartes en color claro.

En este estudio se demostró que el color externo de los automóviles no afecta a la cantidad de calor que puede llegar acumularse en su interior, ya que al ser la carrocería una parte externa y ventilada del coche, no afecta el calor interno. Sin embargo, el color de la tapicería, del salpicadero y de los otros componentes, sí podrían condicionar la subida de la temperatura, ya que las superficies oscuras pueden absorber más energía solar que las superficies claras y más aún, si se trata de materiales como el polipropileno.

 

Última actualización: 26.08.19

 

La innovación es clave en el mercado de productos para labores de electricidad. Algo que sabe muy bien Stanley, que ha renovado su oferta de multímetros con productos actuales y de alta calidad, en diferentes líneas de producto dedicadas a la medición eléctrica.

 

Cuando se trata de trabajar con electricidad, en nuestro vehículo o en cualquier otro entorno, contar con herramientas precisas y de alta calidad siempre es una gran ayuda. Y es cuando de buscar el mejor multímetro (En este enlace puedes encontrar algunas opciones de compra) se trata, los productos que proceden de marcas conocidas son una garantía. Es lo que ocurre con los productos lanzados por Stanley, un fabricante conocido en el mercado por contar con un amplio catálogo de herramientas de todo tipo así como accesorios para el bricolaje y el almacenamiento de herramientas, entre otros muchos segmentos.

Dentro de su amplio catálogo, la parte dedicada a los multímetros y medidores eléctricos ha sido recientemente renovada. En concreto, la marca ha lanzado un multímetro tradicional, una pinza amperimétrica (una especie de multímetro mejorado), así como un comprobador de tensión. Tres elementos que podemos usar sobre nuestro vehículo en diferentes usos, siendo también aptos para su utilización doméstica y sobre todo tipo de circuitos eléctricos. Sepamos un poco más de estos productos.

 

Características comunes

Los modelos que vamos a evaluar a continuación tienen varios aspectos en común. Uno de ellos es la calidad de los mismos, que cumple con la categoría III de seguridad. Esto se traduce en una menor exposición del usuario a la electricidad durante las mediciones. También cuentan con diseños fáciles de utilizar, eficientes en su planteamiento y con la calidad de materiales a las que la marca nos tiene acostumbrados. Y por si fuera poco, hablamos de productos de alto nivel, por lo que son aptos tanto para el uso profesional como particular o doméstico.

 

 

Multímetro Stanley Fatmax

El multímetro Stanley Fatmax es un producto de diseño tradicional y con todas las características necesarias para ser el mejor multímetro del momento. Hablamos de un producto con capacidad para realizar todo tipo de mediciones, tales como las de voltaje, amperaje o frecuencia de onda eléctrica, por citar algunas de ellas. Estas mediciones se seleccionan mediante el mando central, de gran tamaño, que hace más fácil el proceso de elegir la medida correspondiente.

El producto ofrece de elementos que generan una mayor comodidad, como una pantalla retroiluminada y con dígitos de gran tamaño, en la que es fácil verlo todo más claro. También incluye tecla de retención, así que no tendremos problemas para fijar la medición en pantalla y anotarla cómodamente. Y para una mayor resistencia, todo el producto cuenta con un exterior en caucho, que soporta mejor los golpes y cuenta con un agarre más eficiente. Tanto como el de las diferentes varas de medición, que disponen de un cable de buen tamaño y un diseño agradable. 

Si quieres hacerte con este producto, el mismo ya está disponible en el mercado, en una versión algo mejorada frente a la que inicialmente lanzó la marca, con un precio que ronda los 90 euros aproximadamente.

 

Multímetro inteligente Stanley Fatmax

El segundo miembro de la línea de producto Fatmax, dentro de lo que se refiere a las mediciones eléctricas, es su nuevo multímetro inteligente. Este modelo cuenta como principal novedad con una pinza amperimétrica, con la que es posible medir corrientes de hasta 600 amperios pero sin necesidad de tener que entrar en contacto con las partes eléctricas. Algo que añade un extra de seguridad a estos trabajos y hace más fáciles las mediciones.

Por lo demás, el producto mantiene gran parte de las funciones que hemos mencionado en el modelo anterior, de modo que la toma de cualquier parámetro relacionado con la corriente resulta muy sencilla. Este diseño sitúa el selector en la parte superior, contando con la misma variedad y comodidad de uso que la del modelo precedente. Una comodidad que no requiere de seleccionar los valores de medición, sino que será el multímetro el que, de forma automática, ajuste su comportamiento dependiendo de los valores medidos.

Este multímetro también mantiene otros elementos de interés, tales como la iluminación de la pantalla, que además ahora gana una segunda línea con la que verlo todo más claro. Algo que facilita ver las cifras de las mediciones, que pueden retenerse con solo pulsar un botón. Un conjunto de ventajas que dan un extra de seguridad y comodidad a la hora de realizar cualquier medición.

En cuanto a su precio y disponibilidad, el modelo ya está a la venta, incluyendo el medidor y los dos cables correspondientes. Su precio actual ronda los 80 euros aproximadamente, siendo ligeramente más barato que el multímetro que hemos mencionado antes.

Comprobador de tensión Stanley Fatmax

Cerramos nuestra revisión de esta nueva gama de Stanley con su comprobador de tensión. Una solución simplificada pensada para cuando solo queremos comprobar la presencia de tensión en un circuito eléctrico y no queremos complicarnos con productos más complejos. Este modelo nos permite detectar dicha tensión al momento, teniendo capacidad para medir tensiones de hasta 400 voltios. Estas tensiones se muestran mediante una cadena de luces, que cuenta también con escala para 12 voltios, por lo que puede usarse sin problemas para calcular tensiones en el vehículo.

El funcionamiento del producto es sencillo, constando de dos varillas de medición, como es habitual. La primera de ellas es una varilla convencional, mientras que en la segunda se sitúa tanto el botón de activación como el indicador de la tensión activa, que puede verse cómodamente con solo orientar la citada varilla. Un modelo sencillo pero seguro, que incluye disyuntor residual y también te ofrece un nivel de protección IP54, en línea con lo esperable en un dispositivo de estas características.

Sobre su precio y disponibilidad, este comprobador de tensión también se encuentra ya a la venta con un precio que ronda los 30 euros. Por tanto, es la opción más económica de las tres que hemos evaluado, aunque su sencillez lo justifica, como es evidente.

 

Última actualización: 26.08.19

 

Desde picor en las vías respiratorias hasta quemaduras, son algunos de los riesgos a los que te expones cuando aparcas durante horas tu vehículo bajo el sol. Para evitar poner en peligro tu salud debes evitar entrar a un coche recalentado, especialmente en la época de verano.

 

Nuestra esperanza de vida podría verse beneficiada de gran manera si optamos por la sana costumbre de utilizar un parasol de coche cada vez que aparcamos nuestro vehículo al sol. Aunque la idea es encontrar algún lugar a la sombra, muchas veces esto resulta imposible, por lo que inevitablemente los rayos solares lo va a recalentar tanto por fuera como por dentro. Por esto, tener a mano el mejor parasol de coche nos puede ayudar a impedir que el exceso de calor penetre en el interior del vehículo.

 

La toxicidad en tu coche

Podría sonar un poco exagerado, pero lo cierto es que un vehículo que ha estado expuesto durante el día a los rayos solares, es el lugar más tóxico donde podrías estar. Sin embargo, este es un hecho que pocas personas conocen, por lo que la mayoría ignora del riesgo al que se exponen al entrar en su coche recalentado.

La toxicidad dentro del coche sucede debido a la reacción química que tiene lugar entre los materiales presentes en algunos componentes y el calor excesivo al que son expuestos. En este sentido, el plástico con el que está fabricado el salpicadero, así como el poliuretano que se usa para rellenar debajo de los paneles o el que se utiliza para tapizar los asientos, al estar en contacto con las elevadas temperaturas del sol del verano, son capaces de generar tóxicos altamente nocivos para la salud de los pasajeros.

Todo ocurre una vez que dentro del vehículo se superan los 20°C de temperatura y dado que estos plásticos no son capaces de resistir este calor, comienzan a degradarse y a emanar sustancias químicas volátiles, tal como el benceno. Según estudios y análisis realizados por investigadores de Alvatowash a diferentes vehículos aparcados a la sombra y al sol, se llegó a la conclusión de que la producción de benceno y la de otros elementos peligrosos, se incrementa considerablemente bajo condiciones climáticas de elevadas temperaturas.

Según estos investigadores, cuando el coche se encuentra a la sombra puede contener aproximadamente 600 mg de benceno; mientras que bajo el calor del sol, el mismo coche puede llegar albergar una cantidad de benceno de hasta 3.000 mg.

Por esto, cada vez que entras en tu coche después de aparcarlo al sol por varias horas, tu salud y tu vida podrían estar en riesgo.

 

 

Efectos sobre la salud por la inhalación de benceno

De acuerdo a la Agencia para Sustancias Tóxicas y el Registro de Enfermedades, según se trate del nivel de inhalación de benceno, este puede producir sequedad o picor en las vías respiratorias, mareo, somnolencia, dolor de cabeza, aceleración del ritmo cardiaco, confusión, temblores e incluso pérdida del conocimiento. Así mismo, cuando inhalamos niveles muy altos de esta sustancia química, el desenlace puede ser fatal.

Adicionalmente, ha sido demostrado que una exposición prolongada ante este elemento tóxico presente en el aire, puede generar complicaciones aún más graves. Esto se debe a que el benceno es capaz de atacar la médula de los huesos y por ello, ocasionar la destrucción de los glóbulos rojos, trayendo como consecuencia la aparición de anemia y de leucemia, especialmente la del tipo mieloide aguda (LMA). Este es un tipo de cáncer presente en los órganos destinados a producir las células de la sangre.

Por esto, el Departamento de Salud y Servicios Humanos y la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer, han demostrado y han reconocido que el benceno es una sustancia carcinogénica que afecta gravemente a los seres humanos que se exponen a ella.

 

El parasol: un aliado para tu coche y tu salud

El parasol no solo es de gran utilidad para alargar la vida útil hasta en un 40% de los materiales que componen algunas piezas del habitáculo interno del coche, sino que también es un gran aliado para preservar tu salud. En este sentido, un parasol de coche perfectamente instalado en el parabrisas, es capaz de brindar una barrera que permite establecer una diferencia significativa de hasta 11°C menos de temperatura, frente a otro coche que no lo use.

Según un estudio realizado por la RACC, se ha comprobado que el salpicadero de un vehículo aparcado al sol durante una hora, puede registrar temperaturas de 72,8°C. De igual manera, los asientos, el cambio de marchas y el volante pueden llegar alcanzar hasta 80°C; lo que representa un riesgo potencial de quemadura en la piel con tan solo hacer contacto con estas superficies. Del mismo modo, una persona con niveles elevados de estrés o problemas cardíacos, podría ver afectada su salud seriamente ante las elevadas temperaturas dentro de su coche.

Por esto, un parasol favorece una temperatura más agradable, por lo que podrás sentarte al volante con mayor comodidad. Igualmente, la sensación de fatiga o cansancio podría desaparecer y por ende, mejorar tu concentración y capacidad para la conducción, reduciendo el riesgo de algún percance o de un accidente vial.

De igual modo, con un parasol el aire acondicionado podrá funcionar de una manera más óptima, ya que no tendrá que esforzarse en enfriar un entorno recalentado.

 

Otras opciones recomendables para mitigar el calentamiento

Además de las ventajas que ofrece el uso de un parasol, también podrás optar por realizar otras acciones a fin ayudar al enfriamiento del interior de coche. La idea es evitar no solo la inhalación de emanaciones tóxicas, sino también la de librarte de alguna quemadura accidental por contacto.

En este sentido, es recomendable ante todo que bajes las ventanillas a fin de permitir que el aire circule en el interior, también podrás dejar abierta provisionalmente la puerta del conductor. Luego, una vez que el calor ha descendido, podrás encender el motor y el aire acondicionado. Deberás esperar que el aire caliente que se encuentra dentro de los conductos sea eliminado en su totalidad, para luego subir las ventanillas y dejar que el sistema de enfriamiento continúe haciendo su trabajo.

 

Última actualización: 26.08.19

 

El verano es la época del año cuando más usamos el coche, bien sea que vayamos de vacaciones, a visitar pueblos o para alguna escapada a la playa. El uso intensivo en esos días aunado al clima caluroso, podrían provocar deterioros o daños, por lo que vale la pena conocer algunos consejos para evitar el desgaste prematuro de tu vehículo

 

Salir de paseo en coche durante el verano podría convertirse en un sufrimiento, ya que las altas temperaturas suelen provocar averías. Por esto y a fin de mejorar la seguridad vial y la tranquilidad de todos los pasajeros, los conductores estamos en la obligación de verificar con antelación el buen funcionamiento de nuestro vehículo.

Dado que el verano no solo nos afecta a nosotros, sino también el funcionamiento de nuestros coches, muchas veces no es suficiente con revisar las piezas y mecanismos más importantes, ya que las elevadas temperaturas suelen ocasionar desperfectos y averías de consideración. Seguidamente, te presentamos 5 aspectos de gran importancia que debes revisar ante de salir de paseo o de viaje en verano.

 

1. Verifica la correcta presión de los neumáticos

La presión de los neumáticos está relacionada de acuerdo a la carga que lleves en el coche. En este sentido, si usualmente andas solo y cualquier día vas con 4 personas y no ajustas la presión, no pasa nada. Pero, si vas a viajar largas distancias con peso de más, debes poner aire y aumentar la presión; esto se aplica como norma, indistintamente de la época del año. Sin embargo, es durante el verano cuando más averías suceden con los neumáticos debido al calor.

Unos neumáticos deshinchados o con poca presión, aumentan la superficie de contacto con el suelo, lo que aunado a las elevadas temperaturas del asfalto provoca que la banda de rodadura se caliente más y que ocasione desgastes prematuros; bajo estas condiciones, la vida útil del neumático podría reducirse hasta en un 15%.

Por otro lado, el asfalto caliente durante el verano también es el causante del riesgo de un pinchazo, una avería por demás común en esta época si no hemos calibrado una presión adecuada.

 

 

2. Revisa constantemente la temperatura del motor

Muchos vehículos durante el verano pueden llegar a perder potencia y a aumentar su consumo de combustible, esto se debe a que las altas temperaturas afectan negativamente el motor. Para quemar el combustible, los motores requieren la presencia de aire en sus cilindros; sin embargo, cuando la temperatura del ambiente es alta existe menos oxígeno en el aire, lo que ocasiona que el combustible no se queme adecuadamente.

Un motor en condiciones normales suele alcanzar una temperatura óptima de 90°C, por lo que es aconsejable que vigiles los indicadores del cuadro de mandos a fin de que la temperatura no supere la zona roja, en cuyo caso existe el riesgo de quemar el motor. Si notas que el indicador de temperatura sube más de lo normal, podrías poner la calefacción a su máxima potencia, la idea es liberar todo el calor del motor y evitar un daño grave; también podrías apagar el vehículo y esperar a que recupere su temperatura normal.

 

3. Mantén el coche limpio

Durante el verano y debido a la inclemencia de los rayos del sol, la pintura del coche pierde brillo y es posible que se acelere el deterioro de la carrocería. Por esto, un aspecto que debes considerar para alargar la vida útil de tu vehículo, es lavarlo con frecuencia y mantenerlo libre de suciedad. Existen productos especialmente pensados para proteger la pintura de los rayos ultravioleta y se aplican fácilmente como una cera.

 

 

4. Procura aparcar a la sombra

A la hora de salir con tu coche, lo ideal sería que encuentres un lugar para aparcar a la sombra, pero sabemos que no siempre esto es posible, por lo que muchas veces tendrás que dejarlo a pleno sol. Los rayos solares, especialmente los de medio día, podrían provocar que el calor excesivo ocasione algún fallo electrónico y también suelen generar daños en la tapicería.

Sin embargo, cuando no existe otra opción y te resulta imposible dejar aparcado el vehículo en la sombra, podrás utilizar un producto que te ayuda a evitar el desgaste de las piezas internas, el parasol de coche. Si no sabes qué parasol de coche (Si pulsas aquí, encuentras varios productos para elegir) comprar, en el mercado existen una amplia variedad de modelos para todos los gustos. Se suelen poner en el parabrisas delantero como una barrera de protección, que además favorece un óptimo funcionamiento cuando enciendas el aire acondicionado.

También podrás utilizar un protector para la caja de cambios, para el volante y también para los asientos (especialmente si son de cuero), ya que así podrás mantener estas partes alejadas de los rayos solares y por ende, estarás evitando cualquier quemadura accidental al regresar al coche y tener contacto con estos componentes.

 

5. Vigila el estado de los frenos

Cuando se trata de seguridad vial, el estado de los frenos es un factor de vital importancia, ya sea que estemos en invierno o en verano. Si los frenos no funcionan correctamente ante cualquier imprevisto, podrías estar poniendo tu vida y la de los pasajeros en grave riesgo. Por esto, debes prestar la debida atención a esta parte mecánica de tu coche y más aún, en la época estival o si vives en un clima caluroso, ya que el calor provoca que los frenos se calienten por encima de lo normal.

El sistema de frenos de un vehículo funciona con elevadas temperaturas, esto se debe a la fricción provocada por los discos y las pastillas. En ambientes con un clima agradable, esto no es problema, ya que el disco posee agujeros que permiten el paso del aire y su consecuente enfriamiento; sin embargo, cuando estamos en verano y el calor externo es demasiado alto, puede ocurrir una falla en la refrigeración y provocar un sobrecalentamiento.

Al ocurrir este sobrecalentamiento, las pastillas pueden llegar a cristalizarse, así como también el líquido de los frenos tiende a perder su vida útil e incluso los discos podrían llegar a deformarse; por esto, los frenos disminuyen su efectividad generando frenadas más largas que podrían causar un accidente. Lo más recomendable sería intentar usar el freno de motor, sobre todo cuando se trata de bajadas prolongadas, a fin de minimizar el desgaste de los frenos.

 

Última actualización: 26.08.19

 

El embrague es una de las piezas de nuestro motor que menos mantenimiento requiere, siempre que se trate con cuidado. Algo fundamental, considerando la cantidad de dinero que puede costarnos tener que cambiar el embrague de nuestro coche

 

Cuando se trata de nuestro vehículo, muchas veces tenemos la tendencia de no cuidar o no tratar bien aquellos elementos que no vemos. A diferencia de los neumáticos, los faros o los líquidos del motor, que podemos controlar de forma sencilla y visual, existen otros elementos que tendemos a dejar de lado y a pensar que no nos van a dar problemas. Entre ellos se encuentra el embrague.

Este embrague, pese a la poca importancia que le damos, es la pieza responsable de transferir la energía desde el cigüeñal del motor al eje de transmisión de nuestro vehículo.  Un fallo catastrófico de ese embrague puede dejarnos tirados en carretera, dañar otros elementos del motor y suponernos una factura de varios cientos de euros, que puede ser mucho más si hablamos de un embrague bimasa.

Por suerte, para que no tengamos que buscar el mejor embrague para nuestro coche antes de tiempo, siempre tenemos la opción de saber la forma de alargar la vida de ese embrague y de adoptar unos hábitos que alarguen su vida útil. Costumbres fáciles de implantar en tu conducción diaria y que tu coche te agradecerá.

 

#1 Pisa a fondo

Lo primero que debes hacer para que tu embrague funcione mejor por más tiempo es pisar siempre el pedal a fondo. El sistema de activación del embrague, salvo en los vehículos con cambio automático, es íntegramente manual, de modo que solo se activa cuando pisamos el pedal. Si no lo pisamos del todo vamos a volcar sobre el embrague un sufrimiento innecesario que, sin duda, tendrá consecuencias en su vida útil, al generar un desgaste innecesario. Algo que, a la larga, será un problema y puede traducirse en una avería prematura del embrague y del resto de elementos presentes en el sistema.

 

 

#2 Dale su tiempo

Tan importante como pisar el embrague a fondo es pisarlo con su ritmo adecuado. No se trata de hacer ahora del cambio del embrague una disciplina similar a la ceremonia del té, pero tampoco podemos ir dándole pisotones de golpe. Dependiendo del tipo de vehículo, el embrague tiene un tiempo de pisado para facilitar su acoplamiento y desacoplamiento, que conviene respetar. 

Si pisamos demasiado despacio tenemos muchas papeletas de que la marcha entre rascando cuando embraguemos, mientras que si lo hacemos demasiado rápido seguramente desgastemos todos los elementos presentes en ese sistema de transmisión. Así que siempre deberíamos realizar los cambios de manera calmada y sosegada, a menos que sea estrictamente necesario para evitar un accidente, claro.

 

#3 Cada cosa en su sitio

Entre las malas costumbres que muchos conductores tenemos hay algunas que afectan gravemente al estado del embrague y la caja de cambios. Hablamos de la manía que supone llevar el pie apoyado siempre sobre el pedal del embrague, así como la costumbre de usar la palanca de cambio como si fuera el apoyabrazos. Estas dos malas costumbres provocan holguras en los diferentes componentes implicados en el sistema de cambio, de modo que siempre deben evitarse.

 Para colocar el pie tenemos un precioso reposapiés situado a la izquierda del embrague, mientras que si queremos apoyar la mano siempre podemos montar un reposabrazos en el asiento o recurrir a cualquier otra solución que impida este desgaste claramente evitable de los diferentes elementos implicados en la transmisión.

 

#4 Usa el punto muerto

La posición de punto muerto o neutral  de nuestra caja de cambios existe por algo. Es la que debemos utilizar siempre que el vehículo no se esté moviendo y no esté previsto que empiece a moverse en apenas unos segundos.  Cuando la caja de cambios se encuentra en esta posición todos los elementos del embrague se encuentran desconectados, de modo que no hay transferencia alguna de energía entre el motor, el embrague y el eje de transmisión.

Esta posición es ideal para momentos como el arranque del vehículo, esperar en un atasco o en un semáforo, o cuando tengamos que dejar el coche detenido. Este último caso solo tiene la excepción de cuando tengamos que aparcar en lugares con fuertes pendientes, que por seguridad nos obliguen a dejar el embrague con una marcha puesta. 

El uso del punto muerto es todavía más importante en los vehículos con tecnología Start and Stop, dado que si la caja de cambios queda engranada y con una marcha metida entonces el sistema no se activa. Es necesario dejar el embrague pisado y la caja en punto muerto para que el motor se detenga.

 

 

#5 Escucha a tu embrague

Por sus características, el embrague es una de esas piezas que, cuando empieza a fallar, nos lo hace saber. Para ello tiene diversas formas de hacerlo. Una de ellas es mediante el olfato. Cuando el embrague empieza a fallar, o está trabajando por encima de sus posibilidades, es muy probable que notemos un fuerte olor a quemado, que nos indica que conviene relajar la marcha o, si el olor persiste, revisar el embrague y verificar su estado.

También lo notamos en el tacto, dado que cuando el embrague falla este suele endurecerse. En tal caso es necesario de nuevo revisar todo el sistema en busca de problemas. Algo parecido ocurre cuando, pese a dejar el embrague totalmente pisado, notamos como el coche sigue avanzando o el motor sigue engranado. Es una de las señales más claras de que el embrague no está en buen estado y requiere de atención.

En todos estos casos es clave actuar rápido, dado que si no lo hacemos podemos agravar la avería, incrementar su coste e incluso dañar otros elementos del motor, más allá del propio embrague. Algo que podemos evitar si le hacemos caso a nuestro embrague “cuando empiece a quejarse”.

 

Última actualización: 26.08.19

 

El embrague es una de esas piezas de nuestro coche de la que nunca nos acordamos hasta que empieza a fallar. El problema es que si no detectamos el fallo a tiempo, la factura del taller se incrementa, pudiendo incluso llegar a inmovilizar nuestro coche.

 

Las bujías o los calentadores, la correa de distribución o el embrague son algunas de esas piezas de nuestro vehículo a las que no solemos prestar demasiada atención porque tienen intervalos de mantenimiento muy prolongados y, en algunos casos, ni siquiera es necesario cambiar las mismas en todo el tiempo que tenemos el coche. Pero esto no quiere decir que no sean piezas que no puedan dar problemas. 

En el caso concreto del embrague, cuando esta pieza empieza a fallar es fuente de diferentes problemas en nuestro vehículo que, en caso de ser percibidos por adelantado, pueden ayudarnos a ahorrar parte del coste que supone cambiar todo el embrague. Algo que también minimiza los daños que esta avería puede generar al resto de elementos presentes en el circuito de transmisión. Por eso, es clave que sepamos distinguir estos síntomas. Especialmente porque esta previsión puede ayudarnos a no tener que buscar antes de tiempo el mejor embrague para nuestro coche.

 

Para qué sirve el embrague

A fin de saber cuáles son los síntomas de un embrague gastado, es importante empezar sabiendo para qué sirve esta pieza. El embrague, en términos genéricos, es una pieza móvil que se encarga de separar dos elementos en movimiento, en este caso, el cigüeñal del motor y el eje de la transmisión. La separación es necesaria para que podamos realizar los correspondientes cambios de marcha pero también para que ambos elementos ajusten su nivel de giro y se reduzca el sufrimiento de las diferentes piezas durante esos cambios, así como el rodaje en general.

Precisamente por estas funciones estamos hablando de una pieza que sufre de un considerable estrés durante el uso del vehículo, por estar siempre realizando su tarea. Por eso, los fallos del embrague pueden percibirse de forma sencilla. No obstante, esto requiere de algo de tacto en el pie y de apreciar los diferentes elementos que puedan dar señales de que nuestro embrague está empezando a decir basta.

 

 

Síntomas de un embrague gastado

Una vez que ya sabemos para qué sirve el embrague, es el momento de pasar a la acción y empezar a ver los motivos por los que un embrague puede indicarnos que hay problemas.

El embrague patina: Cuando el embrague está muy gastado, este no tiene la capacidad de mantener la separación adecuada entre los elementos del sistema de transmisión y empieza a patinar. Este “patinaje” no es más que la incapacidad del embrague de separar el eje del motor y el cigüeñal, de modo que incluso cuando tenemos el embrague totalmente pisado el coche se sigue moviendo. Es importante saber que este efecto solo se produce si tenemos el embrague pisado por completo, dado que si no es así, entonces es el conductor el causante de que ese embrague patine, por mantener una presión insuficiente sobre el mismo.

El embrague huele fuerte: Es habitual que en ciertas circunstancias notemos en el interior del vehículo el particular olor del embrague quemado. Es complicado definir ese olor, pero digamos que tiene toques como de metal sobrecalentado, dado que es normalmente lo que ocurre. Este hecho puede ser normal, como cuando arrancamos el coche después de mucho tiempo parado y se queman las partículas superficiales del disco o bien en circunstancias como fuertes subidas, en las que el embrague sufre. El problema es que si el olor persiste y tiene una intensidad considerable, en estos casos sí es altamente probable que el olor sea muestra de un embrague que está llegando al fin de su vida útil.

Cambio en el tacto del pedal: Otro problema que nos da pistas de que el embrague está deteriorado es cuando se perciben cambios en el tacto del pedal. En general, este tacto debe ser firme y permitir llegar al fondo con un esfuerzo razonable. Sin embargo, cuando el embrague está gastado, es probable que tengamos que hacer un esfuerzo mayor para que el pedal llegue al fondo. El motivo es sencillo. El desgaste provoca que los materiales sean menos flexibles y, por tanto, que haya que hacer más fuerza para llegar al fondo. Algo parecido ocurre a la inversa. En caso de que pisemos el pedal de embrague y este se va al fondo directamente, es señal de fallo. No obstante, en este caso puede que el problema no sea tanto del embrague como del cable que lo acciona, o bien de una pérdida en el circuito hidráulico responsable de su desplazamiento.

 

 

Cómo solventar el problema

En todos los casos que hemos comentado, incluyendo aquellos en los que el pedal gana en dureza, es fundamental que el sistema de embrague sea revisado por un profesional, a fin de verificar su estado general. La buena noticia es que, en algunos casos, es posible reducir el importe de la reparación si solo es necesario cambiar o rectificar alguno de los elementos del embrague. Por eso es tan importante detectar sus fallos a tiempo. En caso de que no lo hagamos, el riesgo al que nos enfrentamos es al de tener que cambiar todo el sistema, lo que no solo supone un coste mayor, sino que también generará daños al resto de elementos del vehículo hasta el momento en que ejecutemos dicho cambio.

No obstante, hay un caso en el que el problema no tiene que ver tanto con el embrague en sí sino con el resto del circuito. Hablamos de los supuestos en los que el pedal se va al fondo. En este caso, la reparación del problema suele ser más sencilla, siempre que el embrague esté en un estado aceptable. En general, estos problemas suelen deberse a falta de tensión en el cable que activa el embrague o bien a una rotura en el mismo, de modo que la corrección de dicha tensión lo solventa, a un coste ajustado. Lo mismo pasa cuando falta líquido en el circuito, aunque en este caso sí es necesario buscar la fuga y sellar la misma antes de recuperar el sistema. Aún así, sigue siendo algo más barato que tener que cambiar un embrague completo.