Última actualización: 17.07.19

 

Pese a llevar ya algún tiempo entre nosotros, la etiqueta europea para los neumáticos sigue siendo una desconocida para muchos conductores. Sin embargo, conocerla es algo fundamental, dada la importancia que esa información tiene para el consumo y la seguridad de nuestro vehículo.

 

En el año 2012, la Unión Europea estableció la obligación a los distribuidores y fabricantes de neumáticos de incluir en sus productos unas etiquetas en las que figurasen los parámetros de eficiencia de sus productos. Un etiquetado que también está sirviendo para eliminar del mercado aquellos neumáticos menos eficientes, tal como demuestra que en 2014 se prohibieran la distribución y venta de los neumáticos con peores calificaciones según esta norma.

Sin embargo, pese al tiempo que ha transcurrido, siguen siendo muchos los conductores que no saben qué significan estas etiquetas y qué información nos proporcionan a la hora de encontrar los mejores neumáticos para nuestro vehículo. Así que para que estés informado, vamos a explicarte qué datos nos ofrece esta etiqueta. Una etiqueta que, actualmente, debe estar obligatoriamente pegada a cualquier neumático que encontremos en el mercado, así como estar disponible si nos dedicamos a comprar neumáticos por Internet.

 

Cómo es la etiqueta

La etiqueta de los neumáticos tiene un cierto parecido con la etiqueta que acompaña hoy día a los electrodomésticos que vemos en cualquier comercio. En concreto, en la misma encontramos tres parámetros diferentes como son la eficiencia en el consumo de combustible, la eficiencia a la hora de frenar en mojado y el nivel de ruido o sonoridad del neumático. Cada uno de estos parámetros se mide mediante escalas diferentes, que analizamos de forma pormenorizada a continuación.

 

 

Eficiencia en el consumo

El primer parámetro que encontramos en la etiqueta es la eficiencia en consumo de combustible del neumático, situado en la parte superior izquierda de dicha etiqueta. Este parámetro se mide mediante una escala muy parecida a la de los electrodomésticos, que va desde la letra A (los más eficientes) a la letra G (los menos eficientes). No obstante, en la actualidad solo pueden venderse en la UE los neumáticos con calificaciones de A a E, estando prohibidos los neumáticos F y G.

La medición del combustible se basa en dos parámetros como son la resistencia a la rodadura y la deformación del neumático, que nos muestra una pérdida de energía en el uso del neumático. Por tanto, cuanto mayor sea esa deformación y más resistencia al rodado ofrezca el neumático, mayor va a ser el consumo de combustible del mismo. Como referencia, el uso de unos neumáticos de clase A supone un ahorro estimado de unos 240 euros de combustible frente al uso de unos neumáticos de clase E durante toda la vida útil de dicho neumático. Algo que también influye en las emisiones de combustible que genera el neumático en uso, que también son menores en caso de que el neumático sea más eficiente.

 

Eficiencia en el frenado

Otro aspecto importante de los neumáticos, que demuestra su seguridad, es la capacidad de frenado en mojado de los mismos. Esta situación es una de las de mayor riesgo durante la conducción, dado que la frenada en mojado implica un mayor deslizamiento sobre la calzada de lo que sería en condiciones de seco, teniendo además el riesgo de perder el control si se produce un aquaplanning.

Este parámetro se mide también con la escala alfabética ya comentada, desde la A hasta la F, aunque con la salvedad de que no se utiliza la D en los neumáticos de turismo, quedando reservada para los vehículos industriales. Para evaluar la eficiencia del neumático respecto de este parámetro, se mide la distancia de frenado de un vehículo equipado con los neumáticos correspondientes que circula a una velocidad de 80 kilómetros por hora y que realiza una frenada en mojado.

En este caso, si la distancia es de 38 metros o menos, el neumático recibe la calificación A. A partir de aquí, cada letra supone un incremento de 4,5 metros en dicha distancia. Así pues, los neumáticos de clase B frenan en 42,5 metros, mientras que los de clase E lo harían en 51,5 metros. Respecto de la diferencia, un neumático de clase F, la peor para turismos, frenaría 18 metros más delante de lo que lo haría un vehículo con neumáticos de clase A. Una distancia que puede suponer la diferencia entre una frenada segura y un accidente.

 

 

Nivel de ruido del neumático

El tercer parámetro que evalúan estas etiquetas tiene que ver con el nivel de ruido generado por los neumáticos durante el rodaje. Un aspecto que influye tanto en la contaminación acústica exterior generada por los neumáticos como en el nivel de ruido que percibe el conductor a la hora de circular.

Este parámetro se mide directamente en laboratorio y expresa el resultado de dicha medición en decibelios. Respecto del símbolo que acompaña a este valor, el mismo indica la diferencia respecto del valor límite permitido para el tipo de neumático correspondiente. En caso de que el ruido generado sea igual o inferior hasta 3 decibelios a ese valor límite, el icono nos muestra dos ondas sobre el neumático. En caso de que el ruido generado sea inferior en más de 3 decibelios al citado límite, el icono muestra una sola onda. Finalmente, si el ruido es mayor al límite establecido, entonces el icono muestra tres ondas.

Es importante saber que la Unión Europea ya tiene en proyecto prohibir los neumáticos de tres ondas, por no cumplir con los límites correspondientes en lo que a generación de ruido establece la legislación vigente. No obstante, tal como pasó con los neumáticos con mayor gasto de combustible, esto llevará su tiempo, así como su moratoria correspondiente, de modo que estos neumáticos más ruidosos todavía seguirán estando entre nosotros unos cuantos años más.