Última actualización: 14.10.19

 

Mantener una adecuada presión en nuestros neumáticos es clave para nuestra seguridad. Un proceso en el que podemos recurrir al manómetro de siempre pero también a otras alternativas más fáciles, que ahorran tiempo y molestias en el proceso.

 

Según fuentes de la DGT, en aquellos accidentes en los que las causas del mismo están relacionadas con problemas mecánicos es habitual que la presión de los neumáticos suela estar presente en buena parte de ellos. Un dato que está en línea con lo que apuntan muchos estudios, que afirman que una buena parte de los conductores viaja en vehículos que no tienen la presión adecuada en sus ruedas.

Esta cuestión tiene una importancia considerable, dado que los neumáticos son el único elemento que mantiene el contacto físico entre nuestro coche y la carretera. Por tanto, cualquier fallo en los mismos puede acabar teniendo catastróficas consecuencias. Algo que podemos evitar si revisamos la presión de los neumáticos con frecuencia y los mantenemos siempre inflados como nos indica el fabricante. Una tarea que podemos realizar mediante diferentes procedimientos.

 

 

El sistema TPMS

Una de las muestras de la importancia de contar con una presión de neumáticos correcta en nuestro vehículo lo tenemos en la obligatoriedad de los sistemas TPMS. Este sistema se encarga de medir la presión de nuestros neumáticos a cada momento y dispara una alarma en el cuadro de instrumentos del vehículo en caso de detectar una anomalía. Tan importante resulta la presión a la hora de circular que este sistema es obligatorio en todos los vehículos nuevos vendidos desde noviembre de 2014.

Desde esa fecha, este sistema ha avanzado bastante, para fortuna de los conductores. Antiguamente, en caso de fallo de presión el conductor no recibía más que un aviso genérico, siendo también habituales las falsas alarmas. Hoy día, el vehículo identifica claramente cuál es el neumático con problemas e incluso, en los modelos más avanzado, nos indica la presión actual, a fin de valorar el riesgo. También ha avanzado en lo que se refiere a la precisión, desapareciendo buena parte de los errores y falsas alertas de antaño.

Unas mejoras que están disponibles en los sistemas montados de serie en los vehículos pero también en aquellos que existen actualmente para los vehículos que no incluían este sistema de serie. Estos sistemas de presión de neumáticos mantienen el planteamiento original de los sistemas incluidos de serie, con la salvedad de que los mismos incorporan una pantalla independiente para ver los datos. No obstante, esto tiene la ventaja de ver directamente la presión de cada neumático en todo momento y de forma precisa. Como referencia, el precio de uno de estos sistemas ronda los 40 euros y no requiere de más instalación que cambiar los tapones de las ruedas e instalar la unidad central en el interior de nuestro vehículo. Los emisores de radio incluidos en los tapones hacen el resto, transfiriendo los datos como ocurre en los modelos de serie.

 

El manómetro tradicional

Dejando de lado los sistemas integrados en el vehículo, contar con el mejor manómetro para nuestro coche es todo lo que necesitamos a fin de verificar la presión de nuestros neumáticos. Un manómetro no es más que un medidor de aire, conectado a un compresor o bien con un, con el que podemos medir la presión interior del neumático y corregir la misma, en caso de que sea necesario. Este manómetro se conecta a la válvula del neumático mediante una goma y un conector de válvula, que mantiene la estanqueidad del sistema durante la medición, evitando que se mueva y se pierda aire.

Adicionalmente a lo planteado, también existen en el mercado manómetros independientes, que no se conectan a una válvula y que podemos llevar en el coche con nosotros allí a donde queramos. Estos manómetros tienen un tamaño compacto y hacen fácil el proceso de medir el aire sobre la marcha, contando con elementos como un sistema de ajuste de la válvula, que gira para hacer más fácil la orientación y lectura de los datos. Modelos que pueden ser tanto analógicos como digitales, siendo estos últimos más recomendables por ofrecer unas mediciones más fáciles de leer y, generalmente, más precisas que las de los modelos convencionales.

 

 

Los nuevos manómetros

Un inconveniente que tienen los manómetros que acabamos de comentar es que los mismos requieren de quitar la válvula, colocar el manómetro, que quede bien ajustado, hacer la medida… Un proceso bastante complejo y que puede llevarnos cerca de 10 o 15 minutos, pudiendo además perder algo de aire por el camino entre que colocamos la manguera, la válvula y todo lo demás.

Por eso, son muchas las empresas que ofrecen ya alternativas a los usuarios con las que simplificar el procedimiento de medición de las presiones de tus neumáticos. Uno de estos sistemas lo ha lanzado Michelin, que ofrece al usuario un interesante sistema para medir las presiones sin contacto. Este producto cuenta con cuatro tapones especiales, en los que se incluyen los sensores de los manómetros para tomar la presión. Estos tapones están dotados de tecnología NFC, así que no tendremos más que acercar a cada tapón el medidor, en forma de llavero, para obtener al momento la lectura de la presión. Así que aquello en lo que tardábamos antes 10 o 15 minutos ahora apenas tardamos unos segundos.

Estos manómetros tienen el inconveniente de servir solo para medir el aire, pero no para el inflado. Sin embargo, en caso de que quieras poder hinchar tus neumáticos en cualquier parte no tienes más que recurrir a un compresor de aire portátil. Este producto funciona tanto como compresor para inflar la rueda como en modo manómetro, para medir la presión de aire de tus neumáticos. Estos dispositivos se conectan directamente al mechero del coche, a fin de obtener la energía necesaria para su funcionamiento. Una vez conectado veremos la presión del neumático en su pantalla, pudiendo programar la presión objetivo a la que queremos que el compresor se encargue de inflar los neumáticos, encargándose el compresor de inflar la rueda a la presión establecida.