Última actualización: 14.10.19

 

Pese a ser el único elemento que mantiene nuestro coche pegado al suelo, el mantenimiento y el tiempo que le dedicamos al cuidado de nuestros neumáticos es casi nulo. Algo que puede ser causa de gastos innecesarios e incluso de accidentes, que podemos evitar con las adecuadas precauciones.

 

Pongámonos en situación: has estado durante días buscando los mejores neumáticos para tu coche, has pedido presupuestos, has comparado modelos, te decides, los montas… y te olvidas de ellos. Es algo que a todos los conductores nos pasa y que es un error grave, dado que, igual que pasa con el aceite, los filtros y otros muchos componentes de nuestro vehículo, los neumáticos requieren de un cuidado periódico y de evitar ciertas costumbres, que pueden acabar acortando su vida útil. Para que te sea más sencillo alargar esa vida de tus neumáticos y su seguridad, vamos a darte cinco consejos para cuidar de tus neumáticos.

 

#1 Conduce con cuidado

Acelerones, frenazos, giros bruscos, derrapes… todos estos comportamientos hacen sufrir a tus neumáticos y acaban incrementando su desgaste. La conducción brusca y forzada, por ejemplo a la hora de trazar una curva o de ir rápido en una recta, es la mejor forma de acortar la vida de tus neumáticos.

Por eso, conviene llevar una conducción relajada, procurando anticiparnos al tráfico a la hora de frenar o bien acelerando de forma progresiva y sin tirones, salvo cuando sea estrictamente necesario. Lo mejor es que todos estos comportamientos no solo van a incrementar la vida de tus neumáticos, sino que también te ayudarán a cuidar del resto de elementos de tu vehículo como el motor, los frenos o las suspensiones.

 

#2 Controla la presión

Los neumáticos de tu vehículo contienen una cierta cantidad de aire a presión, que es la que mantiene el coche en su lugar y da al neumático el agarre necesario. Esta cantidad viene determinada por el fabricante y es la que debemos verificar con frecuencia. Entre otras cosas porque una presión inadecuada puede ser motivo de desgaste prematuro de los neumáticos o incluso de accidentes.

Como muestra, tenemos lo que ocurre en caso de mantener una presión mayor o menor a la que deberían tener nuestros neumáticos. Una presión excesiva provoca una mayor tensión en la zona central del neumático, de modo que el dibujo se desgasta de forma prematura en esta zona, por ser la que más agarra de toda la superficie. Justo lo contrario pasa en caso de usar una presión menor a la que deberíamos tener, en cuyo caso el desgaste se percibe más en los flancos, sobre los que se apoya una rueda con poco aire. Tanto el exceso como la falta de aire son también causa de reventones, por el apoyo inadecuado que estamos comentando.

 

 

#3 Rota tus neumáticos

Aunque es un procedimiento olvidado, las rotaciones son una de las mejores cosas que podemos hacer para cuidar de nuestros neumáticos. Estas rotaciones implican cambiar la posición de nuestros neumáticos, de modo que estos se cambian de eje o de posición, conforme a las características del vehículo y de los propios neumáticos.

Este proceso tiene la ventaja de aprovechar aún mejor el dibujo de los neumáticos, de modo que al pasar por varias posiciones en los ejes del vehículo, ese desgaste va incrementándose hasta aprovechar por completo la banda de rodadura. Algo que no siempre ocurre cuando la rueda está siempre montada en una misma posición y sometida a las mismas tensiones. Este proceso de rotación debe aplicarse solo en caso de que todos los neumáticos se hayan montado más o menos a la vez y debería ejecutarse cada 10.000 kilómetros más o menos.

 

#4 Cuidado con los enemigos de los neumáticos

Aunque parezca exagerado, lo cierto es que durante cualquier viaje que hagamos tendremos que enfrentarnos a todo tipo de enemigos dispuestos a deteriorar nuestros neumáticos. Uno de esos enemigos son los baches, en los que los neumáticos se ven sometidos a una deformación repentina que puede deteriorarlos, cuando no directamente romperlos. Por eso, es importante evitar los baches y, si no hay más remedio, sobrepasarlos con cuidado.

Algo parecido pasa con los bordillos. El roce con los mismos deteriora los flancos del neumático, mientras que la mala costumbre de subirnos a ellos para ciertas maniobras puede provocar la aparición de grietas o bultos en el lateral. Algo parecido a lo que ocurre con las bandas sonoras o reductoras de velocidad, que son desgraciadamente habituales en muchas calles y carreteras. El mal diseño de estas bandas y su carácter agresivo pueden deteriorar los neumáticos de forma prematura, por lo que las mismas deben superarse de manera segura.

 

 

#5 Controla tus neumáticos

Como consejo final, es imprescindible que realicemos un control visual de nuestros neumáticos de forma frecuente. Algo que va más allá de una simple revisión de las presiones. En concreto, es imprescindible que revisemos los flancos de los neumáticos en busca de grietas, bultos y otras deformaciones. También es necesario revisar la zona de rodadura, para buscar defectos en la forma en la que el dibujo de la rueda se gasta. Además de los indicados para falta de presión, un desgaste excesivo en el interior o el exterior de la rueda puede ser señal de problemas de alineación. No te olvides tampoco de verificar la adherencia general y de ver si las ruedas se han cristalizado, en caso de que lleven ya varios años puestas o el vehículo en que se montan no ruede mucho.

En paralelo, también es importante que atendamos al comportamiento del vehículo durante el viaje. En caso de percibir vibraciones durante el rodaje, esto puede ser síntoma de problemas de equilibrado en alguno de los neumáticos. Si tenemos que girar siempre el volante para circular en línea recta, es posible que el coche tenga problemas de alineación de la dirección, que deterioran los neumáticos. Y en caso de notar como botes continuos durante el rodaje, estos pueden deberse a problemas de suspensión, que también provocan dientes de sierra o desgastes irregulares en la banda de rodadura.