Última actualización: 14.10.19

 

Uno de los aspectos más confusos de los neumáticos para coche tiene que ver con su vida útil. Es cierto que los mismos deben cambiarse con frecuencia pero también es verdad que un cambio prematuro de los mismos puede acabar costándonos dinero. Así que aprender a aprovechar al máximo tus neumáticos es algo fundamental.

 

Cuando tenemos una cita, es grave llegar tarde. Pero tampoco está bien llegar mucho antes. Entre otras cosas porque perdemos un tiempo que podríamos haber dedicado a otras cosas. Pues bien, con los neumáticos para coche viene pasando lo mismo. Si retrasamos en exceso el cambio de los mismos, esto puede acabar siendo una fuente de problemas y riesgos. Pero si lo adelantamos, es posible que estemos gastando dinero en cambiar unos neumáticos que hubiéramos podido seguir usando sin complicaciones.

Obviamente, saber cuándo es el momento de empezar a buscar neumáticos nuevos no es una ciencia cerrada, sino que es algo que requiere de ciertos conocimientos. Así que para que no te pierdas por el camino, vamos a darte las orientaciones necesarias para que apures tus neumáticos de forma segura y alargues al máximo la llegada de ese gasto.

 

Profundidad del neumático

Uno de los aspectos que nos indica si podemos seguir apurando unos neumáticos o si estos deben ser reemplazados es la profundidad de su dibujo. Cuando el neumático sale de fábrica, este cuenta con una amplia profundidad, que se va reduciendo a medida que la goma del exterior del neumático se gasta. 

Legalmente, no deberíamos circular con neumáticos con menos de 1,6 milímetros en su dibujo, aunque para una mayor seguridad quizá convenga cambiar los mismos cuando el dibujo tenga menos de 2 milímetros.  No obstante, si tus neumáticos llegan a este estado en verano o en épocas de poca lluvia, sí puedes apurarlos algo más.  

Para comprobar la profundidad del dibujo, basta con buscar en los canales del neumático los testigos de desgaste que se incluyen. Estos testigos son unos pequeños tacos de goma situados dentro del canal con la altura legal de 1,6 milímetros que hemos indicado. Cuando los tacos quedan a ras del dibujo, es señal de que toca cambiar ruedas. De todos modos, conviene que la verificación se realice en al menos tres puntos distintos de la rueda.

 

 

Estado del dibujo

Hemos hablado de la profundidad, pero también es necesario hablar del dibujo del neumático en su conjunto. Siempre que este dibujo presente un desgaste regular y homogéneo, no vamos a tener problemas para apurar el neumático hasta el límite legal que hemos venido comentando.

Sin embargo, este proceso no será posible en caso de que aparezcan zonas con un desgaste irregular. Es lo que ocurre cuando inflamos el neumático más o menos de la presión indicada por el fabricante. En este caso, el dibujo se deteriora por el centro o por los laterales, lo que impide apurar demasiado el mismo, dado que ahora la referencia la marca la zona más desgastada.

Tampoco son muy aprovechables los neumáticos con desgaste excesivo en uno de los laterales, interior o exterior. Este desgaste viene causado por una mala alineación de los neumáticos, de modo que los mismos circulan girados y no rectos cuando situamos el volante en la posición central o natural. Algo que provoca este particular deterioro y que puede ser un riesgo.

Finalmente, respecto del dibujo, en caso de que veamos alambres o las lonas del neumático en alguna parte de la superficie del mismo, entonces no solo será señal de que no podemos aprovechar más los neumáticos, sino que tenemos que cambiarlos de inmediato.

 

Estado de la goma

Dado que los neumáticos no tienen fecha de caducidad, tampoco existe un tiempo a partir del cual debamos cambiarlos forma obligatoria. Sin embargo, sí debemos realizar una inspección visual del estado de la goma, que con el paso del tiempo puede ir perdiendo sus propiedades adherentes respecto del suelo.

Este proceso se llama cristalización y es habitual en los neumáticos con mucha antigüedad o bien que no han sido conservados correctamente. Este problema puede percibirse visualmente o bien al tacto. Si miramos la goma, veremos cómo la misma tiene pequeños brillos, procedentes de los elementos cristalizados sobre su superficie. Respecto del tacto, al pasar la mano sobre un neumático en buen estado notaremos como la goma impide un desplazamiento sencillo, pues el neumático mantiene su adherencia. Esto no pasa con los que están cristalizados, en los que la mano directamente resbala. Pues eso mismo pasa en carretera, por lo que estos neumáticos no serían aprovechables.

 

 

Ventajas de aprovechar los neumáticos

Por si aún no estás convencido de si debes aprovechar tus neumáticos o no, te dejamos algunas de las ventajas que tiene este proceso. La primera y principal, además de obvia, es que vas a aprovechar mejor tu inversión. Si hiciste bien los deberes a la hora de buscar los mejores neumáticos (aquí puedes encontrar unas opciones para comprar) para tu coche y apostar por un producto de calidad, no hay motivo para cambiarlo antes de tiempo. De hecho, un neumático de un fabricante conocido y adaptado correctamente a tu vehículo dura más tiempo que uno que no cumpla estos principios.

Por si fuera poco, hay aspectos en los que los neumáticos usados tienen tendencia a funcionar mejor cuando ya tienen un poco de antigüedad. Un ejemplo lo tenemos en el frenado que, según algunos estudios de Michelin, se reduce en torno a 3,5 metros partiendo de una velocidad de 100 kilómetros/hora en neumáticos a un 40% de vida que unos recién estrenados. Lo mismo pasa con el frenado en mojado que reduce la distancia de detención en unos 4 metros a 80 kilómetros por hora. Y también pasa con el consumo de combustible, que se incrementa en un 4% en un neumático nuevo frente a uno ya gastado.

La explicación es sencilla. Al igual que pasa con otros componentes del vehículo, los neumáticos necesitan de un cierto tiempo de rodaje para empezar a dar lo mejor de sí mismos. Este rodaje implica ir eliminando las capas exteriores del neumático para llegar a la parte de goma más eficiente, situada debajo. Un cambio prematuro de neumáticos impide aprovechar estas ventajas.