Última actualización: 14.10.19

 

Las cadenas para nieve son una solución sencilla cuando se trata de mantener nuestra movilidad ante una nevada puntual. Sin embargo, es necesario que las cadenas estén correctamente instaladas para ser seguras. Un proceso en el que aprender a montar dichas cadenas como corresponde es vital para nuestra seguridad.

 

En un país en el que la nieve no es algo frecuente, las cadenas para nieve son una solución adecuada para salir de una nevada copiosa puntual o para circular más seguro cuando un frente frío se mueve allí por donde conducimos. Sin embargo, esta solución fácil tiene el inconveniente de requerir de una instalación precisa, de modo que podamos aprovechar la seguridad que estos dispositivos nos ofrecen. Un proceso para el que vamos a darte las orientaciones necesarias para que aproveches al máximo las mejores cadenas de nieve que puedas encontrar. Un proceso básico que siempre conviene complementar con lo que el fabricante nos indica en las instrucciones del producto específico que hayamos comprado.

 

Cadenas para nieve metálicas

Las cadenas para nieve metálicas son las más baratas y las más tradicionales del mercado. Unas cadenas que, a cambio, tienen el proceso de montaje más complicado de todas las que vamos a analizar. Lo primero que deberemos hacer es extender la cadena para verificar que no se ha enrollado en ningún elemento. A continuación, estiraremos el cable de acero y lo pasaremos por detrás de la rueda hasta enganchar el mecanismo, el mosquetón, que mantiene la cadena en su sitio.

Una vez montado este elemento, solo tenemos que seguir montando el resto de la cadena por encima de la banda de rodadura del neumático. Un proceso en el que tendremos que mover ligeramente el vehículo hacia adelante, para cubrir la parte del neumático que está apoyada en el suelo. Con todos los elementos en su sitio, es momento de hacer las conexiones correspondientes entre los enganches y los tensores. Algunos modelos incluyen códigos de colores para el montaje, lo que hace más fácil identificar dónde va cada conexión. Finalmente, una vez que esté todo montado, solo queda avanzar unos 100 metros con el vehículo para verificar que la tensión es la correcta y ya podremos circular con tranquilidad.

 

 

Cadenas para nieve textiles

De las más difíciles a las más sencillas. Las cadenas de nieve textiles, aún siendo más caras, tienen la ventaja de contar con un montaje sencillo y que no te llevará más de 10 minutos. El proceso empieza con el despliegue de la funda, para verificar que la estamos montando en el sentido correcto de la rodadura del vehículo. Una vez desenrollada, empezamos colocando la misma desde la parte superior del neumático, estirándola hacia abajo, procurando cubrir por completo toda la banda de rodadura expuesta.

Una vez colocada, no hay más que soltar el freno de mano para que el vehículo se mueva un poco y deje expuesta la zona de la rueda colocada en el suelo. Ahora podemos completar el montaje, cubriendo el resto del neumático y ajustando la posición sobre los flancos del mismo. Por cierto, mientras los flancos estén bien cubiertos, no debes preocuparte por el ajuste o el centrado de la funda, dado que esta se acabará colocando correctamente en su lugar.

Una vez que acabemos de usar las cadenas, el proceso de desmontaje es tan sencillo como el de montaje. No tenemos más que retirar las fundas de las ruedas, tirando desde la zona trasera del neumático hacia la delantera, dejando que la funda se deslice por sí misma y salga de su ubicación.

 

Cadenas semiautomáticas

Junto con las de tela, estas cadenas también son de las más fáciles de montar. Algo a lo que ayuda su diseño en forma de garra, por decirlo así, que se sitúa en la parte central del neumático y que va “abrazando” la banda de rodadura hasta quedar en su lugar. Un proceso que hace muy fácil el montaje, dado que al ser unas cadenas autoportantes solo nos queda apretar el producto sobre la llanta, mediante la tuerca incluida a tal efecto, para que la cadena quede montada sobre la banda de rodadura.

No obstante, es posible que en algunos modelos tengamos que pasar las tiras por la banda y mover ligeramente el coche para lograr el ajuste adecuado, dependiendo de sus características. Esto es necesario en los modelos que cubren toda la banda, mientras que no es preciso en los modelos en X, que incluyen cuatro zonas de apoyo que quedan debidamente montadas sobre la rueda. En caso de dudas, las instrucciones siempre serán nuestra mejor ayuda.

Adicionalmente a lo planteado, estas cadenas son más resistentes al paso convencional por suelo sin nieve, de modo que podemos apurar un poco más el terreno poco nevado en caso de que tengamos zonas de nieve más espesa delante del vehículo. Algo que no podemos hacer, con otras cadenas, especialmente las textiles. Una cuestión importante considerando el coste de este tipo de cadenas.

 

 

Consideraciones finales

Para rematar este artículo y cuidar mejor de tus cadenas, vamos a ver algunos aspectos que no conviene olvidar. Uno de ellos es verificar siempre la instalación correcta de las cadenas. Ya lo hemos dicho antes pero no está de más repetirlo, pues de esta correcta instalación depende tanto tu seguridad como la durabilidad de esas cadenas.

Otro punto importante es quitar las cadenas a tiempo. Una vez que la nieve desaparece o apenas quedan restos, es importante quitar las cadenas, tanto para evitar dañar las mismas como para que los neumáticos no sufran. Pensemos que los neumáticos están pensados para rodar por asfalto y el uso de cadenas es un funcionamiento extraordinario, que se sale de su planteamiento original.

Finalmente, una vez que hemos llegado a casa, conviene lavar las cadenas y dejarlas secar. Pensemos que ese asfalto seguramente haya sido tratado con sal, lo que combinado con otros contaminantes puede acabar dañando la resistencia y durabilidad de las cadenas. Algo que también pasa con la humedad, de modo que el secado es clave para mantenerlas en buen estado.