Última actualización: 14.10.19

 

Lucir unas bonitas llantas en nuestro coche es algo que da estilo al vehículo, pero que también tiene un precio. Y si no estamos dispuestos a pagarlo y optamos por soluciones económicas, estas pueden tener graves consecuencias para nuestra seguridad y para nuestro propio vehículo.

 

A la hora de buscar componentes para nuestro vehículo es habitual que encontremos productos similares a los de las marcas más punteras pero con precios mucho más económicos. Son los productos denominados replica, que imitan el diseño de los productos de más alto nivel pero cuyas características suelen quedarse en lo visual, dado que su seguridad, durabilidad y resistencia no está a la altura. Algo que debemos tener en cuenta, por ejemplo, a la hora de comprar las mejores llantas para nuestro coche. Porque una decisión errónea puede acabar teniendo graves consecuencias.

 

El experimento de Mercedes

A fin de concienciar a los usuarios sobre los riesgos de este tipo de productos de segunda línea, el fabricante Mercedes ha decidido pasar a la acción y demostrar a los usuarios los riesgos reales de este tipo de productos a la hora de dar un adecuado rendimiento y la mínima seguridad a la hora de movernos en carretera.

El experimento es sencillo y el resultado puede verse en Youtube. En este video de la prueba se utiliza un Mercedes CLA 45 AMG, equipado con llantas de 19 pulgadas de diagonal y una considerable potencia que puede llegar a los 360 caballos. Suficiente pues para exigir a los componentes el máximo, cuando de disparar el rendimiento del vehículo se trata. 

Sin embargo, para ejecutar este experimento no fue necesario incrementar la potencia del motor hasta su límite ni tampoco buscar a un conductor experto, de los que son capaces de llevar el vehículo al límite. En este caso bastó con poner el vehículo a 50 kilómetros por hora y hacerlo pasar sobre un bache falso, construido expresamente para la prueba y muy similar a los baches e incluso bandas sonoras que podemos encontrar en cualquier carreta.

El resultado final del experimento es claro. Una vez que el vehículo supera el bache se ve como la llanta se rompe, perdiendo una buena parte del metal situado en el exterior de la misma. Un trozo de metal que, de haber salido disparado, podría convertirse en un peligroso riesgo para cualquier persona que estuviera cerca de este vehículo. Por no hablar del riesgo que supone tener una llanta que se rompe con tan poco, lo que puede acabar rajando el neumático y causando un accidente.

 

 

No es el único caso

Pese a lo espectacular del video, si seguimos echando un vistazo a Youtube no nos costará trabajo encontrar videos en los que se somete a estas llantas de imitación a algunos esfuerzos, con lamentable resultado. Basta cualquier pequeño golpe sobre la superficie de la llanta o simplemente aplicar un poco de presión sobre la misma para que el material con el que está fabricada esa llanta se deteriore o incluso se agriete.

Imagina ahora que en vez de producirse esa rotura en un laboratorio o en condiciones controladas, esta rotura de la llanta ocurre cuando circulamos con nuestro vehículo por una autovía a alta velocidad. Sobra decir que el resultado sería una auténtica catástrofe, de la que seguramente nos resulte muy difícil poder salvarnos. Porque en esas circunstancias, la fractura de un brazo de una llanta haría el vehículo ingobernable y probablemente causa el destrozo definitivo del neumático, con la pérdida total del control del vehículo.

 

El motivo

La razón para este tipo de problemas es evidente. Las llantas de imitación no cuentan con la calidad de materiales ni de procesos de fabricación que podemos encontrar en las llantas de calidad. Los sistemas de forjado de dichas llantas requieren de una alta tecnología, así como de un material controlado y de alta resistencia, considerando el tipo de tensiones al que va a esta sujeta la llanta durante la conducción del vehículo.

Precisamente por todo esto, las llantas también pasan por un proceso de diseño previo en el que se garantiza la seguridad que el usuario merece a la hora de rodar. Algo que se complementa con un completo proceso de control de calidad, que verifica cada llanta previamente a su envío al mercado, a fin de detectar productos defectuosos o que no sean tan seguros como deberían.

Todos estos elementos desaparecen cuando se trata de llantas falsas o de imitación. Estas llantas se fabrican en materiales de mala calidad, cuentan con disneas que no siempre son correctos y es frecuente que el control de calidad de ese proceso de fabricación brille por su ausencia. Así que los ingredientes para el desastre están servidos.

 

 

Como identificar unas llantas peligrosas

En este punto del artículo es posible que ya te hayas ido a echarle un vistazo a las llantas de tu coche para verificar que las mismas son adecuadas y que no te han dado gato por liebre. Lo cierto es que hay muchas formas de identificar unas llantas de mala calidad pero también hay algunos fabricantes con bastante poca vergüenza, que pueden dar el pego incluso a los usuarios más avezados.

El primer detalle que nos hace pensar en que unas llantas no son originales es el precio. Cuando unas llantas para nuestro vehículo tienen un precio que está muy por debajo de lo que cuestan el resto de llantas del mercado hay un motivo para sospechar. Como decía el refrán, nadie da duros a cuatro pesetas ni tampoco vende llantas a precio de saldo… a menos que dichas llantas no sean lo que parecen.

Otro detalle que nos debe hacer sospechar es el canal de venta de dichas llantas. Muchos fabricantes de llantas, tanto fabricantes de vehículos como las empresas principales del sector, se dedican a vender en canales exclusivos. Por tanto, solo podemos comprar sus productos a través de una serie de distribuidores concretos. Si encontramos sus llantas fuera de esos circuitos o distribuidores tenemos muchas altas posibilidades de que las mismas sean falsas.