Última actualización: 16.11.19

 

La llegada de las luces LED ha supuesto una notable revolución en todo tipo de campos. Algo a lo que no ha sido ajeno el mundo del automóvil, en el que las luces LED se convertirán en algo habitual en un futuro cercano.

 

Aunque llevan algo de tiempo entre nosotros, las luces LED están viviendo ahora su mayor auge. Algo que es fácil de comprobar si le echamos un vistazo a nuestro televisor LED, nuestro móvil o incluso a algunas de las bombillas de nuestro hogar, si las hemos actualizado debidamente. Esta nueva tecnología tiene la ventaja de ofrecer una cantidad de luz mucho mayor a la de las bombillas tradicionales, teniendo la ventaja adicional de que su consumo de energía es bastante más reducido, así que no es raro que el LED esté desplazando poco a poco al resto de sistemas de iluminación.

Un auge del que no está libre el sector del automóvil, en el que las propiedades y características del LED resultan de gran ayuda para crear vehículos menos contaminantes y que iluminan la carretera de una forma más segura y eficiente. Pero si aún no tienes claro que el futuro del automóvil pasa por el LED, te presentamos 5 razones por las que el LED acabará reemplazando a los sistemas de iluminación convencionales. Y por la mayoría de estas razones, el LED acabará formando parte de tu vehículo actual en un futuro no muy lejano, usando para ello las mejores bombillas LED para coche que puedas encontrar.

 

1. La capacidad de iluminación

Aunque hemos lanzado un pequeño “spoiler” en la presentación, lo cierto es que la capacidad de iluminación de las bombillas LED para coche es uno de sus puntos fuertes. De hecho, frente a los modelos incandescentes más tradicionales, en los que el 95% de la energía se perdía en forma de calor, la tecnología actual es capaz de fabricar luces LED para coches con un consumo de apenas 1 vatio por cada 100 lúmenes de iluminación. 

Un aspecto fundamental para todo tipo de vehículos, pero especialmente en los coches eléctricos, en los que cada vatio ahorrado es un paso más en su autonomía. Todo ello sin olvidar que estas luces generan más brillo que los sistemas halógenos o de xenón, así que esta capacidad de iluminación también nos aporta un extra de seguridad en cartera.

 

 

2. La temperatura de la luz

Aunque suene extraño, la luz tiene una temperatura determinada. O mejor dicho, tiene una temperatura de color concreta. Esta temperatura de luz varía desde la más azul, o más fría, a la más amarilla, o más cálida. Algo que es importante conocer en nuestro hogar pero también cuando se conduce, dado que la temperatura de las luces que genera el vehículo influye de forma considerable en nuestra experiencia a la hora de conducir.

En este aspecto también ganan la partida las luces LED, dado que las mismas cuentan con temperaturas frías, en el entorno de los 5.500 a 6.000 Kelvin. Esta luz tiene un aspecto más blanco y cercano al azul que las luces halógenas o xenón, lo que no modifica los colores durante la conducción, al tiempo que reduce la fatiga visual durante la noche. Dos ventajas considerables para darnos un extra de seguridad en condiciones de conducción nocturna.

 

3. Durabilidad extrema

Frente a la duración ajustada que tiene una luz halógena o una luz de xenón, el LED incrementa de forma considerable el número de horas útiles de la lámpara. De hecho, la construcción en forma de diodos permite que incluso fallando uno de ellos la luz pueda seguir siendo utilizada. 

Cifrar este incremento en la durabilidad es algo complejo, aunque algunos estudios apuntan a que la luz LED puede multiplicar de 5 a 10 veces la durabilidad que tendría una lámpara halógena tradicional. Un aspecto que supone una ventaja notable a la hora de mantener la carretera iluminada, pero también en lo que a la compra de nuevas bombillas se refiere. Algo fundamental, considerando que a los coches modernos casi hay que llevarlos a taller para una operación tan sencilla como cambiar una bombilla.

 

4. Flexibilidad en el diseño

Si les echamos un vistazo a los vehículos actuales, veremos cómo los mismos cuentan cada vez con líneas de carrocería más agresivas y con elementos más extremos en su diseño. Un planteamiento en el que los faros imprimen carácter al frontal del vehículo, siendo un elemento de gran importancia para los diseñadores. En este contexto, la llegada de las luces LED permite modificar el aspecto de esos faros, dado que ahora no es necesario contar con espacio para una gran bombilla, un reflector y todos los elementos que eran necesarios antiguamente.

Esta evolución les da más espacio tanto a los ingenieros, a la hora de encajar las piezas interiores del motor, como a los diseñadores, en lo que a crear el aspecto de los nuevos vehículos se refiere. Por tanto, es otro elemento favorable a las luces LED frente a los sistema de iluminación más antiguos o tradicionales.

 

 

5. El precio

Hemos hablado de luz, de brillo, de diseño y de seguridad. Pero el último aspecto que vamos a destacar también es clave para entender el éxito futuro de las luces LED. Hablamos de su precio. Tal como está pasando ya en las luces y bombillas LED domésticas, el precio de crear unos faros LED es bastante más reducido que el de fabricar bombillas halógenas o de xenón. Así que el coste que las empresas de automoción afrontan para dotar a sus vehículos con estos faros de reduce.

Hay que pensar, además, que este sistema de luces LED es apto para todas las luces del vehículo, de modo que pueden cambiarse los faros principales pero también otras luces, como las de posición, de freno, intermitentes o incluso las interiores. Algo que permite aumentar las económicas de escala en esos procesos de fabricación, reduciendo aún más los costes de esas bombillas.

Para rematar, ya hemos comentado que las luces LED consumen menos que el resto de opciones que tenemos en el mercado. Algo que se traduce en un menor consumo en los vehículos eléctricos y una menor contaminación en los de combustión, lo que también es otra ayuda a la hora de ahorrar costes en desarrollo. Especialmente en los vehículos tradicionales, en los que las leyes contra la contaminación son cada vez más estrictas.