Última actualización: 16.11.19

 

El circuito de refrigeración de tu coche tiene un sistema estanco, en el cual no puede haber aire. Precisamente por eso es necesario purgar el circuito cuando de cambiar el anticongelante de tu vehículo se trata.

 

Aunque es una de las operaciones más olvidadas en el mantenimiento de nuestro vehículo, el cambio del anticongelante y el purgado del circuito de refrigeración del vehículo son elementos clave para la buena refrigeración de nuestro vehículo. Son operaciones que, generalmente, no tienen una complejidad excesiva. 

Por tanto, si eres un poco manitas y te gusta encargarte de las operaciones de mantenimiento de tu vehículo, no tendrás más que ponerte manos a la obra, elegir el mejor anticongelante conforme a lo que tu vehículo necesite y dejar tu coche listo para circular sin preocuparte por el calor. Veamos pues cuáles son los procedimientos que tienes a tu disposición para purgar el interior del circuito de refrigeración de tu vehículo tras ese cambio de refrigerante.

 

Para qué sirve el purgado

Antes de empezar, quizá te estés preguntando para qué sirve purgar el circuito de refrigeración del motor. Si te haces esta pregunta, lo cierto es que quizá no deberías plantearte realizar el procedimiento, pues puede que acabes generando algún problema en tu vehículo. De todos modos, el proceso de purgado es el que utilizamos para eliminar el aire que pueda haber en el interior del circuito de refrigeración de tu coche. 

Es un proceso similar al de otros sistemas de refrigeración o calefacción, tal como pasa con los radiadores de agua, en los que la presencia de aire en el interior genera ruidos e incluso puede causar averías, debido precisamente a las diferentes propiedades del aire y del agua. Por tanto, es clave que dediquemos tiempo a eliminar ese aire y lograr la estanqueidad adecuada en el circuito. Un proceso imprescindible cuando se ha cambiado el líquido de refrigeración presente en cualquier motor.

Por cierto, si notamos que aparece aire en cualquier circuito cerrado, como puede ser el de refrigeración o el de frenado, es señal de que hay una fuga o una entrada de aire que no debería estar ahí. Algo a lo que deberemos prestar atención, a fin de evitar males mayores durante el uso del vehículo.

 

 

Purgado mediante el vaso de expansión

El vaso de expansión del motor es el lugar en el que el anticongelante se enfría una vez que ha recorrido todo el circuito y se ha calentado, a fin de eliminar el calor del interior del motor. En este vaso de expansión es donde el líquido anticongelante en estado gaseoso caliente se enfría y se licua, para volver a convertirse en líquido y ser utilizado de nuevo en el motor. Precisamente por esta propiedad es uno de los lugares más eficientes para proceder al purgado del circuito.

Para empezar, es necesario arrancar el motor y circular con él un poco o bien acelerarlo un poco hasta que el líquido refrigerante alcance la temperatura normal de servicio. Algo que podemos comprobar fácilmente mediante el indicador situado en el salpicadero o bien teniendo el motor en funcionamiento durante al menos 15 o 20 minutos. A continuación, pondremos la calefacción del vehículo al máximo pero con el ventilador cerca del mínimo, a fin de abrir el circuito secundario de refrigeración y mover todo el líquido por su interior.

En este punto, con el vaso de expansión abierto, veremos cómo llega un momento en el que el líquido que hemos introducido previamente, durante el proceso de cambio del refrigerante, se desploma en lo que a su nivel se refiere. Es algo normal, dado que al salir el aire por el vaso de expansión o por el radiador ese espacio se va ocupando con líquido, en una buena cantidad. Por eso, deberemos ir añadiendo más líquido y evitar que este caiga del mínimo, a fin de evitar daños al motor. El proceso de purgado estará resuelto cuando hayamos tenido el vehículo un buen rato en funcionamiento y veamos que el líquido ya no baja de nivel.

 

Uso de purgadores

Algunos motores cuentan con unos elementos específicos, denominados como purgadores, que se ubican de forma estratégica en los manguitos y otros elementos del motor. Estos elementos se abren con un simple destornillador, haciendo más fácil eliminar el aire de aquella zona del motor que nos interese o bien aquella que tengamos más a mano. 

Para empezar, el procedimiento comienza de la misma forma en la que hemos empezado con el proceso de vaso de expansión, calentando el motor a su temperatura de funcionamiento, de modo que el anticongelante circule adecuadamente por el circuito. También es necesario poner la calefacción a tope, tal como hemos comentado ya.

Cuando se haya alcanzado esta temperatura de funcionamiento y con el líquido en circulación, iremos abriendo los purgadores que correspondan, para ir dejando salir el aire. Una vez que vemos que no hay burbujas sino que solo sale líquido, es momento de cerrar el purgador. No te olvides de que el líquido estará muy caliente, así que usa siempre guantes y otros elementos protectores. Tampoco te olvides de cerrar por completo estos purgadores cuando acabes, verificando que no hay goteo de refrigerante en los mismos.

 

 

Purgado automático

Como última opción, algunos vehículos de alta gama se encargan de purgar automáticamente el aire del interior del circuito, una vez que hemos cambiado el refrigerante. Dado que el proceso de activación del purgado depende de lo que el fabricante haya decidido, será necesario echarles un vistazo a las instrucciones del manual del fabricante o bien a cualquier otra fuente de confianza, a fin de saber cómo proceder al purgado del motor.

En este tipo de motores es fundamental mantener bajo control el nivel de refrigerante, dado que el proceso de purgado puede causar los bajones de nivel que hemos mencionado en los dos casos anteriores. Así que para evitar que el líquido caiga a niveles peligrosos, el control del nivel es muy importante. De todos modos, muchos de estos vehículos también nos indicarán cuando el nivel de refrigerante caiga más allá del razonable mediante una alerta en el salpicadero.