Última actualización: 14.04.21

 

Cuando se trata de comprar un coche, elegir un motor gasolina o diésel es una de las grandes dudas que nos surgen. Algo que no ha cambiado con el paso del tiempo, gracias a la mejora de ambas tecnologías en cuanto a consumo y contaminación.

 

La adquisición de un vehículo es una de esas decisiones que conviene valorar con detalle, a fin de dar con el coche idóneo para nosotros. En este planteamiento, entran diversos aspectos, tales como el estilo de ese automóvil, el número de plazas o la potencia que tiene. No obstante, una de las decisiones más importantes tiene que ver con el motor y sobre si nos conviene comprar un coche diésel o gasolina.

Esta decisión influye en aspectos económicos, tales como los gastos de combustible o de mantenimiento del vehículo, pero también en otros que afectan a la conducción, tales como la respuesta que estos motores generan al conducir. No obstante, hoy día la cuestión es más económica que de sensaciones, gracias a lo que las nuevas generaciones de motores ponen a nuestro alcance.

Para que sea más fácil decidir qué es lo que más te conviene, te dejamos la información imprescindible para tomar una decisión correcta y conocer con más detalle la diferencia entre diésel y gasolina, en lo que a motor de tu futuro coche se refiere.

 

Los coches de gasolina

A la hora de elegir vehículo, la primera opción son los motores de gasolina. Estos vehículos consumen un combustible derivado del petróleo, generalmente de 95 octanos y cuyo procesamiento y uso es algo más complejo que el del motor diésel. En concreto, los motores de gasolina funcionan en un ciclo de cuatro tiempos. El primero inyecta el combustible y aire en el circuito, el segundo comprime la mezcla, el tercero explota esa mezcla mediante una chispa y el cuarto transfiere el movimiento al cigüeñal, permitiendo que el vehículo se mueva.

Este sistema ha mejorado de forma notable en los últimos tiempos, mediante sistemas de inyección de alta capacidad y que ahorran combustible, al tiempo que ofrecen más potencia mediante una mayor compresión. La prueba la encontramos en vehículos como el Nissan Micra de 2019. Este vehículo tiene un litro de cubicaje y una potencia de 100 caballos, con un consumo de apenas 4,5 litros a los cien kilómetros. Suficiente para ser un firme candidato a mejor motor de gasolina del momento por su reducido consumo.

Respecto de su durabilidad, la vida media de un motor de gasolina se estima en 250.000 kilómetros, con un mantenimiento adecuado. Esta autonomía se reduce a 200.000 kilómetros, si no se mantiene como se debe. No obstante, los problemas graves con la compresión no aparecen hasta los 500.00 kilómetros, que vienen siendo los kilómetros máximos de un coche de gasolina antes de que aparezcan los problemas más serios.

Los coches diésel

El otro contendiente en esta batalla son los coches diésel. Si nos fijamos en cifras puras, los coches que consumen poco suelen ser todos diésel, salvo contadas excepciones. Frente a la excepción del Nissan Micra de gasolina que comentamos antes, es fácil encontrar bastantes vehículos capaces de ofrecer consumos por debajo de los cinco litros a los cien e incluso que rondan los 4 litros a los 100, como pasa con el Citroen C3 Aircross. Por tanto, la pelea por el título de mejor motor diésel actual está bastante reñida.

En un motor diésel, el funcionamiento cambia. En este caso, no hace falta una chispa, sino que el combustible se inyecta con una alta pulverización en una cámara que contiene aire caliente. Esto genera un proceso llamado autocombustión, que causa la inflamación y degradación del combustible. Un proceso más sencillo que el de la gasolina y que supone una ventaja a la hora de plantear estos motores. Algo que se traduce en menos averías, por la mayor sencillez del procesado del combustible. No obstante, algunas de estas averías pueden ser bastante más costosas, así que el mantenimiento preventivo es clave.

 

Qué elegir

Para valorar si económicamente nos conviene más un coche de gasolina o uno diésel, tenemos tres aspectos principales a valorar. El primero tiene que ver con el consumo de combustible. En este apartado, tendrás que hacer algunos números respecto del kilometraje que tengas previsto hacerle al coche, el dato clave en esta elección.

En internet pueden encontrarse centenares de comparativas al respecto, aunque la mejor es la que hagas tú mismo. Basta con estimar el kilometraje a realizar, el precio actual del diésel y la gasolina y el consumo de los vehículos elegidos. Con estos datos, calculamos la diferencia en coste de combustible por cada 100 kilómetros y con ello ver cuántos kilómetros debes recorrer para compensar el sobrecoste que tiene un coche diésel sobre la gasolina. Veamos un ejemplo práctico con un Seat Ibiza 1.4.

 

Precio gasolina: 1,177 € Precio diésel: 1,052 €

Consumo gasolina: 6,4 litros / 100 kms Consumo diesel: 4,6 litros / 100 kms

Coste 100 Kms gasolina: 7,49 Coste 100 Kms diesel: 4,84 €

Diferencia: 2,65 € a los 100 kms

Con estos cálculos, vemos que por cada 100 kms ahorramos 2,65 euros en un motor diésel frente a un gasolina. Quedaría ver la diferencia de precio entre la versión diésel y la gasolina del vehículo, para ver cuántos kilómetros deberíamos hacer para amortizar la misma y si esta es adecuada. Si hablamos de una diferencia de 1.500 euros, por ejemplo, veríamos cómo serían necesarios 56.600 kilómetros o más para amortizar la diferencia y empezar a ahorrar dinero.

No obstante, en estos costes también hay que tener en cuenta el mantenimiento. Aunque un motor diésel y uno de gasolina comparten elementos como los filtros de aire, los del aire acondicionado o los de aceite, hay otros elementos que cambian. En general, los gastos de gasolina son más reducidos que los de un diésel. Por ejemplo, unos calentadores son más caros que unas bujías, sin olvidar además que el motor diésel incluye un filtro de combustible, que el coche de gasolina no usa. Como referencia, el ahorro viene siendo de un 20% en el coche de gasolina frente al diésel.

El último aspecto tiene que ver con el valor residual del vehículo, al que también podemos llamar valor de reventa. La idea es estimar el precio del coche pasado un cierto tiempo, cuando quieras cambiarlo por otro. En este caso, ganan con nota los motores diésel, que conservan un mayor valor con el paso del tiempo. Si unes estos tres elementos, podrás evaluar si realmente te conviene comprar un diésel o gasolina.

Por cierto, todo lo que hemos comentado es aplicable a vehículos, pero no a otros objetos donde se plantea esta disyuntiva. Entre ellas, tenemos las herramientas de jardín, donde podemos encontrar cortasetos de gasolina o diésel, cortacéspedes y sierras, que también tienen versiones para usar ambos combustibles. En este caso, son otros parámetros los que deben evaluarse a la hora de elegir, tales como la potencia o el precio, entre otros.

 

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