Última actualización: 09.07.20

 

El casco de motocross es una pieza clave para nuestra seguridad cuando se trata de circular. Pero la protección que nos ofrece no es eterna, por lo que es clave saber cuándo debemos buscar un casco nuevo y jubilar el que tenemos.

 

Si eres aficionado al motocross, seguramente tengas en casa o en el garaje una buena colección de elementos protectores tales como botas, guantes para las manos o quizá un chaleco especial para el pecho. Pero lo que no puede faltarte si eres un motero de verdad es un buen casco. Una pieza fundamental que es clave para mantener tu cabeza intacta en caso de que tengas cualquier tipo de accidente durante tu ruta.

Sin embargo, la protección que nos ofrece el casco tiene caducidad. Un casco no es un elemento eterno y existen una serie de motivos por los que debemos reemplazar el mismo por uno nuevo, que vamos a conocer a continuación. Así que si tu casco se encuentra en algunos de estos supuestos, ya estás tardando en empezar a buscar el mejor casco de motocross (en este enlace puedes encontrar algunas opciones de compra) que puedas permitirte, para mantener tu seguridad a prueba de cualquier riesgo.

 

1. En caso de accidente

Es una obviedad pero, en caso de accidente, se hace imprescindible cambiar el casco por uno nuevo. Cuando un casco sufre un golpe o impacto de cierta entidad, esto afecta a su estructura, provocando pequeñas fisuras tanto en la carcasa exterior como en la resina acolchada que encontramos en su interior. Además, es posible que muchos de esos daños no sean visibles de forma clara, por lo que en estos casos puede que el casco haya perdido su capacidad de protección y no seamos capaces de verlo.

La única excepción a esta norma son aquellos casos en los que el golpe haya sido tan suficientemente pequeño como para tener plena certeza de que el casco no ha perdido sus propiedades. Hablamos de pequeños “coscorrones” o alguna caída accidental desde el manillar, en los que el efecto sobre la estructura del casco pueda ser soportable. No obstante, si el casco ya tiene cierta antigüedad, es posible que estos pequeños golpes puedan dejarlo inutilizado.

2. Cuando tiene mucha antigüedad

Ya hemos comentado que los cascos no son eternos. Dado que hablamos de productos fabricados con plásticos y resinas especiales, las mismas sufren con el paso del tiempo. No hablamos de algo que pueda pasar con unos pocos meses, pero sí con algunos años de uso, puesto que cuanto más viejo es un casco menor es su capacidad de protección. Respecto de la vida útil del casco, existe cierta controversia al respecto. 

En la actualidad, cada casco se fabrica con un material diferente, por lo que en el mercado podemos encontrar productos en resina, fibra de carbono, fibra de vidrio y otros muchos materiales, cuya vida útil es diversa. Precisamente por eso son muchos los usuarios que reclaman que los cascos tengan una fecha de caducidad, aunque la industria no está por la labor. Mientras tanto, el consenso de los expertos recomienda que los cascos sean reemplazados cada cinco años en los modelos termoplásticos y en torno a los ocho en los modelos de fibra. Todo ello siempre que estén bien cuidados y conservados.

 

3. Cuando no ajuste adecuadamente

Uno de los principales síntomas de que un casco no se encuentra en buen estado es cuando empieza a “bailar” sobre la cabeza cuando nos lo ponemos, teniendo que hacer más ajustes de los necesarios para lograr un asentamiento correcto de la carcasa sobre el cráneo. Estos defectos tienen que ver directamente con una alteración estructural del casco, que nos debería llevar casi de inmediato al cambio del casco por uno nuevo.

Algo parecido ocurre cuando los materiales interiores del casco pierden parte de su grosor o capacidad para asentarse adecuadamente sobre la cabeza. Es cierto que antes de echarle la culpa al casco es necesario revisar que ese interior se encuentre correctamente colocado y en la posición adecuada y que no existen pliegues u otros elementos que puedan estar causando el problema. Pero si el interior está colocado bien y el casco no encaja, entonces es señal de que hay problemas. Y aunque es cierto que algunos fabricantes ofrecen interiores de recambio, lo cierto es que si el producto tiene cierta antigüedad siempre será mejor cambiar el casco por completo.

4. Cuando el cierre falla

Cuando hablamos de cascos pensamos en el exterior y el interior del producto como principales elementos protectores. Y aunque esto es cierto, también tenemos que echarle un vistazo al sistema de sujeción y cierre del producto. Tanto la correa como el broche de enganche del casco deben encajar perfectamente y mantener su posición, sin importar lo mucho que movamos la cabeza o lo que pueda oscilar el casco. 

Un cierre que se suelte durante la ruta o unas tiras de sujeción en mal estado y que apenas mantengan la tensión son un riesgo que no podemos correr. En caso de que el fabricante del casco ofrezca recambios para el sistema de tiras, deberemos observar la misma precaución que hemos comentado antes, dado que si el deterioro del cierre o cintas es por envejecimiento entonces el resto del casco tendrá los mismos problemas.

 

5. Cuando sea necesario

Quien lleva tiempo rodando en moto sabe reconocer cuando un casco de motocross, o casi cualquier otro tipo, ya no está en condiciones de protegernos adecuadamente. No es necesario que el casco haya superado su vida útil o que se haya llevado un golpe para ser incapaz de cumplir con esa protección. Así que en caso de que veamos algún defecto en el casco que pueda ser señal de una menor protección, será necesario verificar en detalle el problema y, como medida de precaución, cambiar ese casco por uno nuevo. Toda inversión es poca cuando se trata de nuestra seguridad.

 

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